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Martes, 23 de Julio 2019

En la cumbre del arte

El talento de Jerónimo García Cabral lo ha llevado a ser un referente dentro del Cirque du Soleil, al ser el único mexicano en el show “Joyà”; el artista nos comparte cómo ha sido su trayectoria

Por: Mario Castillo Flores

A volar. Jerónimo García Cabral en el espectáculo “Joyà” de la Riviera Maya. CORTESÍA

A volar. Jerónimo García Cabral en el espectáculo “Joyà” de la Riviera Maya. CORTESÍA

Jerónimo García Cabral hace del circo su propio arte para inspirar a otros y que estos a su vez sigan sus pasos; aunque esto último es un aliciente, para el originario de Mérida, Yucatán, la meta está en volar más alto, más arriesgado y estéticamente ofrecer el mejor espectáculo.

Él forma parte de “Joyà” del Cirque du Soleil y a sus 44 años de edad cuida de su cuerpo como materia prima para poder presentarse con dos números en este show del circo más famoso del mundo en la Riviera Maya. Y es que con acrobacias en el aire a más de 10 metros de altura en cintas, este hombre se juega la vida y algo más: Porque en otro performance usa patines al lado de su esposa, la australiana Jessica Ritchie, por lo que su concentración y preparación es doble.

Es sobrino de la actriz Ofelia Medina, pero su carrera se ha construido por sí misma cuando llegó al Cirque du Soleil. Fue ahí donde se formó para trabajar con la compañía en Las Vegas dentro de “Zumanity” por seis años, para luego especializarse en actos que requieren fuerza física y plasticidad, cuyo esfuerzo lo han llevado a escenarios de Nueva Zelanda, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, España, Portugal, Francia y Bahamas, entre otros.

Arriesgado. En uno de los actos con patines Jerónimo participa con su esposa Jessica Ritchie. Ambos cuentan con un nivel de entendimiento sin igual en el escenario. CORTESÍA

-Tu llegada al mundo artístico se dio casi de forma accidental, ¿cómo fue ese salto del deporte al espectáculo de la acrobacia?

-Fue un salto muy bonito, muy inesperado. Sucedió cuando estaba en la Ciudad de México estudiando, yo empecé la gimnasia en Mérida y luego en el Comité Olímpico Mexicano y acababa de estar con el equipo juvenil de la selección mexicana de gimnasia olímpica, me encontraba en mi punto en la acrobacia; unos amigos con los que hice acrobacia años atrás eran parte de la obra de los “Power Rangers” con la producción de Alejandro Gou -mi gran amigo- me invitaron porque les urgía el actor principal y tenían estreno en dos días. Hice la audición, me dijeron vas, a los dos días teatro lleno, cuatro mil personas, debut soñado. Cuando uno está listo y la oportunidad se presenta, hay que tomarla, lo demás es historia.

-El camino para un artista que quiere formar parte del Cirque du Soleil no debe ser sencillo, cuéntanos cómo ha sido ese andar que te llevó a esa Gran Carpa?

-Consistencia, eliminar las excusas que no te permiten tener una vida plena, una meta clara y creatividad. Yo cree mi propia audición para el Cirque du Soleil, yo me colé a la carpa de Santa Fe (CDMX) cuando supe que el show del circo estaba en México la primera vez que vino. Entregué mi demo en un cassette VHS y dos semanas después me llamaron. Entonces yo empecé en Las Vegas como el primer mexicano con este circo, firmé contrato en el 2002 y empezamos la producción de “Zumanity” por siete meses, me aventé tres mil espectáculos e hice de todo. La pasé increíble. Y ahora con “Joyà” es mi segundo show, al cual llegué cuando sustituí a un artista que se lastimó, el director vio mi demo, me llamó y me contrataron por siete días, pero ya llevo más de cuatro años. Así es el destino y estoy a tres horas de casa de mi madre.

-¿Qué te exige el Cirque du Soleil para que puedas seguir trabajando con ellos?

-No te exige mucho, simplemente te exige quien ya eres. Cirque du Soleil forma a la gente en su mayoría, tienen escuelas, pero en general sí tienen la disposición de escoger a quien quieran y casi casi cuando quieran, por lo que agarran a alguien que ya está listo. No es como una escuela de ballet donde te están checando el peso… Aquí ya trabajamos gente profesional, que nos dedicamos a esto, hay quintas o sextas generaciones de circo. Ya sabemos lo que estamos haciendo, ellos te ponen aquí y uno ya se supone que sabe lo que tiene que hacer y la mayoría de las veces así es. Nosotros somos los que individualmente nos ponemos esas exigencias y es por ello que estamos en esta compañía. Por eso a mis casi 45 años me sigo manteniendo en la mejor forma, como lo ha sido la mayoría de mi vida, pero esto a nivel personal. Ya con 27 años a nivel profesional acabo de terminar mi onceava certificación en Fitness en la National Academy of Sport Medicine de Estados Unidos.

-Al estar al lado de tu esposa Jessica Ritchie en los patines, ¿qué pasa por tu cabeza y qué sensaciones experimentas al verla ahí a tu lado? Con todo el riesgo que implica una acrobacia.

-Este es el momento que tanto aprecio, porque me pongo nervioso en cada ensayo, cada espectáculo, por ella. Es un nerviosismo que no paraliza, es de emoción y de recordar que ¡wow! puedo sentir todo eso. Y tienes que canalizarlo y utilizarlo como fuerza y enfoque, porque si no, no podríamos hacer eso. En los patines si a alguien le pasa algo es a ella, porque ella sale volando, por lo que el enfoque debe ser total, no nos podemos olvidar que estamos sobre ruedas, que los accidentes suceden y no importa si tienes 20 años patinando, es la naturaleza del acto y cada vez tenemos velocidades más vertiginosas y un error no es broma. Lo anterior te permite seguir creciendo para no relajarse. Hay confianza de Jessica hacia mí y debo responderle con dedicación.

-Más allá del escenario quieres aportar tu granito de arena para que la gente deje atrás su vida sedentaria y formar atletas. ¿Cómo le darás forma a este proyecto?

-Estoy haciendo un programa de transformación de 67 días que lo que hace es, obviamente con fitness, nutrición y cambio de hábitos. No nada más es algo de moda y pasajero, lo que yo hago es plantar la semilla y darte las mejores herramientas para que puedas seguir regando esta semilla el resto de tu vida, eche raíces y crezca un gran árbol. Este es el comienzo, levantar la consciencia, tanto para gente sedentaria como atletas de alto rendimiento, hay para todos. Apenas estamos desarrollándolo y pronto sabrán de él.

En contacto

Jerónimo se encuentra armando un perfil que le dé identidad a él y su proyecto de nutrición que busca establecer a futuro, sin embargo se le puede contactar a través @trainwithjeronimo, tanto en Facebook como en Instagram. Poco a poco irá subiendo información sobre este programa de entrenamiento asesorado con gente especializada en su ramo, para ofrecerlo a todo el mundo en línea y ayudar a la mayor cantidad posible de personas.

En cuanto a “Joyà”, Jerónimo está de martes a sábado, con uno o dos shows en Vidanta Resort, siendo el primer show del Cirque du Soleil con una experiencia culinaria bajo un concepto arquitectónico, familiar y fresco que lo hacen el número uno en todo el mundo para esta compañía. Más información en www.cirquedusoleil.com/es/joya

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