Viernes, 07 de Agosto 2020
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Combatir el odio con diálogo

Por: Cesáreo Escobedo

Combatir el odio con diálogo

Combatir el odio con diálogo

Las interacciones y el uso de las redes sociales parecen más vitales que nunca ante la luz de la pandemia. Se estima que Facebook ha crecido en usuarios, con aproximadamente mil 730 millones de usuarios diarios y dos mil 600 millones de usuarios mensuales. Estando más conectados que antes, resulta vital prepararnos para interactuar de una manera madura y responsable.  

Susan Benesch, directora del Proyecto Dangerous Speech, señaló que Facebook está regulando más discursos que cualquier gobierno en la historia. Se estima que Facebook elimina cerca de 288 mil mensajes de odio al mes. Hay argumentos por ambos lados sobre si se debe o no regular el discurso de odio, específicamente en redes sociales. Nadine Strossen tiene un libro interesante titulado “Hate: Why We Should Resist It With Free Speech, Not Censorship”. Dentro de éste, señala una serie de casos en los cuales se han sancionado a personas de distintos países por emitir mensajes de odio en redes sociales. 

Regular el discurso de odio da lugar a que las personas silenciadas se sientan ofendidas y que se conviertan en víctimas en lugar de formar parte del diálogo evolutivo. Al sentirse ofendidas, lo que se logra es empoderar a estas personas en lugar de señalarlas y suprimir de una manera pronta su discurso por medio del diálogo. La gente tiene que tener la libertad de hablar lo que piensa siempre y cuando ello no incite a la violencia contra un grupo o persona específica. No olvidemos que el progreso se da por medio de la discusión de ideas. 

Ahora, en el momento que una persona habla y mientras más grande es el número de receptores a los que se dirige, es más probable que más de alguno se sienta ofendido. Pongamos un ejemplo: Si yo me estoy dirigiendo a una sola persona, es menos factible que se ofenda a si me estoy dirigiendo a un grupo de 10 mil personas. Aunque mi mensaje per se no tenga como propósito resultar agresivo, más de una persona de dicho grupo podría ofenderse por cualquier razón. Lo anterior no significa que debamos omitir nuestros comentarios y nuestras creencias; al contrario, significa que debemos alzar nuestras voces para poder llegar a un mejor equilibrio. 

No solo es importante generar un espacio seguro en redes, sino que también debemos fomentar un espacio de diálogo constructivo. Esto, debido a que silenciar a una persona, porque su mero mensaje sea considerado como ofensivo, por lo general trae más problemas de los que resuelve. Confiando en que el diálogo es nuestra herramienta más fuerte para mitigar el odio y no la censura, debemos enfrentarnos al discurso de odio no con miedo sino con información y un exceso de diálogo. 

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