Sábado, 24 de Octubre 2020

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Ánimos de protesta

Por: Diego Petersen

Ánimos de protesta

Ánimos de protesta

Los ánimos se están caldeando y las protestas se multiplican. Muchas veces lo he dicho, pocas cosas hablan tanto de la sanidad de la democracia como las marchas y manifestaciones. Cuando alguien toma la calle para plantear sus demandas o manifestar sus ideas es porque existen ciudadanos dispuestos a exigir sus derechos y dedicarle tiempo a algo que es colectivo y va más allá de su persona. Pero cuando las protestas se multiplican y diversifican vale la pena explorar las razones y hasta dónde comprometen la gobernabilidad del país.

La cercanía de las elecciones explica algunas de las protestas. La de Frenaaa está claramente ligada a una demanda de tipo electoral que lo que busca es generar un ambiente en contra del presidente y su gobierno. Por lo mismo, muy pronto veremos -como ya lo adelantó el presidente activista- a los simpatizantes de Morena mostrando músculo en las calles de la Ciudad de México y tomando el Zócalo. Conforme se acerque la elección esto que ahora vemos en la capital se irá replicando en todo el país.

Otro tipo de protesta tiene que ver con las decisiones del gobierno actual: marinos mercantes desplazados por la decisión de darle la administración a la Armada de México; padres de niños con cáncer protestando por falta de medicamentos; científicos presionando para que no se desaparezcan los fideicomisos de los centros de investigación; taxistas airados por la disparidad de trato frente a los servicios de plataformas digitales, etcétera. Si bien estos grupos tienen demandas específicas y lo que los articula es una decisión que se ha tomado o está por tomarse, en la medida en que no sean escuchados terminarán siendo también factores en la elección intermedia.

Al no existir quién las canalice y organice, las protestas son ciertamente más sanas, pero al mismo tiempos más difíciles de contener 

Si de algo podemos estar seguros es que estas marchas no son gestionadas ni manipuladas por ningún partido de oposición, simple y sencillamente porque la oposición está adormilada, desarmada y atribulada por su pasado reciente. Sin embargo, conforme se acerque el momento electoral estas protestas comenzarán a tomar forma política y sus demandas serán recogidas por los partidos como banderas electorales.

El ánimo de protesta está al alza. Al no existir quién las canalice y organice, las protestas son ciertamente más sanas, pero al mismo tiempos más difíciles de contener en caso de que se desborden los ánimos. Existe siempre el riesgo de que marchas y protestas se salgan de control, pero el riesgo mayor no está en quienes tienen demandas sino del otro lado, en la incapacidad de escucha del gobierno federal: hoy por hoy tenemos la Secretaría de Gobernación más desarticulada, ineficiente y con menos poder de decisión de la historia reciente y eso no es, para nada, una buena noticia en momentos de ánimos caldeados.

diego.petersen@informador.com.mx

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