Pase lo que pase en el partido de mañana ante Honduras, en San Pedro Sula, México tiene prácticamente asegurado el 10 de calificación… en la eliminatoria: algo que, al margen de las reticencias de sus críticos, habla bien del proceso desarrollado hasta ahora… pero no garantiza que el “Tri”, ya en el Mundial, vaya a mejorar las muestras precedentes.*El viernes, por ejemplo, ante Trinidad y Tobago, en San Luis Potosí, el seleccionado mexicano, sin dar precisamente un recital de futbol de alto nivel, hizo los merecimientos necesarios para conseguir el resultado que estaba obligado a lograr. Se sobrepuso a sus propias deficiencias —las que le impidieron llegar con la claridad y la frecuencia deseables a la zona de definición en el primer tiempo— y tuvo que remar contra la corriente para conseguir, con cierta dosis de dramatismo, la victoria que le exigían los aficionados, los críticos… y la historia.En el balance, sin embargo, no quedó ninguna duda: ganó el mejor.*Los argumentos futbolísticos que esgrimió el “Tri” en ese encuentro fueron los que cualquier director técnico —llámese Juan Carlos Osorio o Perico de los Palotes—, en el caso, habría esgrimido. Las incorporaciones sistemáticas de Layún y la habilidad de Giovani y el “Tecatito” Corona eran, en teoría, las armas adecuadas para abrir a la previsible defensa masiva de los trinitarios. Nadie podría asegurar que los errores defensivos que propiciaron el gol con que los antillanos pusieron a México en la lona —el remate de Winchester, al ángulo izquierdo, de mil amores lo habrían firmado Messi, Neymar o Ronaldo— no se hubieran cometido si en vez de Salcedo, Reyes y Moreno hubiesen alineado Araujo o Alanís… Finalmente, fueron la porfía de Layún, la contundencia de Lozano, el oportunismo del “Chicharito” y el toque de Herrera los factores determinantes de la voltereta que, como consta en actas, se produjo a partir del minuto 78; es decir, cuando aquello, más que oler, apestaba ya a derrota.*En efecto: no alcanza el rango de proeza, ni mucho menos, la suma de resultados conseguidos hasta ahora. Se está haciendo lo que, en teoría, el futbol mexicano estaba obligado a hacer…La única diferencia estriba en que en otras eliminatorias había la misma obligación, pero la maldita realidad fue que faltó la capacidad que ahora (“les guste o no les guste”, como suele decirse…) ha quedado demostrada.