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Jueves, 19 de Julio 2018

La obra de Mr. Brainwash cede al paso del tiempo

El mural que el artista francés realizó en el CUAAD cumplió el ciclo para el que fue pensado

Por: El Informador

El inicio. En 2013 el artista francés estuvo presente en todo el proceso creativo. ESPECIAL

El inicio. En 2013 el artista francés estuvo presente en todo el proceso creativo. ESPECIAL

En 2013, el reconocido artista urbano Mr. Brainwash realizó un mural-collage en colaboración con los alumnos de la División de Artes y Humanidades en un muro al aire libre del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara. La pieza se realizó sobre un vinilo que fue pegado a dicho muro. Cinco años después, la obra se encuentra deteriorada e incompleta, el vinilo se ha ido despegando y deshaciendo con el paso del tiempo.

La obra, sin embargo, fue realizada bajo la idea de lo efímero. El director de la División de Artes y Humanidades del CUAAD, Jorge Zambrano, agrega que el propio espíritu de creación del mural fue “lúdico, irreverente y, digamos que, en contracorriente de las tendencias del mercado del arte”, por lo que, si bien “se podría intervenir y cubrir con una capa de película protectora”, sería romper con dicha esencia y, además, “sería una visión muy monetarista de la Universidad si quisiéramos conservarla por el valor económico que pudiera tener”.

El artista francés Thierry Guetta, mejor conocido en el mundo del arte como Mr. Brainshaw, tuvo la iniciativa de hacer una obra con estudiantes tapatíos, por lo que a través de Roberto Muda, galerista que maneja a dicho artista en México, contactaron a la División de Artes de la Universidad de Guadalajara para plantear el proyecto.

Unión. La comunidad universitaria se entregó al proyecto. ESPECIAL

“Nos pareció interesante. Sabíamos que generaría polémica porque el propio artista lo es, pero nos pareció atractivo el poder propiciar la experiencia de un ejercicio colaborativo entre alguien que coloca piezas en el mercado mundial con un costo alto y que además, quería hacerlo en término de una instalación colectiva, de él pero colaborativa, en un entorno al aire libre y que quedase para que el tiempo hiciese de ella lo que suele hacer”, cuenta Zambrano recordando el primer acercamiento con el artista urbano.

La dinámica de creación fue sencilla, al grado que el mural se realizó en un solo día. Se abrió una convocatoria para los alumnos de arte que quisieran participar en el mural con Mr. Brainwash, aunque también los alumnos propios del CUAAD participaron, “realmente era multitudinario, su idea era efectivamente esto, que fuera realmente colaborativa en el sentido amplio de la palabra”.

Toques finales. Thierry Guetta se encargó de poner “la cereza en el pastel” del proyecto. ESPECIAL

Así, los estudiantes junto a Mr. Brainwash crearon “una especie de mural, collage e intervención al mismo tiempo. Él intervenía donde veía necesario y traía las impresiones para recortar, pero al mismo tiempo se fue modificando de acuerdo a las intervenciones de los estudiantes. Fue un ejercicio y una experiencia interesante y divertida porque todos participamos, incluso yo. Fue casi como un happening”.

Y recuerda el intercambio de ideas entre los participantes y el autor. “La obra surgió de forma lúdica, en una tarde, no costó más que los materiales. Es valiosa  por quienes estuvieron ahí, después se hizo la exposición donde Mr. Brainwash se sentó en una mesa grande, nos tomamos unas cervezas juntos, terminamos conviviendo con él y con su hijo. Para quienes sabemos qué pasó, no hemos querido intervenir en eso porque es arte urbano, está hecho para estar en la calle, sentir los elementos y eventualmente para deteriorarse”.

Colorido. El resultado, un mural con fuerza creativa, pero también, fecha de caducidad. ESPECIAL

De espíritu fugaz

La pregunta inminente a quien pasa por el centro universitario donde se encuentra el mural de Mr. Brainwash, es ¿por qué está así de maltratado si es de un artista de talla internacional? Jorge Zambrano ofrece más de una respuesta a esta cuestión, además de la intención propia del creador de realizar una obra efímera.

Primero habría que recordar que la obra no fue pensada para permanecer. La esencia del arte urbano reside en que será borrada por el tiempo o por otros artistas. Además de que el mural desde un principio estuvo contemplado para que no se conservara, a manera de mensaje político donde el arte no se monetiza por el hecho de tener una firma reconocida. “Hay que entender el sentido y la intención precisamente disruptiva en contra de la voracidad del mercado del arte, por esto Banksy es quien es, no sólo por la potencia de sus imágenes, también por su discurso político en relación al mercado del arte, el discurso implícito que está en su obra. También debemos comprender de dónde viene el artista y cuál es su planteamiento al hacerlo en ciertos sostenes. Si no quisieran que estuviera expuesto a los elementos y sintiera la pátina del tiempo, lo harían bajo techo en otras condiciones. Cada manifestación artística y cada artista escoge el vehículo que conviene, no sólo en términos de la forma sino de un tipo de statement político”.

El paso de los días

El arte cada vez más apuesta por la mercantilización de sus obras, que se convierten en meros productos que se deben apreciar por su valor en el mercado que por lo que transmiten. Por ello es que el que una pieza de esta magnitud hubiese sido creada bajo otros preceptos, resulta por lo menos llamativo. Su valor no reside en lo atemporal o en la conservación misma del muro, sino en la huella temporal que deja: una pieza que muta conforme pasa el tiempo. “El mural tiene una función simbólica de apoyo al espacio, y quitarlo de eso es pensar que el arte sólo vale pesos y centavos, que sí lo valen, pero lo más valioso es lo que te hace pensar y reflexionar, porque por esto el arte cambia al mundo, porque te lleva a pensar algo de manera diferente, te cambia a ti y por ende al mundo como suma de todos nosotros y nuestros pensamientos. Sabíamos que se iba a deteriorar, está al aire libre, si no hubiéramos querido le hubiéramos pedido que estuviera adentro. Aunque ni siquiera lo planteamos, él planteó un espacio abierto, y nosotros lo respetamos. Como institución educativa de las artes tenemos que entender que la libertad creativa del artista es sagrada, mal hubiera estado haberle dicho que en otro lado. Además, era su iniciativa”.

El tiempo no perdona. En pleno 2018, el mural muestra, los daños del tiempo. ESPECIAL

Además, agrega que la Universidad prefiere apostar por el diálogo entre la comunidad estudiantil y creadores de renombre, que preservar algo que nunca se pensó para ese motivo. “No hay un interés más allá del intercambio de experiencias y la generación de diálogo entre el estudiantado y ellos. Para nosotros esto es lo importante, porque el objeto de nuestro trabajo es el estudiante, y no qué tanto se puede acrecentar el patrimonio institucional. Aunque sí tenemos una pinacoteca para este fin, pero la queremos acrecentar con la obra de nuestros alumnos”.

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