Bélgica e Irán protagonizaron un intenso empate sin goles en el Estadio de Los Ángeles, resultado que mantiene completamente abierta la lucha por la clasificación en el Grupo G de la Copa Mundial 2026. Aunque el marcador no se movió durante los 90 minutos, el encuentro estuvo lejos de carecer de emociones y tuvo como grandes protagonistas a los porteros Alireza Beiranvand y Thibaut Courtois, quienes con intervenciones importantes evitaron que alguno de los dos equipos se quedara con la victoria.El duelo también estuvo marcado por la expulsión del defensor belga Nathan Ngoy al minuto 66, situación que obligó a los europeos a disputar casi media hora con un hombre menos y a multiplicar esfuerzos para conservar un punto que podría resultar valioso de cara a la última jornada.Desde el silbatazo inicial, Bélgica intentó conseguir la anotación lo antes posible. Los dirigidos por Rudi García asumieron el control de la posesión y presionaron constantemente la salida iraní, encerrando durante largos lapsos a los asiáticos en su propio terreno de juego. Sin embargo, el dominio territorial no se tradujo en una cantidad significativa de oportunidades claras de gol.Mientras los belgas controlaban el balón, Irán apostó por aprovechar cualquier espacio para salir al contragolpe. Esa estrategia estuvo cerca de dar resultados en un par de ocasiones cuando los iraníes lograron acercarse con peligro a la portería de Courtois.Cada vez que el conjunto asiático aceleró, generó una sensación de peligro superior a la de su rival. No obstante, el arquero belga respondió con seguridad para mantener el cero en su arco y sostener a una selección que, pese a controlar el partido, no terminaba de sentirse cómoda.Para la parte complementaria, el encuentro mantuvo una dinámica similar. Bélgica continuó teniendo más posesión, pero Irán siguió encontrando espacios para inquietar a la defensa europea. El partido parecía encaminado a resolverse por algún detalle puntual, y ese momento llegó al minuto 66.Nathan Ngoy cometió un error en la salida que permitió a Mehdi Taremi encaminarse con ventaja hacia la portería, pero el defensor recurrió a una falta para impedir una oportunidad manifiesta de gol y el árbitro argentino Darío Herrera no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa.La expulsión cambió el panorama y parecía abrir la puerta para que Irán tomara el control del encuentro. Con superioridad numérica, los asiáticos adelantaron líneas, pero sin tener éxito, ya que Bélgica demostró carácter para reorganizarse defensivamente y evitar que la diferencia de jugadores se reflejara en el marcador.Courtois volvió a convertirse en figura con atajadas oportunas, mientras que Beiranvand respondió del otro lado cuando Bélgica encontró espacios para contraatacar. El enfrentamiento entre ambos guardametas terminó siendo el elemento más destacado de una tarde en la que los delanteros no lograron encontrar la contundencia.Más allá del empate, Irán volvió a exhibir la fortaleza mental que ha caracterizado su participación en este Mundial. Después de semanas marcadas por dificultades logísticas, largos traslados y complicaciones extradeportivas para poder competir en el torneo, la selección asiática ha encontrado en la resiliencia una de sus principales virtudes.Bélgica, por su parte, dejó escapar una nueva oportunidad para despejar las dudas que arrastra desde su eliminación en la fase de grupos de Catar 2022. Aunque mostró momentos de dominio, volvió a carecer de contundencia en los metros finales.Con este resultado, tanto Bélgica como Irán llegaron a dos puntos y mantienen intactas sus aspiraciones de avanzar a los dieciseisavos de final. Sin embargo, el margen de error desapareció por completo. La tercera jornada definirá el destino de ambos equipos en un Grupo G que promete un desenlace dramático.NG