El artista mexicano Óscar Torres intervendrá una obra este fin de semana dentro de la feria creativa MUYGUUD en Puerto Vallarta.En entrevista con EL INFORMADOR, Torres adelantó que su participación representa un giro dentro de su propia práctica artística, un ejercicio de experimentación técnica y conceptual que rompe con su habitual método planificado para dar paso a la improvisación frente a los espectadores.“Toda mi conceptualización y mi visión artística vienen desde algo muy emocional, muy interno, pero que analiza los momentos simples de la vida y la contingencia de lo que pasa alrededor de nosotros”, explicó el artista, quien ha construido una trayectoria marcada por la exploración de la figura humana y las emociones cotidianas.La intervención nace de una reflexión sobre lo cotidiano, gestos mínimos, encuentros y espacios compartidos que, aunque aparentemente ordinarios, contienen una carga emocional profunda. Para Torres, escenas como un abrazo, una reunión entre amigos o la vida que transcurre en un espacio público constituyen narrativas capaces de convertirse en arte.Esa mirada íntima se traslada ahora a una pieza en proceso constante, desarrollada con materiales y soportes distintos a los que suele utilizar. El artista trabajará sobre tela y explorará nuevas técnicas, permitiéndose un margen de incertidumbre poco habitual en su producción.“Estoy improvisando un poco, y eso para mí es un experimento padrísimo. Soy alguien muy planeador, pero aquí me estoy dando la oportunidad de crear con nuevas bases y sorprenderme también a mí mismo”, señaló.El resultado final, admite, permanece abierto incluso para él.El entorno natural del destino turístico juega un papel central en la narrativa visual que desarrollará durante el festival. Torres considera que la conexión con el paisaje, el clima y la energía del lugar dialoga directamente con los principios que atraviesan su obra.“Mis piezas vienen de la simpleza, de la naturalidad y de una introspectiva sobre lo que somos como seres humanos y lo que nos conecta con la naturaleza”, comentó. Estar en Puerto Vallarta, añadió, intensifica esa relación: el viento, la cercanía del mar y la convivencia con la gente se convierten en estímulos creativos inmediatos.Para el ilustrador, observar lo natural no es solo inspiración estética, sino un ejercicio de reconexión emocional que guía cada decisión visual.A diferencia de una exposición tradicional, la propuesta busca integrar al espectador dentro del proceso creativo. La pieza no aparecerá terminada; se desarrollará en tiempo real, permitiendo que los asistentes presencien su evolución.“Creo que será un poquito contemplativa, interactiva y emocional”, explicó. “No pretendo llegar, colocar una obra y que solo la vean. Vamos a vivir el proceso juntos”.El público podrá observar cómo trabaja, conocer los materiales e incluso acercarse a las texturas que conforman la pieza. Esta apertura responde a una inquietud constante del artista, la de desmitificar la creación y compartir el acto artístico como experiencia colectiva.Aunque su obra suele despertar respuestas intensas, Torres evita definir una emoción específica que el público deba sentir. Para él, la interpretación pertenece completamente al espectador.Sus retratos e intervenciones buscan tocar zonas íntimas como melancolía, reflexiones personales o una sensación de fuerza interior que surge del encuentro con la mirada representada en sus piezas.“Intento que haya una conexión fuerte, como una mirada que te impacta y te conecta. Que el espectador sienta ese empoderamiento de quién es y que estamos compartiendo un mismo espacio”, explicó.Más que dirigir emociones, el artista aspira a abrir un diálogo interno.Dentro del ecosistema creativo que promueve MUYGUUD —un espacio que vincula arte, diseño y comunidad— Torres considera que la ilustración vive un momento de transformación y reconocimiento.Formado inicialmente como diseñador, encontró en la ilustración un territorio más libre para construir identidad propia. Desde su perspectiva, la disciplina ha dejado de percibirse únicamente como herramienta gráfica para consolidarse como expresión artística autónoma.“Se está abriendo la perspectiva para vernos de una manera mucho más artística y no solo como creadores de gráficos”, señaló. “La ilustración puede expresar demasiado y convertirse completamente en una obra de arte”.Esta evolución, afirma, ha permitido que ilustradores encuentren nuevas plataformas y audiencias, ampliando las posibilidades profesionales y creativas del medio.Aunque la intervención parte de una idea conceptual clara —inspirada en una reunión o celebración colectiva—, el desarrollo técnico quedará deliberadamente abierto. Torres adelantó que existe una narrativa definida y hasta un posible título, pero decidió reservar los detalles hasta el cierre de la pieza.La decisión responde al interés de permitir que el proceso influya en el resultado final.Trabajar frente al público implica retos particulares: ruido, presión de tiempo y estímulos externos que transforman la manera de crear.“Cuando estás solo en el estudio pasan otras cosas en tu cabeza. Aquí la inspiración cambia completamente”, explicó. Mientras una obra personal puede tardar meses en iniciar, esta intervención deberá resolverse en apenas unos días.Torres identifica el momento en que la ilustración se convirtió en su camino principal como un descubrimiento de identidad. Dentro del diseño gráfico encontraba límites creativos que desaparecieron al explorar el dibujo y la pintura.“La ilustración fue la parte donde pude proyectar lo más interpretativo y lo más propio”, afirmó. Ese hallazgo abrió la puerta hacia la pintura y la composición, consolidando un lenguaje visual personal.Su imaginario también está marcado por haber crecido en Morelia, lejos de los grandes centros culturales del país. Esa distancia, asegura, fomentó una actitud estratégica y una búsqueda constante de oportunidades.“El estar en provincia te obliga a encontrar caminos distintos para darte a conocer y crecer de otra manera”, reflexionó.Uno de los rasgos distintivos de su obra es la representación de la figura humana mediante una combinación de realismo y abstracción. El artista confesó que durante años mantuvo una obsesión con el hiperrealismo, lo que lo llevó a un perfeccionismo extremo.El cambio llegó al explorar formas más simples y deformadas que le permitieron expresar ideas que el realismo puro no alcanzaba.Hoy, sus retratos combinan texturas realistas con estructuras abstractas, un equilibrio que define su lenguaje visual actual.“Encontrar ese punto fue lo más complicado, porque venía de querer copiar exactamente la realidad”, recordó. “Pero ahí encontré un resultado que me parece interesante”.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO