“Mausoleo”, teatro desde la penumbra
La directora tapatía Natasha Barhedia presenta una pieza escénica que explora lo ominoso y la relación entre mirada, memoria y ausencia
El escenario a oscuras. Una oscuridad que puede ser la noche, que puede ser la muerte, o que puede ser lo que antecede a la muerte misma, que no es otra cosa que el vientre. El Foro de Arte y Cultura se ha convertido en un limbo. Una oscuridad que es un limbo, donde apenas se divisan las formas, las cabezas expectantes clavadas como alfileres en la garganta negra del escenario. Una penumbra de inquietud que desdibuja incluso la mano alzada ante el rostro. Y, de pronto, la luz. Un chorro delgado de luz, como una gotera de oro, que cae desde las alturas.
Un hilo luminoso que una mujer repentina, apenas corpórea entre las sombras, va manipulando a su antojo. Un cono de luz con el que la mujer va reconociendo su entorno, calculando las distancias, sondeando los límites de la negrura. Luego la oscuridad y los cuerpos múltiples, como suspendidos en la incertidumbre o en la espera, en la penitencia o en la liberación. Cuerpos que retroceden, bañados de azul, desprovistos del recurso de la vista, como máscaras griegas. Y, de nuevo, la ausencia de la luz.
Así da inicio “Mausoleo”, la nueva pieza escénica de la directora tapatía NatashaBarhedia, que se presentará en Guadalajara con dos únicas funciones los días 12 y 13 de marzo en el Foro de Arte y Cultura. “Mausoleo” nace de la premisa de la escena como laboratorio, el museo como espacio en descomposición y la mirada como un territorio inquietante donde todo aquello que observamos también devuelve la contemplación.
La obra indaga en lo ominoso y en los mecanismos simbólicos que emergen cuando la mirada deja de ser un acto inocente. El punto de partida es un espacio museístico que, poco a poco, comienza a fracturarse. Lo que parecía un recinto ordenado de contemplación se transforma en un territorio vivo, cargado de tensiones, donde los personajes crean atmósferas e imágenes que revelan las costuras del propio espacio.
Barhedia explica que el proyecto nació como una investigación abierta, más cercana a un laboratorio artístico que a un montaje tradicional.
“Parte de una invitación a investigar un tema que al final se fue transformando y llegó a otro lugar completamente diferente de donde empezamos”, dice la directora en entrevista con EL INFORMADOR. “Quería empezar a investigar esta figura del doble o Doppelgänger. A partir de eso tuvimos varios laboratorios de creación donde leíamos textos teóricos, veíamos referentes de otros artistas y hacíamos ejercicios o provocaciones entre nosotros”.
El proceso convocó a un equipo multidisciplinario que terminó por desbordar los roles iniciales. Lo que comenzó como una colaboración entre distintas áreas escénicas derivó en un ensamblaje donde las disciplinas se mezclaron hasta convertirse en un cuerpo colectivo. El elenco y equipo creativo está integrado por Alejandro Mendicuti, Héctor Jiménez Castillo, Roberto Cárdenas, Sophia Barba Heredia, Natalia Martínez Mejía y Natalia Gómez, quienes participan en concepto y performance.
“Al inicio fue muy chistoso porque yo había invitado a Sofía a escribir, a Roberto y a Natalia a hacer video, a Héctor a hacer vestuario y a Ana a hacer iluminación”, dice la directora. “Pero se fueron mezclando las disciplinas y acabamos con un elenco grande donde todos empezaron a actuar a partir de investigar estos ejercicios, que podían ser ejercicios coreográficos o de escritura o de video, tratando de investigar una pregunta desde distintos soportes. Así nació nuestro pequeño monstruo”, comparte.
Un pequeño “monstruo”
La pieza se nutre de esa lógica de cruce disciplinario. Luz, sonido, movimiento, texto e imagen funcionan como capas que construyen una atmósfera inquietante donde lo narrativo y lo abstracto conviven. La obra toma como punto de partida una reflexión del historiador del arte Georges Didi-Huberman: aquello que miramos siempre nos devuelve una imagen en espejo. “Mausoleo” juega con la luz, con la oscuridad y con las sombras, con los sonidos como si fueran algo físico que puede agarrarse con el aire mismo. Es una experiencia teatral tan fascinante como inquietante que en ratos roza lo incierto, lo cómico, lo conmovedor, pero no se aleja nunca de su raíz siniestra.
Desde esa idea, “Mausoleo” plantea que la ausencia no es un vacío limpio, sino una presencia insistente que regresa y se infiltra en el espacio. El museo -lugar tradicionalmente asociado con la conservación- se vuelve aquí un organismo inestable donde lo oculto emerge lentamente. La creación del montaje también implicó resolver las limitaciones materiales propias del teatro independiente. Durante años el proyecto permaneció en pausa mientras el equipo buscaba financiamiento.
“Yo llevo como tres años, desde la pandemia, queriendo hacer este proyecto y buscando financiamiento. El año pasado dije: ‘Bueno, ya lo vamos a hacer con financiamiento o sin financiamiento’”.
El impulso definitivo llegó con el programa Habita la Escena 2025 de la Secretaría de Cultura de Jalisco, que permitió al equipo realizar una residencia técnica en el Foro de Arte y Cultura. Esa estancia resultó clave para el desarrollo escénico de la obra.
“Con este programa nos dieron dos semanas en el teatro, además de los meses que estuvimos trabajando. Eso nos permitió jugar con todos los elementos escenotécnicos: tener una luz muy específica o espacializar el sonido, relacionarnos con las cosas que ya había en el espacio, como bancas o sillas. El espacio fue sumándose a la construcción de la pieza”.
Ese tiempo de exploración también permitió experimentar con la relación entre cuerpo, sonido y arquitectura escénica, algo que rara vez es posible en montajes con tiempos de producción más reducidos. El resultado es una pieza que apuesta por la atmósfera y la sugestión más que por la narrativa lineal. Silencio, penumbra y quietud se convierten en materiales escénicos que sostienen una experiencia sensorial en la que el espectador se enfrenta también a su propia mirada.
Mausoleo es además el primer proyecto público de la recientemente formada Sociedad de Artistas Vivxs, un colectivo de creadores que busca mantener procesos de investigación escénica colaborativa.
Dos noches en el Foro de Arte y Cultura
Las funciones serán el jueves 12 y viernes 13 de marzo, a las 20:00 horas, en el Foro de Arte y Cultura, ubicado en Prolongación Alcalde 1451.
La obra está recomendada para mayores de 16 años y utiliza luces intermitentes que pueden afectar a personas fotosensibles. Boletos desde 200 pesos en preventa -hasta el 11 de marzo-, en la página de voyalteatro.com, o en taquillas del Foro de Arte y Cultura.
CT