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Señales físicas para detectar la depresión en adultos mayores

La depresión en adultos mayores no es una consecuencia natural del envejecimiento, sino un trastorno tratable que requiere atención médica oportuna

¿Crees que la tristeza es normal al envejecer? Error. La depresión en adultos mayores suele ocultarse tras dolores físicos o aislamiento, afectando su salud mental y física. Identificar las señales hoy es vital para salvar la calidad de vida de tus seres queridos antes de que el daño sea irreversible.

La depresión en adultos mayores es un trastorno que afecta la forma en que una persona piensa, siente y actúa. Aunque es frecuente en este grupo poblacional, no se considera una parte natural del envejecimiento.

De hecho, la mayoría de las personas mayores mantiene un nivel satisfactorio de bienestar incluso ante enfermedades crónicas o limitaciones físicas.

La depresión en la tercera edad

De acuerdo con el sitio especializado en la salud mental, el Instituto Nacional de la Salud Mental, existen diferentes 3 tipos de depresión que pueden presentarse en edades avanzadas.

El trastorno depresivo mayor implica síntomas persistentes durante al menos dos semanas, mientras que el trastorno depresivo persistente (también identificado como distimia) se manifiesta durante más de dos años, aunque la persona conserve la capacidad de realizar actividades cotidianas.

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También existen formas de depresión vinculadas al consumo de sustancias, medicamentos o enfermedades como esclerosis múltiple y afecciones cardíacas.

Además, el aislamiento social es uno de los factores que más influyen en el desarrollo de depresión en la vejez.

Con el paso del tiempo, las personas tienden a pasar más momentos a solas y, sin una red de apoyo sólida, pueden experimentar sentimientos de soledad que incrementan el riesgo de padecer síntomas depresivos.

Señales que pueden indicar depresión en la vejez

La depresión no siempre se manifiesta de la misma manera en todas las personas mayores. En algunos casos, la tristeza no es el síntoma principal. La persona puede experimentar:

  • Falta de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Menor disposición para hablar sobre sus emociones
  • Una sensación persistente de vacío

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En determinadas culturas, los síntomas físicos suelen ser más evidentes que los emocionales. Entre ellos se encuentran:

  • Dolores de cabeza
  • Molestias digestivas
  • Calambres y sensación general de malestar
  • Cambios en el apetito
  • Dificultades para dormir
  • Fatiga
  • Irritabilidad
  • Pérdida de concentración
  • Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio

Si estos síntomas se mantienen por más de dos semanas, es fundamental acudir a un médico.

La depresión también aparece con frecuencia en personas diagnosticadas con Alzheimer u otras demencias. Debido a la similitud entre síntomas cognitivos y emocionales, puede resultar difícil identificar el origen del malestar. En estos casos, se requieren evaluaciones clínicas especializadas y un seguimiento puntual para prevenir complicaciones.

¿Cómo prevenirla y la importancia del tratamiento oportuno?

El tratamiento adecuado puede mejorar de forma significativa la calidad de vida del adulto mayor. El proceso diagnóstico incluye:

  • Un examen físico
  • Revisión de medicamentos
  • Análisis para descartar otras enfermedades

Cuando se confirma depresión, los profesionales de la salud pueden recomendar:

  • Psicoterapia
  • Medicamentos (como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina)
  • Terapias alternativas (entre ellas la estimulación magnética transcraneal repetitiva)

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Si bien no todos los casos pueden prevenirse, adoptar hábitos saludables disminuye el riesgo de complicaciones.

Mantener actividad física, seguir una alimentación equilibrada, establecer rutinas de sueño de siete a nueve horas, permanecer en contacto con familiares y amigos y participar en actividades placenteras son prácticas recomendadas por el National Center for Complementary and Integrative Health.

La vigilancia emocional y la comunicación constante con el entorno cercano son herramientas esenciales.

Hablar de la depresión no incrementa el riesgo de que alguien actúe en consecuencia; por el contrario, puede abrir la puerta para recibir atención oportuna.

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