Asistir a un partido del Mundial puede ser una experiencia única e irrepetible, más cuando se trata de hacerlo en tu propia ciudad, donde sumar un recuerdo tan importante como el de vivir la pasión del futbol del máximo nivel, cobra un significado diferente en la memoria de quien siente los colores de un equipo y, sobre todo, el escudo de su selección nacional, a pesar del alto costo.Óscar Delgadillo, un aficionado mexicano, forma parte de ese grupo de personas que disfrutan ver rodar el balón y no desaprovechó la oportunidad de sentir en carne propia no sólo el encuentro entre Corea del Sur y Chequia con su novia Gaby, su primo Miguel Ángel y su esposa, Azul, sino que pudo estar en el repechaje que se jugó en la ciudad y su agenda tiene más futbol en los próximos días.“Es único, probablemente no vuelva a vivir esto. Es un amor incondicional por el futbol, desde chiquito fue mi pasión, fue mi escape y qué mejor oportunidad de tener el Mundial aquí para aprovecharlo”, platicó Óscar. El joven tapatío ha podido estar presente en los partidos de reclasificación de Nueva Caledonia vs República Democrática del Congo y después el cierre de los africanos ante Jamaica y tiene sus boletos para ver al tricolor contra Chequia en la CDMX, el partido de dieciseisavos en la capital y uno más de Octavos de Final, además de que tenía boletos para ver a Nueva Zelanda y a la estrella viral, Tim Payne, pero tuvo que soltar esa oportunidad por diferentes circunstancias.No obstante, hacer ese recorrido mundialista y poder llenar el calendario con partidos y la mente con recuerdos, tiene un precio económico alto, de miles de pesos, pero que desquitan el amor al futbol.“En lo económico es muchísimo sacrificio pero creo que vale la pena cada centavo que se gaste porque es una experiencia que probablemente no volvamos a vivir en esta ciudad en mucho tiempo”.Con la emoción a flor de piel, la esperanza de que México logre un papel histórico y de que el ambiente en Guadalajara sea inmejorable, se volvió realidad su sueño de poder tener, de primera mano, la experiencia de una Copa del Mundo en casa. JM