Martes, 18 de Enero 2022

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- La autopsia dirá...

Por: Jaime García Elías

- La autopsia dirá...

- La autopsia dirá...

Si así, con el tráfico vehicular significativamente disminuido merced al éxodo de vacacionistas y a la reducción de muchas actividades con motivo de las fiestas de fin de año, la nata de contaminantes que cubren a Guadalajara y municipios conurbados es notoria, y las autoridades se limitan a comunicar que han declarado “contingencias ambientales” y tenido a bien recomendar, en consecuencia, medidas orientadas a atenuar sus perniciosos efectos para la salud, particularmente en niños y adultos mayores, ¿qué será cuando se dé el cerrojazo al “puente Guadalupe-Reyes” y se vuelva a la normalidad...?

“¡Que Dios nos agarre confesados...!”, dirían las abuelas de antes.

-II-

La contaminación ambiental es uno de los llamados “pecados capitales” de las grandes urbes... y Guadalajara (y anexas), para bien y para mal, ya es, “desde endenantes”, una de ellas. Prueba de ello, el dato -oficial- de que en el curso del año se han registrado alrededor de 60 “episodios graves de mala calidad del aire” en el abigarrado mazacote urbano que integran Guadalajara y los nueve municipios que la circundan.

Aunque hay zonas de la ciudad agradabilísimas, ni siquiera sus afortunados moradores están exentos de compartir con los habitantes de las zonas de clase media y aun de bajos ingresos, calamidades cotidianas como la referida contaminación ambiental, la inseguridad o los congestionamientos viales.

Para enfrentar tales calamidades, las autoridades suelen prescribir tratamientos paliativos (aspirinas para el cáncer); no remediales... probablemente porque éstos no existen, y seguramente porque, de existir, ni su aplicación sería rápida ni sus efectos serían inmediatos. Ahí está, por ejemplo, el catálogo de acciones contempladas por el Plan de Acción Climática Metropolitana (el PACmetro que hasta ha sido galardonado internacionalmente), cuyos efectos serán perceptibles -“primero Dios”, dirían las susodichas abuelas de antes-... en 2030, 2040 y 2050.

(En efecto: ¡felices los que vivan para verlo!).

-III-

Imponer restricciones para el uso de automóviles particulares, desde el “hoy no circula” de la Ciudad de México hasta el más drástico de “pares y nones” que aplican algunas ciudades europeas, ha demostrado ser una práctica inoperante. Los programas de “verificación vehicular” han sido ineficaces. Los beneficios de las inversiones millonarias en nuevas modalidades del transporte público -Macrobús, Tren Eléctrico Urbano, etc.-, encomiables y todo, han resultado, en la práctica, insignificantes. La recomendación de suspender por unos días el funcionamiento de ladrilleras y similares, por lo consiguiente...

Colofón (con la venia de Carlos Dzib): “La autopsia dirá si aún estamos vivos”.

jagelias@gmail.com

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