Domingo, 16 de Febrero 2020
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Arum, a sorprender otra vez al mundo

Por: José Rodolfo Castro

Arum, a sorprender otra vez al mundo

Arum, a sorprender otra vez al mundo

Bob Arum era un auditor del FBI, quien tuvo la suerte de que el destino le asignara la revisión de las cuentas de la Pelea del Siglo entre Ali y Frazier. Al realizar esta tarea, se dio cuenta que el boxeo era un negocio millonario, y de ahí emigró a ser promotor, y llegó a convertirse en uno de los más grandes de la historia. El sigue promoviendo, a sus 88 años. Publicó el CMB.

Arum hoy promueve las carreras de Terence Crawford y Vasyl Lomachenko, a quienes considera los mejor kilo por kilo del mundo. El abogado egresado de Harvard, les está construyendo lo que podría convertirse en imperio boxístico y económico. Su experiencia lo avala. Su estrella inmediata anterior, Manny Pacquiao.
 
En la década de 1980 el presidente de Top Rank montó Sugar Ray Leonard- Thomas Hearns, Holyfield- Foreman, Hagler-Leonard. Fueron representados por Top Rank, entre otros boxeadores, Óscar de la Hoya, Miguel Cotto, Érik Morales, y Julio César Chávez.

Arum hoy vale más de 300 millones de dólares sin necesidad de haberse puesto unos guantes para boxear. Publicó Enlace Judío.

El empresario judío estadounidense dijo que “si Terence quiere pelear por otro título, lo arreglaremos para subir de peso en 154 o quizás 160. Si ‘Canelo’ puede bajar a 160, sería una gran pelea”. Antes de este proyecto, Arum planea enfrentar a Crawford con Shawn Porter, y después contra Errol Spence Jr.

Arum hoy vale más de 300 millones de dólares sin necesidad de haberse puesto unos guantes para boxear.

Arum representó a Manny Pacquiao, lo enfrentó con Óscar de la Hoya, y sorprendió al mundo en diciembre de 2008 en Las Vegas. José Sulaimán, dijo antes de este combate, que era la pelea entre el elefante y el burrito. Rafael “La Cobra” Mendoza, confió que “no veo por ningún lado que el filipino le pueda ganar a De la Hoya. Mis amigos analistas y conocedores, tampoco le dan ninguna posibilidad a Pacquiao”.

“Pero en el pesaje —recordó José Sulaimán—lo vi como limón seco; en el vestidor, demacrado y frío; el entrenador lo dejó como talco, lo que quizá le quitó el sentido del valor, dejándolo como un guiñapo, como trapeador, porque no podía ni levantar lo brazos.

“El boxeo no es para ganar dinero, sino para ser alguien en la vida, para que defienda patria, honor y orgullo, no para que lo entierre sólo por dinero”.

 Bob Arum quiere otra vez sorprender al mundo: “Canelo”-Crawford… Y por ahí estaré atisbando 

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