Miércoles, 27 de Octubre 2021

Letras que se mueven en un mundo imposible

El Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco, que en su edición 2019 premió al cuento, tuvo como galardonada a la escritora Claudia Cabrera Espinosa

Por: El Informador

Claudia Cabrera Espinosa obtuvo el premio por su colección de relatos “Posibilidad de los mundos”; el reconocimiento se entregará el sábado 7 de diciembre a las 16:00 horas en el Salón México del Hotel Hilton. CORTESÍA

Claudia Cabrera Espinosa obtuvo el premio por su colección de relatos “Posibilidad de los mundos”; el reconocimiento se entregará el sábado 7 de diciembre a las 16:00 horas en el Salón México del Hotel Hilton. CORTESÍA

La ganadora del Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco fue Claudia Cabrera Espinosa, elegida por un jurado compuesto por Beatriz Espejo, Vicente Quirarte y Alberto Chimal. Su colección de relatos se titula “Posibilidad de los mundos”, presentado con el seudónimo de Matilde Huertas. El acta del jurado resaltó sobre la obra: “Hay atisbos de perturbaciones del mundo natural que destruyen o modifican especies, o bien que cambian las relaciones entre ellas y los seres humanos”. Dotado con 10 mil dólares, el Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco alterna año con año entre la poesía y el cuento, géneros que frecuentó el escritor.

Vía telefónica, la cuentista platicó del libro breve de cuentos que presentó al certamen organizado por la FIL: “El título es porque trato de plantear distintas posibilidades de lo que podría ocurrir de acuerdo con lo que se haga de los recursos naturales en el futuro. En dos de los cuentos sí es un plano futurista, son dos posibilidades: en uno es una posibilidad positiva. Se trata de qué pasaría en el caso de Xochimilco. Si el gobierno tomara medidas, si se convirtiera en un parque nacional: que la gente pudiera estar en mayor contacto, mucho más cerca con la naturaleza. El otro es también del futuro, se llama ‘Vías rápidas’: trata del colapso de las calles en la Ciudad de México y las medidas que se tomarían para que la gente tenga la ilusión de que siga avanzando aunque tenga horas en el tráfico. Como hologramas en las ventanas del Metrobús para que veamos la fauna y flora que ya no existen. Son proyecciones con animales y árboles: aunque el Metrobús está detenido hay una ilusión de movimiento, cuando los traslados ya son imposibles”.

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Un retrato de la realidad

A propósito del tema y la actualidad de que tienen la ciudad y la naturaleza (dos motivos constantes la obra de José Emilio Pacheco), Claudia agregó: “Es una temática y una relación que era total y absolutamente necesaria. Al final los escritores tenemos que retratar la época en que vivimos, aunque no forzosamente, pero es una de las posibilidades. Ahora mismo vivimos como sociedad y como mundo un momento muy difícil y crítico en las cuestiones climáticas. Cada quien trata el tema desde su trinchera: los científicos hacen lo suyo, el gobierno y las empresas. Nosotros tratamos de humanizar esta parte y desarrollar historias que retratan cómo el ser humano está siendo afectado”.

Situaciones naturales

Otros cuentos se presentan con situaciones que ya se están dando: “Como las inundaciones: una pareja se queda atrapada en su departamento por una inundación de muchos días, se inunda tanto la ciudad que ya no pueden salir de la casa. Tiene que ver con la relación de los personajes entre ellos. Intenté en todo el libro que partiera de la cuestión climática y la relación del ser humano con la naturaleza y la ciudad, pero sobre todo destacar las relaciones entre las personas y qué pasaría si llegamos a situaciones límite. En los otros dos cuentos es la relación con los personajes con la fauna que tienen en sus propias casas: cuando la naturaleza se mete al hogar y hay roedores, arañas, cucarachas, todo ese tipo de cosas. Es el desarrollo de los personajes a partir de su relación con estos bichos. Uno de los cuentos se llama ‘La lucha’ y es su lucha con los mosquitos que están en su casa. Hay diversidad con los temas, todo entorno a la relación entre el ser humano con la naturaleza”.

Sobre el origen de esta colección y su decisión de enviarlo al premio, la autora platicó: “Ya tenía varios pensados y escritos, uno completo y en otro trabajaba. Pensaba en los personajes y en la fauna, es algo que me ha pasado. También alrededor de una cuestión geográfica: en el libro no se habla de la Ciudad de México, lo llamo ‘capital’. Es indeterminado, aunque si alguien de la Ciudad de México lo lee puede reconocerla fácilmente. Vi la convocatoria y escribí más cuentos sobre la cuestión geográfica”.

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