La lectura en voz alta de Pedro Páramo reunió este 23 de abril a cientos de personas en la Universidad de Guadalajara (UdeG), en un acto que celebró el Día Mundial del Libro y que además marcó el inicio de los festejos rumbo al 40 aniversario de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).Desde las 9 de la mañana, la Explanada del Edificio Administrativo de la UdeG se transformó en un punto de encuentro para lectores, estudiantes y público en general que acudieron a compartir una experiencia colectiva en torno a una de las obras más influyentes de la literatura latinoamericana. La jornada, replicada en distintas regiones de Jalisco, espera convocar a cerca de 50 mil personas.El presidente de la FIL, José Trinidad Padilla López, subrayó el carácter simbólico del acto, que inaugura un año de conmemoraciones para la feria. Destacó la dimensión cultural del encuentro y el lugar que ocupa la obra de Rulfo en la construcción de identidad.“Hoy nos reunimos para rendir homenaje a Juan Rulfo, el arquitecto de nuestros paisajes interiores y una de las figuras más universales de la literatura. Leer hoy Pedro Páramo trasciende el ejercicio literario para convertirse en un acto de memoria”.El maratón de lectura no se limitó a la repetición de una obra canónica. Fue, como lo señaló el propio Padilla, un ejercicio de introspección colectiva. “Más que escribir una novela, Juan Rulfo capturó el alma de México. Sus silencios, sus rencores y sus esperanzas. A través de sus páginas, Comala deja de ser un pueblo para convertirse en un estado de la mente”.En ese mismo tono, la directora de la FIL, Marisol Schulz Manaut, enfatizó que la jornada no representa un cierre, sino el arranque de una conmemoración que se extenderá durante todo el año. “Leer en voz alta Pedro Páramo es justamente una forma de inaugurar con todo lo que puede ser la celebración de los 40 años de la feria. Y qué mejor que con esta obra, que es fundamental para la lengua española y una pieza clave de nuestra identidad”, afirmó.Schulz también destacó el valor de la relectura generacional. “Hemos visto que hay gente que se nos acerca y nos dice: ‘Acabo de releer Pedro Páramo y me dice otras cosas’. Y efectivamente, uno crece. Muchas veces lo leímos en la escuela, pero volver a él en otro momento de la vida permite descubrir nuevas capas”.El gesto final de la jornada, la entrega de un ejemplar del libro y una rosa a cada participante, retomó la tradición catalana de Sant Jordi, que inspira la celebración internacional del libro desde su institucionalización por la UNESCO en 1995.Uno de los momentos más significativos fue la participación de los hijos del escritor, Pablo y Juan Carlos Rulfo, cuya presencia marcó el reencuentro con la FIL. Ambos ofrecieron intervenciones que oscilaron entre la emoción personal y la reflexión sobre el legado cultural.Pablo Rulfo expresó su impresión ante la respuesta del público y el significado de regresar al estado que marcó la obra de su padre. “Realmente estoy muy conmovido, muy impresionado por la presencia animosa de todos ustedes...Me imagino que mi padre podría estar realmente muy satisfecho de estar de nuevo aquí, frente a ustedes, en su estado tan querido”.En un tono más reflexivo, subrayó el papel estructural de la cultura en la sociedad. “Por favor, no olviden que la cultura sustanciosa de fondo es fundamental, es estructural para poder tener futuro”.Por su parte, Juan Carlos Rulfo apeló a una lectura más íntima y emocional de la obra, al tiempo que invitó a resignificarla desde las experiencias personales. “Para nosotros es algo muy especial, pero sobre todo he estado pensando que es un canto de amor, un reclamo también de ‘apapáchenme’, de hacer caso a una tierra que está tan dolida”, señaló.El cineasta también puso énfasis en la necesidad de reconocer las propias historias. “Mi padre decía muy enfáticamente que perder nuestra historia es repetir los mismos errores. Entonces, los convoco a abrazarse, a quererse, a no estar pensando que lo bueno está fuera”.La lectura tuvo además un matiz internacional con la participación del traductor Anisuz Zaman, quien abrió el maratón con fragmentos en bengalí. “Gracias por darme la oportunidad de traducir este gran libro de tan pocas páginas, pero que es tan enorme”, comentó, al tiempo que destacó el alcance de su idioma, hablado por más de 200 millones de personas. La explanada albergó diversas actividades que ampliaron la experiencia literaria. El pabellón “Las facetas de Rulfo: imagen, voz y territorio”, impulsado por FIL Niños, ofreció una aproximación sensorial a la obra del autor a través de audios, fotografías y ejercicios interactivos. Los asistentes pudieron escuchar la voz de Rulfo, leer fragmentos de sus textos y experimentar con máquinas de escribir, en un intento por vincular la literatura con otros lenguajes.En paralelo, se instaló una feria de libros y espacios informativos sobre el Festival Rulfiano de las Artes, que se realizará en Sayula y San Gabriel, territorios ligados a la vida y obra del escritor.La conmemoración se extendió a otros recintos universitarios, como la Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”, donde se desarrollaron actividades como el “Río de libros”, talleres de escritura en Braille y proyecciones cinematográficas. En el Museo de las Artes (MUSA), la iniciativa “Adopta un libro” permitió a los visitantes llevarse ejemplares de distintos géneros.YC