Las banderas suelen pensarse como símbolos de identidad, de pertenencia y cultura, y, en ocasiones, de frontera. El artista tapatío Fernando Sandoval decidió mirarlas desde otro lugar. Frente al Consulado General de Estados Unidos en Guadalajara, sobre la calle Aztecas, fue inaugurada este miércoles “Lo que nos une”, una escultura urbana que, según el ángulo desde donde se observe, revela la bandera de México o la de Estados Unidos. Entre ambas, un reflejo devuelve la imagen del espectador, integrándolo en una pieza concebida para hablar sobre la cercanía entre dos culturas que han convivido durante generaciones.La obra representa además un nuevo capítulo en la trayectoria del artista jalisciense. Después de tres décadas de carrera, se trata de su primera incursión en el espacio público. “La idea de la pieza nace de una sola idea: la unidad. La unidad reflejada a través de los dos símbolos patrios de dos naciones que somos hermanas, que nos alimentamos la una a la otra y nos enriquecemos", explica, en entrevista para EL INFORMADOR. "Quería integrar las dos naciones en una sola, pero con el mensaje de la unidad. Tenía esa idea desde hace mucho tiempo y nunca había encontrado la manera adecuada de expresarla en un cuadro". "Al final, la solución no fue una pintura, sino una escultura. Lo interesante es que, dependiendo del lugar desde donde se mire, la pieza cambia y permite que quien la observa se vea reflejado entre ambas banderas”, dice Sandoval.La pieza evita los colores tradicionales de ambos emblemas nacionales. En su lugar, utiliza superficies metálicas y reflejos para enfatizar aquello que, en palabras del artista, acerca a ambas sociedades más allá de sus diferencias. “Más que notar las diferencias, quería hablar de lo que nos une. El no uso del color era un elemento importante porque de alguna manera nos igualaba. No se trataba de remarcar qué nos hace distintos, sino de subrayar aquello que compartimos”, señaló.Realizada con láminas de acero y grabados mediante sandblast, la escultura fue diseñada para ser modular y resistente al paso del tiempo. Su desarrollo se completó en aproximadamente un mes, aunque la idea llevaba casi dos años gestándose. El proyecto contó con el respaldo del Consulado General de Estados Unidos, el Gobierno de Jalisco, el Ayuntamiento de Guadalajara, Astros de Jalisco y Grupo Aga. Para Sandoval, el hecho de que la pieza se encuentre al aire libre responde a una convicción que había mantenido desde hace años, en la que el arte no esté confinado a un espacio que a veces puede resultar intrusivo para el espectador. No: esta escultura se encuentra al alcance de todos, a la curiosidad de quien se acerca, y en los ámbitos de todos los días. “Siempre tuve la idea de que, cuando empezara a hacer obra pública, fueran piezas que la gente adoptara de inmediato. A mí me gusta que la obra de arte la hagan suya, que la vivan, que se tomen fotos, que genere recuerdos y conversación. Quería ser fiel a esa idea desde la primera pieza", dice el artista. "Por eso pensé en algo resistente, de lectura sencilla y que cada persona pudiera interpretar desde sus propias historias. Miles de personas pasan todos los días por este lugar. Ciudadanos mexicanos, estadounidenses, personas que vienen por una visa, familias enteras. Me gustaba la idea de que el mensaje estuviera ahí para todos”.La inauguración coincide con las celebraciones por los 250 años de la independencia de Estados Unidos. Para la cónsul general Amy Scanlon, el arte representa una manera de reconocer una relación que se ha construido durante siglos. “Los lazos entre México y Estados Unidos son muy fuertes, pero aún más importantes son los vínculos entre las personas. Espero que quienes vean esta obra piensen en el futuro y en que esta amistad continúe entre los dos países", dice. "La historia entre ambas naciones es enorme, pero al final son las personas quienes la hacen posible. El arte tiene esa capacidad de conectar, de inspirar comunidades y de crear puentes entre pueblos. Por eso nos pareció una forma muy especial de celebrar estos 250 años de independencia de Estados Unidos”.La diplomática, con 25 años de carrera, reconoce que esta inauguración ocupa un lugar especial en su trayectoria. “Son momentos que uno siempre recuerda. Llevo 25 años en el servicio diplomático y este es uno de esos momentos que permanecen para siempre. Me siento muy orgullosa de formar parte de este grupo de colaboradores y cómplices. Es una emoción muy fuerte y una oportunidad de celebrar una alianza que ha contribuido al bienestar y la prosperidad de ambos países”, aseguró.En el caso de Fernando Sandoval, la pieza también posee un componente personal. Desde niño ha mantenido una relación cercana con la cultura estadounidense gracias a familiares que viven en ese país. Esa experiencia de ida y vuelta terminó por alimentar el concepto de la obra. “Quería hablar de algo positivo en estos momentos, celebrar lo que realmente nos une y tenerlo en una obra accesible para todos, sin necesidad de entrar a un museo. Desde niño tuve mucho contacto con Estados Unidos porque tengo familia allá. Pasaba los veranos con ellos, convivía con mis primos, y esa mezcla siempre ha formado parte de mi vida. Eso es lo que quería representar aquí. El otro día, mientras instalábamos la pieza, pasó un taxista y gritó ‘¡USA, USA!’. Estoy seguro de que alguien más pasará y gritará ‘¡México!’. Me gusta pensar que será una obra que genere reacciones, recuerdos y conversaciones”.La pieza representa también un desafío personal para el artista, acostumbrado al lenguaje de la pintura. “Es mi primera obra pública y también la primera vez que trabajo con escultura y con metal. Tengo muchos años pintando y sé cómo se comporta un cuadro, pero esto me sacó de mi zona de confort. Fue un proceso intenso y divertido. A pesar de la trayectoria, sigo viviendo primeras veces, y eso es algo maravilloso. El resultado terminó superando mis expectativas. No puedo decir que sea la coronación de mi carrera, pero sí un paso muy importante”, dice.Scanlon reconoce que la inauguración forma parte de una celebración histórica para su país, pero también de una apuesta por fortalecer los vínculos con México a través de la cultura. “Queríamos celebrar estos 250 años con algo que hablara también de nuestras alianzas. Qué mejor manera que hacerlo mediante el arte. Las relaciones entre nuestros países van mucho más allá de la política o la economía; están hechas de historias familiares, de amistades, de intercambios culturales. Esta obra representa precisamente eso”.La inauguración contó con la presencia de autoridades como Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, y Verónica Delgadillo, la presidenta de Guadalajara. Ambos coincidieron en que la escultura representa muchas cosas, tanto los lazos entre México y Estados Unidos -pero también Guadalajara-, y de cómo el arte público es una apuesta que siempre será acertada, pues toca de alguna manera u otra a quienes la miran. Tanto Lemus como la cónsul remarcaron que es la primera vez que un ejercicio cultural y artístico como este se realiza, y celebraron que haya sido en Guadalajara.La escultura, que se levanta justo frente al consulado, transforma dos símbolos nacionales en una sola estructura. Entre ambos emblemas no aparece una división, sino un reflejo compartido. En él, quienes pasen por la calle Aztecas podrán verse formando parte de una imagen que busca recordar que, detrás de las fronteras, también existen historias familiares, amores, intercambios culturales y vínculos que continúan trazándose en ambos sentidos, -desde hace siglos-, y hacia el futuro. JM