El mal olor asociado a las mascotas es una de las principales preocupaciones de los dueños, pero no siempre está relacionado con falta de limpieza ni con el animal en sí. De hecho, no todos los perros generan olores fuertes y, cuando ocurre, suele haber causas específicas que pueden corregirse con hábitos simples y soluciones caseras.Uno de los factores menos conocidos tiene que ver con las glándulas intestinales, órganos que los perros poseen y que, cuando se inflaman u obstruyen, pueden liberar un olor intenso y desagradable. Este problema, común pero poco hablado, requiere atención veterinaria en casos persistentes.El zootecnista y especialista en bienestar animal Alexander Hernández explicó que muchos olores en el hogar no provienen directamente del perro, sino del entorno donde vive y de la forma en que se manejan sus rutinas.Tener un perro no implica resignarse a vivir con un olor permanente en casa. La diferencia suele estar en la constancia de la limpieza y en la educación del animal. Desinfectar con regularidad la cama del perro, sus mantas y el espacio donde hace sus necesidades ayuda a evitar que los olores se acumulen.A esto se suma el baño periódico de la mascota, el secado adecuado —especialmente en temporadas húmedas— y el uso responsable de productos diseñados para eliminar bacterias, no solo para perfumar.Contrario a lo que muchos creen, la comida del perro no es la causa directa de que la casa huela mal. Sin embargo, los hábitos alrededor de la alimentación sí influyen. Dejar el comedero con restos de comida durante horas puede generar olores desagradables y atraer bacterias.La recomendación es establecer horarios fijos de alimentación, retirar el plato una vez que el perro termina de comer y lavar diariamente los recipientes. La educación del animal también juega un papel importante para mantener el orden y la higiene en el hogar.Cuando el olor ya está presente, existen soluciones sencillas y accesibles. El bicarbonato de sodio, el vinagre blanco y el limón son aliados eficaces para neutralizar malos olores en pisos, alfombras y superficies donde el perro suele descansar o transitar.El bicarbonato ayuda a absorber olores, el vinagre actúa como desinfectante natural y el limón aporta frescura; sin embargo, los especialistas recomiendan usar cítricos con moderación ya que su aroma puede resultar demasiado intenso para el olfato del perro.Una limpieza frecuente de las áreas de contacto, combinada con estos productos, suele ser suficiente para mantener un ambiente fresco sin necesidad de gastar dinero extra.TG