Sábado, 01 de Octubre 2022
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Alfaro, derrotado

Por: Rubén Martín

Alfaro, derrotado

Alfaro, derrotado

Todo indica que el proyecto político de Enrique Alfaro Ramírez está derrotado políticamente. Su proyecto no era la Refundación y la gubernatura de Jalisco, su proyecto era convertirse en líder de la oposición a Andrés Manuel López Obrador y convertirse en el candidato presidencial unitario contra Morena. A la mitad de su sexenio, su proyecto hace agua por todos los costados. 

Una tras otra viene sumando derrotas políticas, paradójicamente, cuando otros cuadros que respaldó y en los que invirtió (dinero suyo o ajeno), ganaron. La paradoja de Enrique Alfaro es que ganando, terminó perdiendo, tanto en Jalisco, en Nuevo León, como en el partido en el que dice no militar pero que pretende controlar: Movimiento Ciudadano (MC). 

En las pasadas elecciones MC ganó la gubernatura de Nuevo León y su capital Monterrey y la mayoría legislativa y presidencias municipales de Jalisco. Pero al ganar, Alfaro perdió como aspirante presidencial y dirigente del grupo político Jalisco.

Los triunfos de Samuel García como gobernador de Nuevo León y de Luis Donaldo Colosio Riojas en la alcaldía de Monterrey trastocaron la correlación de fuerzas en MC. Estos triunfos tuvieron efecto en la competencia por la candidatura presidencial pues de inmediato se incluyeron a Luis Donaldo Colosio y a Samuel García en la contienda, como acaba de demostrar la encuesta de Reforma que coloca al alcalde de Monterrey en tercer lugar, apenas detrás de los morenistas Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, con 27 por ciento de intención del voto. En dicha encuesta aparece el gobernador de Nuevo León con 10 por ciento y abajo, Enrique Alfaro con apenas 7 por ciento de intención.

El posicionamiento de los cuadros neoleoneses le abrieron la baraja al dueño de MC, Dante Delgado. Hasta antes de la elección intermedia de este año, Dante Delgado dependía de Alfaro y del grupo político Jalisco para hacer competitivo a este partido en la elección de 2024. Tras la victoria en Nuevo León, ahora ya puede prescindir de Alfaro y de Jalisco. Esto se demostró en la Cuarta Convención de MC que ratificó a Dante Delgado como nuevo coordinador nacional, en sustitución de Clemente Castañeda, cercano amigo de Alfaro y quien regresa a su bancada en el Senado. Alfaro ya no controla el partido naranja. 

Algo semejante ocurrió en Jalisco con el triunfo de Pablo Lemus como presidente de Guadalajara y quien sigue manteniendo el control del gobierno de Zapopan. Con su triunfo, Lemus se convirtió en el nuevo eje del poder político de MC en Jalisco, pues perfilado como candidato a la gubernatura, los cuadros de este partido que quieran un cargo público en 2024 se reportarán con Lemus antes que con Alfaro. El futuro de la nómina se llama Pablo Lemus, no Enrique Alfaro. 

Además de debilitarse como candidato presidencial y jefe del grupo político en Jalisco, Alfaro fue derrotado en su intento por convertirse en líder de la oposición nacional. De la llamada Alianza Federalista solo quedan cenizas. 

La derrota de Alfaro ante su duelo con López Obrador pudo verse en el lenguaje corporal en la pasada gira del presidente por Jalisco. Un gobernador opacado, y lejos de los reclamos federalistas estridentes que ha hecho anteriormente. 

Y hablando de federalismo, la apuesta de Alfaro y su grupo político por posicionarse en los reflectores mediante la consulta sobre el pacto fiscal va rumbo al fracaso, pues es un tema tan alejado de las preocupaciones reales de los jaliscienses, que solo llevará a quienes estén en nómina oficial o a los acarreados. 

A este contexto de derrotas acumuladas, hay que sumar los conflictos políticos abiertos que mantiene localmente, especialmente con el grupo que controla la Universidad de Guadalajara desde 1989, con Raúl Padilla López a la cabeza. 

El reflejo de todas estas derrotas ha adquirido escala nacional con la más reciente agresión de Alfaro a los reporteros y representantes de medios de comunicación. La censura a una entrevista que realizaba nuestra colega Rocío López Fonseca al secretario de Salud, Fernando Petersen, no sólo exhibieron a un gobernante prepotente y autoritario, sino a una personalidad irritable y descontrolada. Quizá por eso optó por irse de vacaciones.

Pero la derrota más importante de todas es el desencuentro profundo que tiene con la mayoría de la sociedad de Jalisco a quien defraudó en su promesas de refundar la vida pública y actuar diferente a la clase política tradicional.

La mayoría de la sociedad de Jalisco dista de vivir dignamente y entretanto, en el estado se propaga la guerra informal con sus aristas más dolorosas y ominosas como son las desapariciones, los asesinatos, las fosas clandestinas y los cuerpos sin identificar en las morgues oficiales. Por todo esto, ahora el proyecto de Enrique Alfaro está derrotado. 

rubenmartinmartin@gmail.com

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