México enfrenta un rezago significativo en educación sexual, una situación que especialistas vinculan con diversas problemáticas sociales, entre ellas el alto índice de embarazos adolescentes, el país ocupa el primer lugar en América Latina en fecundidad entre jóvenes de 15 a 19 años, con 77 nacimientos por cada mil adolescentes, una cifra que refleja los efectos de la desinformación, la ausencia de políticas públicas sólidas y la persistencia de mitos en torno a la sexualidad, según lo informado en la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021, cada año se registran en promedio 350 mil embarazos en adolescentes, lo que equivale a cerca de mil casos diarios, de ellos, tres de cada diez no son planeados. Además, se observa que la población joven inicia su vida sexual a edades cada vez más tempranas, en promedio entre los 14 y 15 años.Para la investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Nélida Padilla Gámez, la educación integral en sexualidad sigue siendo una asignatura pendiente. Señala que aún prevalecen visiones limitadas, influenciadas por posturas tradicionales, que reducen el debate a la idea de que hablar de sexualidad incentiva conductas prematuras o cambios en la identidad de género.La especialista advierte que en el sistema educativo predominan contenidos básicos enfocados casi exclusivamente en la prevención del embarazo y las infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, subraya que la educación integral implica un enfoque más amplio: un proceso formativo basado en evidencia científica que aborde dimensiones cognitivas, emocionales, físicas y sociales, y que brinde a niñas, niños y jóvenes herramientas para tomar decisiones informadas y construir relaciones respetuosas.Aunque 97 por ciento de las y los jóvenes sexualmente activos afirma conocer al menos un método anticonceptivo, más de la mitad no utiliza protección en su primera relación sexual. Padilla Gámez apunta que, si bien existe amplio acceso a información en internet y redes sociales, esto no garantiza que sea veraz ni correctamente comprendida. Incluso en el uso del condón —que muchos aseguran emplear— se detectan errores frecuentes en su colocación.Otro foco de alerta es el incremento de embarazos derivados de violencia sexual. La investigadora advierte que durante la pandemia muchas menores convivieron con sus agresores, una problemática que, señala, no siempre queda reflejada en las estadísticas oficiales.Además, temas como el aborto, la interrupción legal del embarazo, la violencia de género, el acoso y las relaciones sexoafectivas generan dudas constantes entre adolescentes, quienes muchas veces carecen de orientación clara para distinguir, por ejemplo, entre un cortejo y una situación de hostigamiento.Especialistas coinciden en que fortalecer la educación sexual integral, basada en ciencia y pensamiento crítico, no sólo impactaría en la reducción de embarazos no deseados, sino también en la prevención de la violencia, la desinformación y otros conflictos sociales que surgen cuando la formación en sexualidad es insuficiente o errónea.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * * NA