Internacional
Los mil días de Francisco, un Papa popular y respetado actor global
Su ministerio atiende especialmente a los pobres, los últimos y los excluidos por la sociedad
CIUDAD DEL VATICANO (07/DIC/2015).- Mañana el pontificado de Francisco cumple mil días, tiempo en el que Jorge Mario Bergoglio se ha consolidado como un respetado actor global con sus llamados a la igualdad, el diálogo o la paz en un mundo en conflicto.
El 13 de marzo de 2013 la chimenea instalada en el techo de la Capilla Sixtina, en cuyo interior se celebra el cónclave, anunció al mundo la elección de un sucesor de Benedicto XVI, quien renunció a la sede apostólica en un gesto bastante inusual.
Instantes después, a la logia central de la Basílica de San Pedro se asomó un hasta entonces desconocido Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, para saludar al mundo como el primer Papa Francisco de la historia.
Desde ese momento su popularidad fue en aumento y con sus constantes reivindicaciones se ha consolidado como una voz destacada en pro de la paz, del respeto a los derechos humanos, del cuidado del medioambiente o del diálogo entre religiones.
Su primer viaje fue a la isla italiana de Lampedusa, marcada por la tragedia de la inmigración irregular procedente de África y por los numerosos y trágicos naufragios de los que ha sido escenario.
Allí alertó del avance de “la globalización de la indiferencia”, al señalar que la cultura del bienestar hace insensibles a las personas, las hace “vivir en burbujas de jabón”.
Por los pobres
Pero su ministerio atiende especialmente a los pobres, los últimos y los excluidos por la sociedad, de quienes se acordó nada más ser elegido por el Colegio Cardenalicio y por quienes optó por adoptar el nombre del santo “poverello” (pobrecito) de Asís.
En estos mil días, Bergoglio ha sorprendido repartiendo dinero entre los “sin techo”, les ha regalado sacos de dormir, ha habilitado una barbería y duchas en la plaza de San Pedro y les ha invitado al cine o a visitar tesoros artísticos de la Santa Sede.
También ha expresado su preocupación por el cuidado del medio ambiente, plasmada en su encíclica dedicada únicamente a este tema, la Laudato Si, y ha urgido a los jefes de Estado de la comunidad internacional a alcanzar un acuerdo en la Cumbre del Clima de París ya que, en su opinión, el mundo se encuentra “al borde de un suicidio”.
En medio de cubanos y estadounidenses
En su pontificado, Francisco ha realizado 10 viajes dentro de las fronteras italianas y 11 al extranjero, con especial atención a países como Ecuador, Bolivia, Paraguay, Sri Lanka, Filipinas, Corea del Sur o la República Centroafricana.
Quizá el más importante haya sido el que realizó a Cuba y Estados Unidos, países sumidos en un proceso de deshielo en sus relaciones bilaterales gracias a su participación, tal y como reconocieron los respectivos presidentes, Raúl Castro y Barack Obama.
También cuenta con especial relevancia su viaje a Tierra Santa, donde llamó al diálogo entre religiones, o el histórico encuentro que presidió en el Vaticano entre el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, y el ex presidente israelí Simón Peres.
El 13 de marzo de 2013 la chimenea instalada en el techo de la Capilla Sixtina, en cuyo interior se celebra el cónclave, anunció al mundo la elección de un sucesor de Benedicto XVI, quien renunció a la sede apostólica en un gesto bastante inusual.
Instantes después, a la logia central de la Basílica de San Pedro se asomó un hasta entonces desconocido Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, para saludar al mundo como el primer Papa Francisco de la historia.
Desde ese momento su popularidad fue en aumento y con sus constantes reivindicaciones se ha consolidado como una voz destacada en pro de la paz, del respeto a los derechos humanos, del cuidado del medioambiente o del diálogo entre religiones.
Su primer viaje fue a la isla italiana de Lampedusa, marcada por la tragedia de la inmigración irregular procedente de África y por los numerosos y trágicos naufragios de los que ha sido escenario.
Allí alertó del avance de “la globalización de la indiferencia”, al señalar que la cultura del bienestar hace insensibles a las personas, las hace “vivir en burbujas de jabón”.
Por los pobres
Pero su ministerio atiende especialmente a los pobres, los últimos y los excluidos por la sociedad, de quienes se acordó nada más ser elegido por el Colegio Cardenalicio y por quienes optó por adoptar el nombre del santo “poverello” (pobrecito) de Asís.
En estos mil días, Bergoglio ha sorprendido repartiendo dinero entre los “sin techo”, les ha regalado sacos de dormir, ha habilitado una barbería y duchas en la plaza de San Pedro y les ha invitado al cine o a visitar tesoros artísticos de la Santa Sede.
También ha expresado su preocupación por el cuidado del medio ambiente, plasmada en su encíclica dedicada únicamente a este tema, la Laudato Si, y ha urgido a los jefes de Estado de la comunidad internacional a alcanzar un acuerdo en la Cumbre del Clima de París ya que, en su opinión, el mundo se encuentra “al borde de un suicidio”.
En medio de cubanos y estadounidenses
En su pontificado, Francisco ha realizado 10 viajes dentro de las fronteras italianas y 11 al extranjero, con especial atención a países como Ecuador, Bolivia, Paraguay, Sri Lanka, Filipinas, Corea del Sur o la República Centroafricana.
Quizá el más importante haya sido el que realizó a Cuba y Estados Unidos, países sumidos en un proceso de deshielo en sus relaciones bilaterales gracias a su participación, tal y como reconocieron los respectivos presidentes, Raúl Castro y Barack Obama.
También cuenta con especial relevancia su viaje a Tierra Santa, donde llamó al diálogo entre religiones, o el histórico encuentro que presidió en el Vaticano entre el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, y el ex presidente israelí Simón Peres.