Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Viernes, 20 de Septiembre 2019
Ideas |

Algo más sobre la muerte del mayor Casillas

Por: Juan Palomar

Algo más sobre la muerte del mayor Casillas

Algo más sobre la muerte del mayor Casillas

Justificación. No se recuerda un duelo semejante, en los últimos tiempos, entre el gremio de los arquitectos. Ni Díaz Morales, ni Alejandro Zohn, ni Salvador de Alba, ni Julio de la Paña. Quizás lo supere solamente el de Luis Barragán, ayudado por su llevada a la Rotonda de los Hombres Ilustres. Tanto el duelo de a deveras cuando se murió como el “duelo” hipócrita de tanto fariseo santurrón y mocho que se armó cuando sacaron 525 gramos de sus cenizas (de los restos mortales, no de LB, quien hace 30 años está en el cielo), de la cripta. En fin. Alguien decía que ya está en proceso una película mexicana sobre el asunto, y que precisamente, se va a llamar 525 gramos. Se cuenta esta minucia porque el escandalito y el numerito de los mochos hacían reírse mucho a Gabriel, a quien por cierto, como buen tapatío, le encantaba el chisme.

El Iteso le hizo una tardía fiesta post mortem a Gabriel Casillas Moreno. Estuvo bonita, sentida. Ojalá que también esa institución, en vida, le hubiera dado algo que tanto mereció: ser nombrado Maestro Emérito, después de haber entregado cuarenta años de su vida a la Escuela de Arquitectura del Iteso. Pero el fervor suscitado siempre será útil: es combustible para el futuro, ejemplo para todos, muestra para los jóvenes, emulación para los que quedan.

Muchos fueron los entusiasmos compartidos con sus amigos: la casa de Luis Barragán, Chapala, los chilaquiles de las señoras Paillaud, el diseño de la más alta calidad, los zapatos patos, los audiovisuales de sus hermanos Felipe y Mito Covarrubias, el resplandor de ciertas mujeres… Pelaba los ojos, para muchos era el Semo; le decían algunas veces el Troco, tal vez debido a su delicado estilo a prueba de bomba, era pantagruélico de cuerpo entero, parecía salido de una película de Guillermo del Toro cruzada con otra de Visconti.

Un bel morir tutta una vita honora. Gabriel Casillas Moreno se murió como el cristiano y católico que fue en su infancia, confortado con todos los auxilios espirituales y puede que hasta con la bendición papal. Con reciedumbre, con humor, como un toro bravo que sabe cumplida su derrota y se va en paz.

Se murió, Gabriel Casillas Moreno, el 26 de julio. Tres o dos días antes habló por teléfono. Algo se chismeó, muertos de risa, sobre el queridísimo y mutuo maestro Fernando González Gortázar, quien por cierto, salía sumamente favorecido del chisme. Luego dijo para lo que hablaba, y la voz no le temblaba, le había vuelto del gusto: quería convidar, muy puntualmente, a quien lo oía al homenaje del Iteso.

Gabriel Casillas Moreno fue una de las cuatro o cinco figuras paternas arquitectónicas que a quien redacta le cupieron en suerte. Definitivamente fue la más enjundiosa, la que enseñaba a querer a la ciudad y a partirse la cara por ella. Hace cuarenta años, desde la cafetería que estaba en la azotea de Planeación, el arquitecto mostraba a sus dos aprendices, Kuni Hartung y quien escribe, por dónde había que entender a Guadalajara. La entendió toda, Gabriel. Por eso fue el mayor Casillas.

jpalomar@informador.com.mx 

Temas

Lee También

Comentarios