El futbol, a veces, es un escenario de ironías crueles. En el ocaso de una trayectoria que suele ser sinónimo de seguridad, el portero mexicano Guillermo Ochoa protagonizó en la Copa de Chipre el que probablemente sea el error más grave de su longeva carrera. Lo que debía ser un trámite terminó por sellar la eliminación del AEL Limassol y reabrir un debate nacional sobre su vigencia.La pifia ocurrió en el duelo de vuelta de las Semifinales ante el Pafos. Con el marcador igualado 1-1 al minuto 56', Ochoa recibió un balón en su área. Ante la presión del delantero rival, el guardameta intentó un despeje que terminó en desastre: el esférico impactó directamente en el cuerpo del atacante y se incrustó en su propia portería. Fue un balde de agua fría que rompió el equilibrio y encaminó la derrota definitiva por 3-1, dejando un global de 5-2 en contra. La estadística de su paso por Chipre es fría y preocupante: 40 goles recibidos en 27 partidos. A pesar de este rendimiento y de que su contrato expira este verano sin planes de renovación, el camino hacia el Mundial 2026 parece despejado para él. Tras la grave lesión de Luis Malagón, el llamado de Ochoa para su sexta Copa del Mundo se perfila como una realidad inminente, basándose más en la jerarquía que en el presente deportivo.Llegar a la justa mundialista a menos de dos meses de una pifia de este calibre genera una crítica legítima. Si bien Ochoa ha sido el estandarte de la portería mexicana por décadas, el Tri se enfrenta a un dilema peligroso: apostar por la experiencia histórica o reconocer que el momento actual del arquero de 40 años dista mucho de la solvencia que una vez lo hizo imbatible.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * *FF