¿Cómo es un safari polar? Descubre la aventura en el Ártico
Salir de safari es aventurarse a encontrar a especies salvajes en su hábitat natural ya sea en África o en el Ártico
Lo primero que viene a nuestra mente cuando pensamos en “safari” es una sabana inmensa pintada en color rojo y a bordo de un vehículo cuatro por cuatro. Muchas veces es así, pero no siempre.
Salir de safari es aventurarse a encontrar a especies salvajes en su hábitat natural ya sea en África o en el Ártico.
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Y es que sí, es posible hacerlo en regiones polares, donde la mejor forma de emprender la travesía es vía acuática, a bordo de un crucero de expedición.
La ventaja de hacerlo así es que el barco es tanto un medio de transporte como una llave para entrar en zonas que serían inaccesibles por otros senderos. Será una base para organizar desembarcos y preparar nuestro itinerario en un territorio que sigue siendo en buena medida poco explorado, reservado para almas aventureras que desean llegar a los confines del mundo.
El momento para viajar se asoma
¿Hay un buen momento para un safari polar? De hecho, estamos por entrar en ese instante: entre mayo y octubre.
Es en esos meses cuando el deshielo transforma el paisaje Ártico: el hielo se fragmenta, las rutas se abren y con ellas, la posibilidad de encuentros que no se anticipan.
El Ártico es inmenso, pero una buena zona para emprender la aventura es el Archipiélago de Svalbard, donde Longyearbyen, una ciudad de apenas dos mil habitantes, funciona como la puerta de entrada más al Norte del mundo antes de adentrarse en Spitsbergen, mejor conocida como la isla con más osos polares en el mundo.
La fauna que te espera
El oso polar es, sin duda, la especie más representativa del Ártico. Puede aparecer a la distancia, desplazándose sobre el hielo, descansando entre bloques o nadando en aguas abiertas, que solo sale a saludar a los más afortunados.
Pero no todas las maravillas están sobre tierra. En el agua, ballenas jorobadas, belugas y narvales emergen de forma espontánea, sumando otra dimensión al recorrido.
En un terreno intermedio nos toparemos con las morsas, que se agrupan en colonias que contrastan con la amplitud del paisaje, mientras las focas aparecen integradas al entorno, sobre placas de hielo o desplazándose en silencio.
El cielo también nos tendrá un regalo. En los acantilados, decenas de aves marinas ocupan sus muros de forma colectiva, rompiendo con la quietud del paisaje. En tierra, cuando las condiciones lo permiten, el zorro ártico o los renos completan una imagen del ecosistema más allá del hielo y el mar.
Prepara el viaje
Una manera adecuada de emprender esta aventura es contratando una agencia que cuente con itinerarios preparados por estas zonas, además de brindar seguridad al viajero.
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Entre las empresas que lo ofrecen destaca Quark Expeditions, que ajusta cada itinerario a partir de lo que el territorio permite, con acceso a regiones remotas y una aproximación genuinamente respetuosa con el entorno. Descubre y explora en https://www.quarkexpeditions.com/
SV