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Domingo, 23 de Septiembre 2018

La chirimía busca ser patrimonio cultural

Músicos de los 24 municipios jaliscienses donde todavía suena el instrumento de viento desean preservar su tradición con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Estado

Por: El Informador

Música. La chirimía llegó a México durante la época de la Colonia. EL INFORMADOR/A. Camacho

Música. La chirimía llegó a México durante la época de la Colonia. EL INFORMADOR/A. Camacho

Cualquier jalisciense ha escuchado su sonido en las fiestas tradicionales, religiosas o con danzantes: son las chirimías, un instrumento que llegó a México en la época de la Colonia, apuntó el etnomusicólogo Ernesto Cano Lomelí.

Manuel López, de Autlán de Navarro, fue testigo de cómo esta tradición pudo haberse perdido en dicho municipio, cuando en 2005 falleció el chirimiyero mayor, puesto que ahora él ocupa y a su vez coordina el Gran Ensamble de las Chirimías del Estado de Jalisco. En busca de preservar esta tradición, los músicos gestionan la declaratoria de la chirimía como Patrimonio Cultural Inmaterial de Jalisco con el apoyo de la Secretaría de Cultura de Jalisco.

El primer paso para la declaratoria fue rastrear los municipios donde el instrumento tiene presencia: la lista es de 24, de los cuales cuatro ya lograron que sus respectivos ayuntamientos declaren al instrumento como patrimonio. Se trata de La Huerta, Villa Purificación, Casimiro Castillo y El Limón. Próximos a declararse están Autlán, Ejutla, Atengo y Cocula. Una dificultad, comentó Manuel, ha sido vincular a las diferentes comunidades que tienen a la chirimía como protagonista musical en sus fiestas. El papel del instrumento es tan variable como las celebraciones: en algunas regiones se asocia más con la danza, como con los tastoanes en la Zona Metropolitana; en otras partes del Estado se le liga al carnaval.

Una larga tradición

Esta variedad según la región es fruto de la larga tradición de la chirimía en México. Además, agregó Ernesto Cano, hay cuatro tipos de chirimías, según su registro: aguda, tenor, contraalto y bajo. Dentro de la tradición jalisciense el acompañamiento es con tambor, en otras latitudes varía con uno o más instrumentos. La versión que más ha proliferado en Jalisco es la aguda, acaso por su potencia en el sonido. Del mismo modo en que hay una variedad de usos, el repertorio es igualmente variado, yendo de lo religioso a lo popular. Si bien el repertorio más clásico incluye canciones de alabanza, sones o jarabes, ahora también se suele interpretar con valses, corridos o cumbias, por el sincretismo y la tradición viva.

Una cualidad de los intérpretes actuales es que no sólo son intérpretes: son depositarios, constructores y difusores de este arte. Un ejemplo de ello es Moisés Rosas Galán, chirimiyero mayor de Tlaquepaque. Fue en la década de 1960 cuando conoció al instrumento, siendo integrante de una banda de música como clarinetista. En el pueblo vio las chirimías y se interesó por aprender.

La inquietud surgió también al ver que los intérpretes eran ya mayores. Con el afán de suplirlos tarde o temprano, Moisés se acercó para aprender el oficio, así descubrió cómo tocar la chirimía y aprendió a fabricarlas; actualmente imparte estos conocimientos.

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El sábado 28 de julio, a las 18:30 horas, las chirimías serán protagonistas dentro del Festival de las Artes de Jalisco (Festa). El Gran Ensamble de las Chirimías del Estado de Jalisco, dirigido por Manuel López, se presentará en la explanada del Teatro Degollado y la Plaza de la Liberación con un repertorio representativo de su tradición. Emulando su uso, el sonido de la chirimía anuncia la nueva edición de Festa este 2018. Durante la celebración habrá músicos de los 24 municipios que buscan la declaratoria de la chirimía como Patrimonio Cultural Inmaterial.

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