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Martes, 18 de Diciembre 2018
Tecnología | La elefanta Mali de 33 años, sufre de zoocosis

Sufren animales de zoológico estrés

La dirección del zoo ha sometido a terapia intensiva a algunosanimales para tratarles la depresión.

Por: EFE

MANILA.- Los animales del zoológico de Manila son las últimas víctimas del profundo estrés que causa la falta de espacio en la enorme metrópolis filipina, donde sus habitantes se disputan cada palmo de terreno.

La orangután Sisi y la elefanta Mali son dos de los animales que la dirección del zoo ha sometido a terapia intensiva para curarles la depresión que sufren a causa de su encierro en pequeños cubículos carentes de cualquier comodidad.

Los cuidadores de Mali, una elefanta asiática de 33 años, observaron hace unos meses que el animal se paseaba de forma nerviosa y balanceaba la cabeza de manera extraña, síntomas de "zoocosis", una enfermedad que afecta a los animales en cautividad.

Esta patología, acuñada en 1992 por el zoólogo Bill Travers, puede llevar a que los animales se mutilen, lo que de momento no ha ocurrido con ningún inquilino del zoo manilense.

La elefanta se encuentra confinada en un patio de poco más de 15 metros cuadrados, sin vegetación o una sombra para cobijarse, excepto en caseta caldeada por la altas temperaturas tropicales que se alcanzan en la capital filipina.

Como terapia, los cuidadores de Mali colocan en el suelo una guía de teléfonos con cacahuetes y semillas de girasol en su interior que ella tiene que buscar y coger con su trompa.

Otro de los pacientes, la orangután Sisi, de 23 años, vive en una jaula de unos cinco metros de ancho por diez de alto, con una escalera y un neumático que hace las veces de columpio, y que son sus únicos elementos de recreo.

Para combatir el estrés y la depresión que sufre, los responsables del zoo le suministran la comida cubierta con una capa de hielo que ella tiene que escarbar con sus patas antes de extraer las bananas y naranjas, que son su dieta fundamental.

La escasez de espacio también afecta a los macacos, que casi no pueden moverse en las jaulas de tres metros cuadrados y que dan señales evidentes de estar "desquiciados", o a los cocodrilos, que duermen amontonados uno encima de otro en sus estanques con agua fétida.

Además, los animales también son víctimas de la contaminación que produce la marea de vehículos que inunda a diario las calles adyacentes al zoo, desde el que se escucha el ruido de la batalla que los conductores filipinos libran con el claxon de sus automóviles.

La frondosidad de los espacios destinados al esparcimiento de los visitantes, que sólo aparecen cuando atardece y remite el calor, contrasta con los espacios yermos reservados a los animales, que según la dirección "están mejor en el zoológico que en la selva".

El veterinario jefe del centro, Agerico Sebastián, afirmó a Efe que el espacio no es un problema para los animales en cautividad, siempre que se les provea de la alimentación y las condiciones necesarias para su bienestar.

Sebastián citó las terapias que aplican a Sisi y a la obesa Mali, que sigue estricto régimen, como ejemplos de las actividades dirigidas a mejorar la salud de los animales.

El veterinario, contrario a capturar ejemplares salvajes para su confinamiento, aseguró que todos los animales a su cargo "provienen de otros zoológicos, por lo que siempre han estado en cautividad, o han sido abandonados".

Sebastián, quien se definió como "defensor del medio ambiente", criticó a los grupos ecologistas que abogan por liberar a los animales encerrados en parques zoológicos porque "los que están en cautividad no sobrevivirían en un medio salvaje".

En su opinión, los animales en peligro de extinción se encuentran mejor atendidos en los zoos, donde no tienen que luchar por conseguir comida y reciben tratamiento sanitario en caso de enfermedad.

El zoológico de Manila, que abrió sus puertas en 1959, da cobijo a 30 especies diferentes de mamíferos, incluidos cebras, tigres, macacos y un hipopótamo; 63 de reptiles, como cobras, iguanas, y cocodrilos, y 13 tipos de aves, entre las que se incluyen avestruces, águilas y lechuzas.

Casi 1,5 millones de personas visitan cada año el recinto, donde disfrutan de más espacios verdes que los animales y también casi los únicos de esta ciudad sin árboles y apelmazada.

Muchos zoológicos de otros países, e incluso de otras ciudades de Filipinas, se han negado a proporcionar animales al zoo de Manila debido a las deplorables condiciones en las que viven sus ejemplares.
EFE 01-05-08 MLOM

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