Bárbara Anderson es una periodista de Argentina, actualmente columnista de los sitios de noticas Opinión 51, Whitepaper y El Financiero, dirige su plataforma informativa Anderson Report, activista por los derechos de las personas con discapacidad, escritora y mamá de Lucca y Bruno. Ha logrado impulsar cambios legales trascendentales en materia de inclusión a través de la asociación Yo También, que comparte con su colega Karia D’Artigues. Ha sido columnista en Grupo Milenio y Milenio TV, y fue la primera mujer en ser editora general de Expansión.Su primer libro es Los dos hemisferios de Lucca sobre su hijo mayor que vive con parálisis cerebral, el cual Netflix lanzó en 195 países como película en 2025, sumando 100 millones de espectadores en todo el mundo. Su siguiente libro (IN)visibles ganó el Silver Medal en los Latino Book Awards 2023. Y ahora, lanza su tercer título Inventos que usamos a diario de Editorial Alfaguara de Penguin Random House.Por ello, en entrevista para Gente Bien, Bárbara platica sobre la creación de este libro, que habla sobre los inventos que han transformado vidas y que hoy la mayoría de las personas utilizan.“Creo que el primer disparador es que tengo hijos de esa edad, o sea, Lucca y Bruno son niños pre-adolescentes ambos, entonces, de cierta manera era pensar en un contenido que a ellos les pudiera gustar, les pudiera llamar la atención y les pudiera generar empatía alrededor del tema de la discapacidad. Creo que ese fue el primer disparador cronológico de por qué decidí hacer este libro para niños. Y el segundo es porque siempre es un tema que a mí me ha preocupado un montón, el tema de la discapacidad y la inclusión, la discapacidad y la falta de representatividad, y creo que es un espacio o un público que todavía no estaba tan cercano a contenidos que hablaran sobre discapacidad, por lo menos en México”.“Fue toda una tarea de investigación muy interesante porque yo conocí alguno de los inventos, o sea, creo que la mitad los tenía un poco relacionados. Yo siempre he seguido los temas de discapacidad y hay un concepto que se llama diseño universal que habla justamente de esto, de cosas que uno diseña para poquita gente, para una minoría que puede ser de alguna diversidad y que terminan usándolo o aprovechándolos mucho más. Entonces, tenía detectado por este conocimiento de diseño universal unos 10 inventos, no 23 como en el libro. Pero en medida que iba avanzando en la investigación me encontraba con casos relacionados. Decía, “bueno, como pasó con los guantes de látex, pasó con los agarradores de utensilios de cocina”, entonces, estaban vinculados. Cuando hice toda la investigación con el teléfono de Graham Bell, apareció el invento del fonógrafo de Alva Edison, que fueron contemporáneos y que fueron dos grandes inventores seriales en Estados Unidos del siglo pasado. Entonces era como que se iban concatenando uno con otro y se terminó armando este rosario de historias maravillosas, que me pareció una manera mucho más simpática, curiosa y atractiva, de asomarse a un tema que siempre es árido como es el tema de la discapacidad”.“Sí. Un poco la idea fue eso, de te voy a contar a ti, lector, en primera persona, yo como inventor de por qué se me ocurrió esto. Porque una de las cosas que fui descubriendo a manera que avanzaba la investigación para el libro, es que todos los inventos, y un poco lo cuento en mi prólogo, tenían un hilo común, que era el amor o la necesidad de ayudar a alguien muy querido. O sea, desde el teléfono que Graham Bell lo hizo para su mamá hasta el jacuzzi que lo hizo un papá preocupado por su hijo adolorido. Todas estas historias tenían a alguien muy, muy querido, que este inventor o esta inventora quería ayudar de alguna manera. Entonces, dije, “bueno, lo tengo que contar en primera persona y explicar por qué lo estoy inventando”, ahí surgió un poco la idea del formato. La inventora de los botones magnéticos tenía que explicar que su marido era entrenador, pero que no se podía vestir porque tenía Parkinson y cómo aparece este invento mientras ella estaba viendo cómo ayudarlo, ya que no podía viajar con él. El libro va y viene desde el 1,800 hasta el año pasado, o sea, va y viene en las fechas, porque la idea también era un poco decir, ¿qué pasó en ese momento en particular en que se le ocurrió la idea? Y en el extracto al final es, ¿y qué pasó con ese invento en el futuro? Y es donde lo planteamos en uso universal para todos”.“El libro llevaba en mi diario como un año dando vueltas, en realidad lo terminé en seis meses. La idea era lanzarlo el año pasado, pero el año pasado se lanzó la película "Los dos hemisferios de Lucca", una cosa iba a competir con la otra, y decidí que era mejor que el libro viviera solo en el 2026, y no con una película tan fuerte como la de Netflix en el 25, entonces, eso se movió de fecha. Me llevó más o menos seis meses y curiosamente en la investigación giró mucho en torno a la biblioteca, como en las viejas usanzas, a bibliotecas, a materiales gráficos, a libros, mucha bibliografía escrita, porque muchos de estos inventos están registrados como inventos, pero en el registro en la oficina de patentes no está registrada la historia de por qué se les ocurrió. Graham Bell patente del teléfono, casi con un día de diferencia con otro inventor, pero no pone inventé el teléfono porque mi mamá, esa parte no y sí fue necesario empezar a estudiar la biografía de cada uno de ellos y cuáles habían sido los verdaderos motores detrás de esa decisión. En el caso, por ejemplo, de las rampas en Estados Unidos, el movimiento de la ADA, que es un movimiento de inclusión de personas con discapacidad en Estados Unidos, el disparador fue un documental que se llama Crip Camp que hizo la familia Obama hace cinco años. Ellos hicieron un documental para Netflix donde cuentan de un campamento, donde muchas personas con discapacidad, sobre todo, después de la guerra de Corea y de Vietnam y con secuelas de polio, se juntan en un campamento tal cual, un campamento para salir el verano y arman un grupo de defensa de los derechos de las personas con discapacidad, y ahí en ese documental hablan de las rampas, y me puse a buscar en la Universidad de Berkeley en Estados Unidos cómo había sido la verdadera historia detrás de esa noche, en que un grupo de locos rebeldes rompen una banqueta con tal de entrar a una biblioteca de la propia universidad donde iban”. “Sí. Hubo una primera presentación para medios que fue a finales de abril, pero la presentación oficial ante el público infantil, que es el que nos encanta, con cuentacuentos y con muchísimas actividades, va a ser el próximo 16 de mayo en el Cine Lido en la Ciudad de México, que es el cine que está dentro de la Biblioteca Rosario Castellanos en La Condesa, a las 13:00 horas, y espero tener muchos chicos y padres curiosos entre los invitados”.“Inicialmente por el tono, por el estilo y por todo estaba dirigido a niños sin discapacidad para que se asomaran a la discapacidad, para que tuvieran como un baño de empatía a través de la curiosidad y a través de cosas interesantes como los inventos. Pero curiosamente en estas dos semanas que lleva el libro dando vueltas en librerías y en presentaciones, tengo muchísimos adultos que les ha encantado. Hay muchísimos adultos que dicen, “yo no sabía estas historias y me comí tu libro en una noche, y ahora se lo voy a regalar a mi sobrino”, entonces, creo que en realidad apunté mi target a la base generacional de chicos a partir de 10 años, pero creo que le estoy pegando aleatoriamente a un target mucho más grande”.“Cuando fue la propuesta formal por parte de Alfaguara para escribir el libro, ellos me preguntaron si yo tenía algún diseñador que quisiera hacer las ilustraciones y yo recordé que había trabajado con Alejandra Saavedra un par de años antes en un diccionario que lancé junto a MX que se llama "¿Cómo se dice?" es un diccionario para niños, para infancias justamente donde escribí cómo se tienen que decir políticamente correcto temas de discapacidad, cómo se le dice a una persona que no escucha, cómo se habla con una persona que no ve, era todo como un diccionario muy sencillo para niños y para personas con discapacidad. Y las ilustraciones las hizo en ese momento Alejandra Saavedra, que es la mamá también de un niño con discapacidad como yo. Las ilustraciones fueron increíbles, el impacto que tuvo en infancias con y sin discapacidad fue maravilloso, y un poco lo que hablé con Penguin Random House en ese momento fue si tenemos que conseguirle una esposa a este marido, que es este libro, creo que la mejor esposa puede ser Alejandra Saavedra porque ya sabe el tono, ya sabe el color en estos tiempos de inteligencia artificial y de prompts que te hacen los dibujos más insólitos. Alejandra hizo todos los dibujos a mano, lo que ven en el libro son fotos de cartulinas pintadas a mano con crayolas y acuarelas, y es como un volver a valorar eso, volver a valorar la dedicación, el momento, el tiempo, el color, el hacer algo a mano, algo que dedicó tiempo. Ella también se puso a investigar en paralelo conmigo cómo era el italiano que inventó la máquina a escribir, tenía barba, no tenía barba, tenía bigotes, qué color de pelo tenía, para poder hacerlo lo más parecido posible en las ilustraciones. Y si observan, están todos sumamente sonrientes y contentos, porque la idea de este libro es que sea una luz de esperanza en un tema difícil, como es la discapacidad. Abordarlo desde un sentido muy amable, muy esperanzador, muy divertido, porque muchas veces a los temas que son tabú no nos animamos a tocarlos de ninguna manera, ni políticamente correcto, ni desde el humor, ni desde -en este caso- de la curiosidad infantil y creo que valía la pena hacerlo desde ese lugar”.“Me encantaría, la verdad, hacer una segunda parte de este libro, porque esta es una curiosidad técnica, pero apenas lanzamos el libro hice un reel contando que el libro este estaba disponible y les dije, “si alguien sabe alguna otra historia de algún invento que se hizo para personas con discapacidad y usamos todos, espero esos comentarios aquí abajo”. Y tengo 15 inventos nuevos, 15 inventos nuevos que descubrí gracias a las redes y ahora estamos haciendo todo el trabajo de recopilación y bibliografía, pero hay muchos más inventos dando vueltas de lo que nos animamos a ver”.En este libro verás cómo la discapacidad puede ser una verdadera catapulta para el ingenio y que el amor es el mejor ingrediente para un inventor. Conocerás “en la voz de los propios creadores” la historia de cómo crearon soluciones para ayudar a alguna persona muy querida o con alguna discapacidad, sin saber que luego ese invento no solo sería utilizado por ellos, sino por millones de personas más.Facebook: @ba_andersonX: @ba_andersonInstagram: @ba_andersonTik Tok: @ba_andersonLinkedIn: @ba_andersonXM