En una tarde que quedará marcada en la historia reciente de la franquicia, los Buffalo Bills superaron sus fantasmas y derrotaron 27-24 a los Jacksonville Jaguars en el EverBank Stadium. Con una actuación estelar de Josh Allen y un final defensivo de infarto, el equipo de Sean McDermott selló su boleto a la Ronda Divisional, silenciando a una afición local que vio cómo su ventaja se escapaba en el último suspiro.El foco de la tarde fue, sin duda, la redención de Josh Allen. El mariscal de campo de los Bills, quien cargaba con un récord de 0-4 en juegos de playoffs fuera de casa, se puso la capa de héroe cuando más se necesitaba. Allen finalizó con una línea estadística de élite: 28 de 35 pases completos para 273 yardas y tres touchdowns totales. Su capacidad para extender las jugadas y su agresividad en el cuarto periodo fueron la clave. Con poco más de un minuto en el reloj y el marcador en contra, Allen orquestó una serie ofensiva magistral que culminó con él mismo ingresando a las diagonales mediante un "tush push", poniendo a Buffalo arriba por tres puntos.Sin embargo, el drama no terminó ahí. Trevor Lawrence, quien tuvo un duelo de tú a tú con Allen durante todo el encuentro, comandó una última ofensiva desesperada sin tiempos fuera. El estadio contenía el aliento mientras Jacksonville cruzaba la mitad del campo, pero la gloria estaba reservada para la defensiva neoyorquina.En la última jugada de peligro, Lawrence buscó un pase profundo que fue desviado y terminó en las manos del novato Cole Bishop. La intercepción desató la euforia en la banca de Buffalo y sentenció el partido. Con el reloj en ceros y el ovoide recuperado, los Bills confirmaron que son un contendiente legítimo al título, dejando atrás las dudas y avanzando con el impulso de una victoria épica.SV