Jalisco
Aspiraciones por alcaldías evidencian fisuras en el PRI
Los municipios de Guadalajara y Zapopan representan los puntos más sensibles en las negociaciones internas del tricolor
GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2012).- Las encuestas favorecen al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la próxima elección. La decepción con la transición partidista y el arrastre de Enrique Peña Nieto como candidato presidencial, han logrado que el tricolor comience el proceso electoral con una ventaja sólida con respecto a sus competidores. Sin embargo, ninguna ventaja es suficiente si las negociaciones por las candidaturas se tornan ríspidas y evidencian resquebrajamientos.
La designación de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz como candidato a la gubernatura fue tersa y, aunque Héctor Vielma manifestó su malestar con la decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), la mayoría de los precandidatos optó por comenzar las negociaciones para perfilarse a otros puestos. Pero esos gloriosos días de acuerdos copulares y disciplina partidista parecen lejanos ante un escenario de fragmentación donde muchos priistas aspiran a cargos que están competidos, lo que provoca negociaciones de numerosas bandas.
La ruptura es un fantasma que sigue merodeando los pasillos de las instalaciones de la Calzada del Campesino. El recuerdo de la presidencia estatal de Javier Guízar sigue vivo en la memoria de muchas corrientes del tricolor
Tlaquepaque y Tonalá lucen aparentemente resueltos: Marco Barba Mariscal, hijo de Alfredo “El Güero” Barba y actual diputado, se encamina hacia la silla municipal de la Villa Alfarera, mientras a Jorge Arana difícilmente le quitarán su aspiración de llegar a la alcaldía de Tonalá.
En Tlajomulco, Roberto Marrufo, coordinador de los diputados del PRI en la cámara local, avanza con pasos sólidos para quedarse con la candidatura del tricolor. Sin embargo, la división en el PRI en este municipio es digna de resaltar: el año pasado incluso fue tomado el comité local del partido en el municipio del Sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Adrián Salinas Tostado, ex director de la Policía de El Salto, también ha manifestado su voluntad de competir por la candidatura priista del municipio.
Por su parte, Zapopan y Guadalajara están enredados y cada día que pasa, el partido muestra menos capacidad de tomar una decisión que asegure la unidad y que al mismo tiempo opte por aquellos que están arriba en las encuestas.
Zapopan, polarización
Zapopan es un caso que demuestra la dispersión del poder al interior del PRI. El alcalde con licencia Héctor Vielma ha logrado controlar la estructura partidista en el municipio: impuso a Valeria Guzmán como presidenta del Comité Directivo Municipal y tiene una marcada hegemonía en el Consejo Político del Comité, lo que le da mano en la designación del candidato a ser su sucesor. Sin embargo, Zapopan se ha convertido en el anhelo de peces gordos del partido. Jesús Casillas, ex candidato y diputado federal, y uno de los perfiles más favorecidos por las encuestas, ha reiterado su negativa a buscar una diputación federal que sustituya sus ambiciones por la alcaldía. En el mismo tenor, Ramiro Hernández, uno de los hombres más influyentes en la estructura priista, también anhela ser el candidato en Zapopan, aunque pone de condición que sea designación directa, no piensa pasar por una elección de delegados o convención. Para el ex senador, que fue “bajado” en la contienda tricolor por la gubernatura, la presidencia de Zapopan sería su primera apuesta en una contienda de representación popular.
Todos estos amarres no tendrían tanta complejidad si Vielma no estuviera empeñado en impulsar a su “delfín” Héctor Robles, que es uno de los hombres más cercanos a Vielma, un funcionario con sólida formación en temas económicos y de políticas públicas, pero con poco carisma. Las encuestas no lo proyectan con fuerza, y sus aspiraciones pondrían en riesgo la posibilidad de que el PRI retuviera el municipio.
Fuentes cercanas al ex diputado Jesús Casillas señalan que personas vinculadas a la estructura de Enrique Alfaro Ramírez, precandidato de la izquierda a la gubernatura de Jalisco, ya han promovido acercamientos con Casillas, lo que constituye una amenaza muy clara a la unidad del PRI en Zapopan. Aristóteles, como candidato a gobernador, necesita de Zapopan, por lo que una derrota no está contemplada. La comida entre Casillas y Robles donde “compartieron sus visiones de Zapopan” es un acercamiento que debilita las posibilidades de Hernández y abre otro escenario de disputa entre actores locales con las dirigencias nacional y estatal. Darle otra negativa a Ramiro Hernández puede significar también un duro golpe a la unidad del partido, por lo que Zapopan luce sumamente polarizado de cara a los registros de la siguiente semana.
Guadalajara, disputas y acuerdos rotos
Guadalajara también encierra disputas y acuerdos rotos. La batalla entre los contendientes ha llegado a las acusaciones judiciales, y la civilidad entre los militantes tapatíos del PRI no parece alcanzar para la unidad en el municipio más importante electoralmente del Estado.
Los gallos son muchos, pero casi ninguno tiene la trayectoria ni la estructura suficiente para lograr consensos. Rocío Corona cuenta con bases amplias y con una trayectoria sólida en los vecindarios; Salvador Caro tuvo impacto en la opinión pública como regidor y tiene grupos de jóvenes “dispuestos a todo” como dice una fuente del propio PRI; Elisa Ayón está vinculada a la Confederación Nacional Campesina (CNC) y tiene fuerza en los sectores; Leobardo Alcalá es respaldado por el grupo político de la Universidad de Guadalajara. Ya fue candidato a la alcaldía y cuenta con una base importante de movilizadores y operadores de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).
La primera opción para Guadalajara era Trinidad Padilla López, ex rector de la UdeG y uno de los más cercanos al Comité Ejecutivo Nacional del tricolor. Sin embargo, después de que “Trino” opta por abandonar la lucha por la candidatura a gobernador, tampoco manifiesta simpatía por competir la alcaldía de Guadalajara, lo que al final deja al priismo tapatío con debilidad en los perfiles.
La decisión del candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a Guadalajara es fundamental para que el PRI vislumbre la competitividad de los escenarios. Alberto Cárdenas Jiménez es el terror para el tricolor, saben que su postulación los obliga a sacar la calculadora y empezar a contar voto por voto.
GUÍA
Los registros
Por segunda ocasión en menos de 15 días, el Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI dio a conocer que modificó las fechas de registro de precandidatos a presidencias municipales y diputaciones.
En el caso del registro para precandidatos a las presidencias municipales se tenía previsto que fuera el domingo pasado, pero se modificó para el 9 de febrero.
Para los candidatos a diputaciones locales, el registro se cambia del 4 al 8 de febrero.
Las fechas para hacer precampaña también se acortan. En el caso de aspirantes a presidentes municipales, en un principio estaba previsto que se hiciera del 3 al 12 de febrero, pero con los cambios sólo se tendrán los días 11 y 12.
Para las precampañas de diputados locales, la fecha también será los días 11 y 12 de febrero, pero los tiempos originales iban del 2 al 12 de este mes.
FRACTURA CON EL VERDE
Los laberintos de las decisiones
En el PRI “hay mucho futuro que vender, pero con más tiradores” dice un político priista vinculado a Aristóteles Sandoval. Y es que el ánimo de los priistas está por los cielos, las expectativas sobrevuelan y todos quieren un pedacito del éxito augurado al tricolor según las encuestas. Parece que nadie se quiere quedar fuera de la foto, lo que ha complicado el proceso de gestión del presidente estatal, Rafael González Pimienta, y del candidato a gobernador Aristóteles Sandoval.
El PRI ha recurrido a una de sus tradiciones más añejas: la centralización de la toma de decisiones en la cúpula. Las decisiones de candidaturas pasan por la oficina de Aristóteles y aunque él no tiene la capacidad decisoria absoluta, su palomeo importa ampliamente a la hora de repartir candidaturas. Según datos de priistas al interior, en la actualidad hay problemas con la designación de 25% de los candidatos a las alcaldías en el Estado; la pugna interna ha enredado no sólo las alcaldías, su vínculo con las curules ha provocado que las negociaciones se paralicen en distintas vías.
Las negociaciones con el Partido Verde Ecologista de México también enrarecieron los acuerdos en materia de división de candidaturas. Es más, el Consejo Municipal de Zapopan ya decidió darle la espalda a las negociaciones con la plataforma ecologista. Muchos priistas al interior del Estado y algunos en la metrópoli consideran que los acuerdos con el PVEM favorecieron a grupos al exterior del partido en detrimento del equilibrio interno; uno de los factores que impactó en la salida del ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira. A esto mismo, se concatena la ruptura con el Partido Nueva Alianza (PANAL), la agrupación política de la lideresa del sindicato de maestros.
El cuello de botella que implica la centralización de las decisiones también se desprende de la incapacidad de Aristóteles para delegar definiciones a su nombre. El principal operador es su padre Leonel Sandoval; sin embargo, la legitimidad de Leonel no es la mejor para sacar acuerdos de envergadura. A pesar de esto, el respaldo del Comité Ejecutivo Nacional a esta labor de Aristóteles es irrestricto. Aplazar el registro para la siguiente semana se enmarca en esta lógica: desahogar el proceso e imprimirle más tiempo a un proceso tortuoso de negociaciones.
Lo han repetido los priistas hasta el cansancio: la unidad está por encima de cualquier principio partidista. Los casos de Guerrero y Sinaloa, principalmente, han arrojado enseñanzas para el tricolor: la ruptura al interior es muy costosa, se rentabiliza el voto “antiPRI” y los escenarios de competencia electoral se aprietan. Saben que la izquierda, en particular, está detrás de los huesos de los inconformes, por lo que los derrotados deben ser premiados. ¿A ver si las candidaturas legislativas son suficientes para asegurar la unidad del tricolor?
La designación de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz como candidato a la gubernatura fue tersa y, aunque Héctor Vielma manifestó su malestar con la decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), la mayoría de los precandidatos optó por comenzar las negociaciones para perfilarse a otros puestos. Pero esos gloriosos días de acuerdos copulares y disciplina partidista parecen lejanos ante un escenario de fragmentación donde muchos priistas aspiran a cargos que están competidos, lo que provoca negociaciones de numerosas bandas.
La ruptura es un fantasma que sigue merodeando los pasillos de las instalaciones de la Calzada del Campesino. El recuerdo de la presidencia estatal de Javier Guízar sigue vivo en la memoria de muchas corrientes del tricolor
Tlaquepaque y Tonalá lucen aparentemente resueltos: Marco Barba Mariscal, hijo de Alfredo “El Güero” Barba y actual diputado, se encamina hacia la silla municipal de la Villa Alfarera, mientras a Jorge Arana difícilmente le quitarán su aspiración de llegar a la alcaldía de Tonalá.
En Tlajomulco, Roberto Marrufo, coordinador de los diputados del PRI en la cámara local, avanza con pasos sólidos para quedarse con la candidatura del tricolor. Sin embargo, la división en el PRI en este municipio es digna de resaltar: el año pasado incluso fue tomado el comité local del partido en el municipio del Sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Adrián Salinas Tostado, ex director de la Policía de El Salto, también ha manifestado su voluntad de competir por la candidatura priista del municipio.
Por su parte, Zapopan y Guadalajara están enredados y cada día que pasa, el partido muestra menos capacidad de tomar una decisión que asegure la unidad y que al mismo tiempo opte por aquellos que están arriba en las encuestas.
Zapopan, polarización
Zapopan es un caso que demuestra la dispersión del poder al interior del PRI. El alcalde con licencia Héctor Vielma ha logrado controlar la estructura partidista en el municipio: impuso a Valeria Guzmán como presidenta del Comité Directivo Municipal y tiene una marcada hegemonía en el Consejo Político del Comité, lo que le da mano en la designación del candidato a ser su sucesor. Sin embargo, Zapopan se ha convertido en el anhelo de peces gordos del partido. Jesús Casillas, ex candidato y diputado federal, y uno de los perfiles más favorecidos por las encuestas, ha reiterado su negativa a buscar una diputación federal que sustituya sus ambiciones por la alcaldía. En el mismo tenor, Ramiro Hernández, uno de los hombres más influyentes en la estructura priista, también anhela ser el candidato en Zapopan, aunque pone de condición que sea designación directa, no piensa pasar por una elección de delegados o convención. Para el ex senador, que fue “bajado” en la contienda tricolor por la gubernatura, la presidencia de Zapopan sería su primera apuesta en una contienda de representación popular.
Todos estos amarres no tendrían tanta complejidad si Vielma no estuviera empeñado en impulsar a su “delfín” Héctor Robles, que es uno de los hombres más cercanos a Vielma, un funcionario con sólida formación en temas económicos y de políticas públicas, pero con poco carisma. Las encuestas no lo proyectan con fuerza, y sus aspiraciones pondrían en riesgo la posibilidad de que el PRI retuviera el municipio.
Fuentes cercanas al ex diputado Jesús Casillas señalan que personas vinculadas a la estructura de Enrique Alfaro Ramírez, precandidato de la izquierda a la gubernatura de Jalisco, ya han promovido acercamientos con Casillas, lo que constituye una amenaza muy clara a la unidad del PRI en Zapopan. Aristóteles, como candidato a gobernador, necesita de Zapopan, por lo que una derrota no está contemplada. La comida entre Casillas y Robles donde “compartieron sus visiones de Zapopan” es un acercamiento que debilita las posibilidades de Hernández y abre otro escenario de disputa entre actores locales con las dirigencias nacional y estatal. Darle otra negativa a Ramiro Hernández puede significar también un duro golpe a la unidad del partido, por lo que Zapopan luce sumamente polarizado de cara a los registros de la siguiente semana.
Guadalajara, disputas y acuerdos rotos
Guadalajara también encierra disputas y acuerdos rotos. La batalla entre los contendientes ha llegado a las acusaciones judiciales, y la civilidad entre los militantes tapatíos del PRI no parece alcanzar para la unidad en el municipio más importante electoralmente del Estado.
Los gallos son muchos, pero casi ninguno tiene la trayectoria ni la estructura suficiente para lograr consensos. Rocío Corona cuenta con bases amplias y con una trayectoria sólida en los vecindarios; Salvador Caro tuvo impacto en la opinión pública como regidor y tiene grupos de jóvenes “dispuestos a todo” como dice una fuente del propio PRI; Elisa Ayón está vinculada a la Confederación Nacional Campesina (CNC) y tiene fuerza en los sectores; Leobardo Alcalá es respaldado por el grupo político de la Universidad de Guadalajara. Ya fue candidato a la alcaldía y cuenta con una base importante de movilizadores y operadores de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).
La primera opción para Guadalajara era Trinidad Padilla López, ex rector de la UdeG y uno de los más cercanos al Comité Ejecutivo Nacional del tricolor. Sin embargo, después de que “Trino” opta por abandonar la lucha por la candidatura a gobernador, tampoco manifiesta simpatía por competir la alcaldía de Guadalajara, lo que al final deja al priismo tapatío con debilidad en los perfiles.
La decisión del candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a Guadalajara es fundamental para que el PRI vislumbre la competitividad de los escenarios. Alberto Cárdenas Jiménez es el terror para el tricolor, saben que su postulación los obliga a sacar la calculadora y empezar a contar voto por voto.
GUÍA
Los registros
Por segunda ocasión en menos de 15 días, el Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI dio a conocer que modificó las fechas de registro de precandidatos a presidencias municipales y diputaciones.
En el caso del registro para precandidatos a las presidencias municipales se tenía previsto que fuera el domingo pasado, pero se modificó para el 9 de febrero.
Para los candidatos a diputaciones locales, el registro se cambia del 4 al 8 de febrero.
Las fechas para hacer precampaña también se acortan. En el caso de aspirantes a presidentes municipales, en un principio estaba previsto que se hiciera del 3 al 12 de febrero, pero con los cambios sólo se tendrán los días 11 y 12.
Para las precampañas de diputados locales, la fecha también será los días 11 y 12 de febrero, pero los tiempos originales iban del 2 al 12 de este mes.
FRACTURA CON EL VERDE
Los laberintos de las decisiones
En el PRI “hay mucho futuro que vender, pero con más tiradores” dice un político priista vinculado a Aristóteles Sandoval. Y es que el ánimo de los priistas está por los cielos, las expectativas sobrevuelan y todos quieren un pedacito del éxito augurado al tricolor según las encuestas. Parece que nadie se quiere quedar fuera de la foto, lo que ha complicado el proceso de gestión del presidente estatal, Rafael González Pimienta, y del candidato a gobernador Aristóteles Sandoval.
El PRI ha recurrido a una de sus tradiciones más añejas: la centralización de la toma de decisiones en la cúpula. Las decisiones de candidaturas pasan por la oficina de Aristóteles y aunque él no tiene la capacidad decisoria absoluta, su palomeo importa ampliamente a la hora de repartir candidaturas. Según datos de priistas al interior, en la actualidad hay problemas con la designación de 25% de los candidatos a las alcaldías en el Estado; la pugna interna ha enredado no sólo las alcaldías, su vínculo con las curules ha provocado que las negociaciones se paralicen en distintas vías.
Las negociaciones con el Partido Verde Ecologista de México también enrarecieron los acuerdos en materia de división de candidaturas. Es más, el Consejo Municipal de Zapopan ya decidió darle la espalda a las negociaciones con la plataforma ecologista. Muchos priistas al interior del Estado y algunos en la metrópoli consideran que los acuerdos con el PVEM favorecieron a grupos al exterior del partido en detrimento del equilibrio interno; uno de los factores que impactó en la salida del ex dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira. A esto mismo, se concatena la ruptura con el Partido Nueva Alianza (PANAL), la agrupación política de la lideresa del sindicato de maestros.
El cuello de botella que implica la centralización de las decisiones también se desprende de la incapacidad de Aristóteles para delegar definiciones a su nombre. El principal operador es su padre Leonel Sandoval; sin embargo, la legitimidad de Leonel no es la mejor para sacar acuerdos de envergadura. A pesar de esto, el respaldo del Comité Ejecutivo Nacional a esta labor de Aristóteles es irrestricto. Aplazar el registro para la siguiente semana se enmarca en esta lógica: desahogar el proceso e imprimirle más tiempo a un proceso tortuoso de negociaciones.
Lo han repetido los priistas hasta el cansancio: la unidad está por encima de cualquier principio partidista. Los casos de Guerrero y Sinaloa, principalmente, han arrojado enseñanzas para el tricolor: la ruptura al interior es muy costosa, se rentabiliza el voto “antiPRI” y los escenarios de competencia electoral se aprietan. Saben que la izquierda, en particular, está detrás de los huesos de los inconformes, por lo que los derrotados deben ser premiados. ¿A ver si las candidaturas legislativas son suficientes para asegurar la unidad del tricolor?