Lunes, 18 de Octubre 2021

Desde las grietas musicales

Benito Cerati siente las mismas inquietudes musicales que su padre, pero él explora más allá del español para darse a conocer en todo el mundo

Por: Norma Gutiérrez

Desde las grietas musicales

Desde las grietas musicales

Obsesionarse con el pasado está descartado para Benito Cerati, quien desde la música ha buscado encausar las emociones que lo mueven y dan forma a su identidad, a un carácter en el que no existe la repetición de fórmulas para ser feliz.

Aunque la vida profesional de Benito siempre se relaciona de alguna manera con el legado que su padre, Gustavo Cerati, forjó al inmortalizar a la agrupación Soda Stereo, Benito ha empujado sus intereses sonoros de manera independiente al optar por sus propios instintos que lo han posicionado como un explorador dispuesto a la libertad y alejado de las etiquetas.

En el último trayecto de la gira Unisex que da título también a su tercer disco de estudio de su proyecto Zero Kill, Benito Cerati considera que este álbum ha sido bastante significativo para reivindicar su estilo, que si bien ha navegado entre influencias más indie y rockeras, también ha dado paso a inquietudes de tintes industriales teniendo al español y toques de inglés como carta de presentación a nivel internacional.

“En Unisex tomamos tintas de lo que veníamos haciendo antes, cuando grabamos un disco nos limitamos a escuchar ciertas cosas para empaparnos de eso, tomamos más referencias del rock alternativo que no habíamos incorporado antes y ahora metimos géneros como el industrial, algo más variado y agresivo”.

Con su llegada a México, Benito exhibe la visión que tiene de la industria y cómo convive en ésta sin presionarse por los ritmos de moda ni las expectativas ajenas, pues bien puede arraigarse en foros íntimos y pequeños en Argentina o explorar nuevas ciudades como Guadalajara, en donde recientemente tocó en el Café Bretón y dio inicio a su gira por México, o enfrentarse también sin miedo a monstruos masivos como el Vive Latino por primera vez, como ya lo ha hecho en escenarios como el Cosquín Rock.

“La música tiene un poder sanador, social y de comunicación, de transformación. Cuando haces una obra, cuando sales a otros espacios comienza la magia, ves cómo la gente se apropia de tu música hasta para cosas personales. Mucha gente me ha dicho que mis canciones se tratan de una o tal cosa cuando para mí no lo son así, pero eso me parece increíble, como puede haber múltiples interpretaciones para algo, es maravilloso”.

Identidad libre

Llevar un apellido con historia musical no ciega a Benito Cerati de las complejidades que una banda como Zero Kill debe sortear en el Cono Sur, especialmente en Argentina, país en donde las crisis económicas, políticas y sociales han estado presentes y han permeado en el recorte de presupuestos y opciones para que un proyecto sonoro logre consolidarse con fuerza tanto en lo local como en lo internacional.

“Es muy complicado, a no ser que seas un producto más armado y listo para exportar. No hay bandas o artistas exitosos fuera o dentro de Argentina que les sea fácil sostenerse en los últimos cuatro años. Esperamos que con el cambio de gestión pueda mejorar, que están pasando por suerte, hay mucho más posibilidades y miradas hacia la cultura aunque ha habido muchos recortes”.

Este panorama anima a Benito a seguir explorando y dejarse llevar por su intuición y reflejarlo en cada nuevo proyecto con la intención de que, si bien la idea es marcar un sello personal, cada propuesta naciente no debe parecerse a la pasada.

“Me quiero focalizar en una cosa a la vez. Mi primer disco —Triptour (2013)— se trató de querer hacer todo y terminó siendo nada, y de eso aprendí para el segundo —Alien Head (2016)—, en el que supe focalizarme en lo que me gusta porque es muy amplio todo lo que me gusta. Ahora en vivo estamos incorporando momentos de salsa, jamás hubiera pensado yo hacer algo así, pero lo estoy haciendo y me estoy divirtiendo un montón”.

Es por ello que Benito remarca la importancia de la autoexploración y el aprendizaje sin reglas de por medio para descubrir fortalezas y áreas de oportunidad y mejora, recordando que el surgimiento que tuvo en la música fue por su propia iniciativa y sin recurrir a su padre como un ejemplo del cual copiar todo para asegurar una zona de confort.

“Lo mío es pura curiosidad neta porque me gustaba todo este mundo, a mí no me han dado lecciones o dicho cómo hacer las cosas, no hubo esa necesidad ni nada estricto. Si yo tenía curiosidad preguntaba y me decían algo, pero no hubo presión por cómo ser en ningún aspecto. De chico experimenté hacer música de distintos tipos y todo fue escuchado, no hubo una dinámica de alumno-maestro en mi familia, no lo recuerdo por lo menos; no hubo lecciones de vida, no ha sido una película mi vida”.

Benito considera que la música sana y expurga dudas y temores, deja fluir lo bueno y lo malo de cada ser, y aunque la música contestaría ha sido característica en América Latina, asegura que los artistas no están obligados a tener una lucha social como estandarte creativo, pues el silencio hacia un tema en concreto también manifiesta una cara de la sociedad.

“El artista no tiene la obligación de hablar de algo que no quiera, puede hablar del amor de su vida o de cuestiones sociales. Yo he tenido un poco de todo, lo sigo teniendo, pero de eso se trata, de hacer lo que uno quiere, desde la música se puede hacer un montón. La música existe porque existen las grietas, la música viene a hablar de eso, de lo que está mal y cuando algo está mal hay arte y quizá en una sociedad perfecta no haya necesidad de arte. No hablar de nada también es una cuestión social”.

Dialogar con los muertos

Benito responde que sí cuando se le pregunta si replica en lo personal una de las tradiciones más icónicas de México: el Día de Muertos, el recordar a los que ya no están y abrir ese camino que permita confrontarse con el pasado propio y ajeno.

“Me identifico tanto con eso. También hablo mucho con el muerto que llevo dentro, hay una canción en la que digo eso, tengo mucho para decir sobre eso (…) yo voy al pasado a buscar referencias, trato de vivir en el presente porque soy una persona muy ansiosa y si empiezo a pensar en el pasado me deprimo y si pienso mucho en el futuro me da pánico, así que hago el ejercicio de estar en donde estoy ahora. El pasado te sirve para forjar en donde estás ahora y en la música se hace eso, tomas los pedacitos de todo lo que te gusta, los metes a la licuadora y es tu personalidad”.

Benito Cerati no descarta explorar más adelante sus creaciones en formatos más literarios o cinematográficos, sin embargo, puntualiza que ver reflejada su historia familiar en una serie o algo similar no algo que le interese.

“Honestamente no, me cuesta esa idea, es una opinión subjetiva, pero no me puedo imaginar a actores interpretándome a mí, a mi viejo (Gustavo Cerati), a mi hermana, la verdad no, qué horror. Por lo menos que me dejen elegir un personaje”, añade entre risas.

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