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Jueves, 21 de Febrero 2019

Una Visión contemporánea a "El lago de los cisnes"

Les Ballets de Monte-Carlo se presentará en Jalisco con la coreografía LAC; un trabajo creado por el bailarín y coreógrafo francés Jean-Christophe Maillot

Por: El Informador

Les Ballets de Monte-Carlo presen ta una visión moderna de la obra clásica

Les Ballets de Monte-Carlo presen ta una visión moderna de la obra clásica

Por primera vez en Guadalajara, la compañía europea Les Ballets de Monte-Carlo se presentará con la coreografía LAC, basada en el “Lago de los Cisnes”. Creada por el bailarín y coreógrafo francés Jean-Christophe Maillot, quien dirige Les Ballets de Monte-Carlo desde hace dos decenios.

Maillot platicó sobre la función que tendrán en el Conjunto de Artes Escénicas: “Presentamos LAC, que creé en el 2011. Se trata de mi visión sobre el célebre ‘Lago de los Cisnes’. El ballet habla de un príncipe que debe casarse para satisfacer los mandatos de sus padres, quienes lejos de ofrecer un modelo irreprochable,  forman con su Majestad la Noche, un trío infernal. El príncipe rechaza las pretendientes que le proponen. Se aísla en el bosque y descubre un famélico cisne blanco: un ave que le da la imagen de un amor puro, al contrario del cisne negro (la hija de su Majestad la Noche), que simboliza la mujer perturbada que se desea secretamente. Esta duda entre el negro y blanco simboliza la dualidad entre el día y la noche, un elemento central del ballet”.

La coreografía resalta aspectos novedosos: “Siempre me fascinó la animalidad y el antropomorfismo de la historia. Quiero enseñarle a los espectadores el lado animal de esta mujer. Eso nunca se muestra en las otras versiones, esta transformación es fundamental. El momento en que el ave se convierte en mujer es conmovedor. Allí renacen sus deseos, y puede tocar al que ama”.

-Ha estado en el ballet por mucho tiempo, ¿cómo ha cambiado la compañía?

-Con la llegada de nuevos bailarines y la partida de los veteranos la compañía se renueva en muy pocos años. El rostro de una compañía está al día. No tengo criterios absolutos al escoger bailarines para contratar. Todos tienen las cualidades técnicas y de interpretación necesarias. La diferencia está en mi presentimiento de la complicidad que se establece y que nos permitirá descubrir juntos los futuros roles que crearemos. La calidad humana es primordial, me encanta pensar que no solo es un grupo excepcional en el plano artístico: también lo es en el humano.

- ¿Y el ballet, en general, qué tanto ha cambiado?

-Lo propio del arte al evolucionar y cuestionarse. El baile no escapa esa regla: escribe su historia al mismo tiempo que interroga su forma. Lo que me sorprende hoy no es tanto la evolución sino el gran cambio profundo en que se difunde. Durante siglos estuvimos acostumbrados a ver la danza en lugares físicos. Ahora se convirtió en algo inmaterial, migró a las pantallas. Ganó su lugar en el cine (a veces en 3D), está en redes sociales, TV, se comparte y comenta en directo gracias al streaming. Vivimos una revolución en términos de difusión del arte coreográfico, y por fuerza el contenido que propondremos en el futuro evolucionará. Para las compañías de gran tamaño este cambio es quizá complicado, pero nosotros siempre hemos sabido jalar estas herramientas del futuro.

-Ha trabajado muchas obras como coreógrafo, ¿cómo definiría su estilo?

-La búsqueda de un estilo me preocupa muy poco. A veces solemos querer asociar a un coreógrafo a un vocabulario que le sea propio, a una manera recurrente de encadenar los movimientos; pero no es mi caso. Trato principalmente de hacer coreografías que muestran la relación que tenemos con los otros, y eso que constituye nuestra realidad cotidiana. La danza sobre zapatillas y la contemporánea tienen cada una su manera, y yo nunca las separé, de allí que sea difícil definir un estilo. Podría decir que me apropié de un vocabulario de ruptura académica que he espolvoreado para proponer una escritura coreográfica moderna.

-¿Qué le recomendaría a la gente que se acerca al ballet con este show?

-Que vayan acompañados. La danza es como la gastronomía: se tiene que compartir. No hay nada más triste que estar frente a un plato que podría satisfacer a una mesa completa.

- ¿Y qué le diría a alguien que estudia ballet y busca seguir una carrera?

-Le recomendaría que no hiciera de su aprendizaje una búsqueda solitaria. Nuestra disciplina ha sufrido mucho tiempo de esa imagen de competencia imparable donde debemos aplastar al oponente. Esa concepción en la danza ha destruido más talentos de los que ha generado.

En la Academia Princesse Grace Dance de Les Ballets de Monte-Carlo nos aseguramos de que los estudiantes se conviertan no solo en bailarines profesionales capaces de entrar a una compañía internacional (lo logramos al 100%), sino que también florezcan en la vida y en su relación con los demás.

- ¿Cómo decidió ser coreógrafo?

-La envidia de querer bailar a pesar de un cuerpo que me obligó a renunciar muy pronto. Nunca he sentido que dejé de ser bailarín, o que soy solamente coreógrafo. Siempre me siento entre ambas vocaciones.

- ¿Cuáles son sus planes a futuro?

-Me encanta la coreografía que refleja nuestra realidad cotidiana. Aunque sabemos que es caótica y fortuita. Lo que me gusta de este material es que nunca sabemos qué se creará. Mis futuros planes pertenecen al futuro, y siempre me ha gustado descubrir en el último momento eso que nos aguarda.

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