Domingo, 12 de Octubre 2025
Tecnología | El despojo se inició a comienzos del siglo pasado, hacia 1916

La lucha de los arhuacos en Santa Marta para salvar su rico ecosistema

Nativos colombianos de la Sierra Nevada de Santa Marta, tienen la esperanza de salvar su amenazado ecosistema

Por: EFE

ALDEA DE KANKAWARWA, COLOMBIA.- Los arhuacos, nativos colombianos de la Sierra Nevada de Santa Marta y víctimas del desplazamiento forzado, ven en un plan gubernamental una esperanza para salvar su amenazado y rico ecosistema, que cuenta con grandes reservas de agua.

Una buena parte de esta comunidad se ha visto obligada de dejar sus tierras en las últimas décadas a causa del hostigamiento de colonos, guerrilleros, paramilitares y cultivadores sin escrúpulos de marihuana y hoja de coca.

En la Sierra Nevada conviven 253 mil  personas, de las que 53 mil  son indígenas, un territorio en el que nacen cuatro vertientes, 35 cuencas hidrográficas y 650 micro cuencas: una "fábrica de agua" con capacidad para abastecer a 15 millones de personas.
Los guardianes de las montañas sagradas, de rostros curtidos y vestidos con trajes claros de algodón, siempre han velado por sus recursos naturales, por ello ven en el programa conjunto puesto en marcha por el Gobierno la salvación de sus tierras ancestrales.

Se trata del Cordón Ambiental y Tradicional de la Sierra Nevada de Santa Marta, un "colchón de amortiguamiento" que quiere evitar que se deteriore aún más el sistema montañoso, explicó a Efe el gerente del proyecto, Edwar Álvarez Vacca.

La cadena de protección tiene como eslabones una decena de poblados indígenas construidos recientemente por el Gobierno en la altura media de las montañas.
En esos poblados, todos con nombres arhuacos, se están asentando los aborígenes que años atrás fueron obligados a desplazarse a las cumbres por la llegada de colonos y grupos armados.

Álvarez Vacca resume la historia del dolor de este pueblo: "el despojo se inició a comienzos del siglo pasado, hacia 1916, en un proceso de evangelización emprendido por capuchinos, y en 1940 y 1950 con la llegada de miles de colonos".

Los cultivadores de marihuana y de coca llegaron en los años setenta y después las guerrillas y los paramilitares, desde la década de los ochenta hasta la entrada del nuevo milenio.

A ello se sumó la construcción de carreteras troncales que encerraron en un triángulo de vías a la Sierra Nevada.

"Ahí empezamos a trastocar el sistema ambiental de los pueblos indígenas", reconoció Álvarez Vacca, uno de los promotores de la construcción de los poblados que sirven de amortiguación al impacto ambiental.

Kankawarwa, que en lengua nativa significa "lugar del banco sagrado", cuenta con 18 viviendas tradicionales, una fonda para alojamiento, una cocina comunal, un centro de salud, una escuela con comedor y un centro de reuniones.

La aldea tiene terrazas en piedra construidas por la misma comunidad y está rodeada de árboles frutales, a la vera de un río de agua transparente y un estanque de peces.
La meta del plan oficial es la adquisición de 360 mil hectáreas más que se sumarán a las 640 mil que actualmente poseen los aborígenes.

"Estos cerros son nuestros padres y las lagunas nuestras madres", aseguró a Efe el secretario general de la confederación de indígenas Tayrona, Jeremías Torres.
Por su lado, el gobernador del cabildo arhuaco, Rogelio Mejía, se mostró convencido de que "hay que tener la tierra y seguir sus códigos" porque -a su juicio- dejarían de ser indígenas si pierden sus espacios sagrados.

Mientras ven con esperanza el proyecto, los nativos de Santa Marta, con sus tradicionales mochilas repletas de hojas de coca que mascan sin cesar, ratifican su deseo de recuperar por completo su territorio.

Y es que para este pueblo todo tiene un significado sagrado. Así lo explica el líder espiritual, Mamo Kuncha, quien asegura que los aborígenes cuidan las partes altas de la sierra, "la cabeza", porque "los pies" corresponden a los no nativos, "los industriales, los que llegan de la parte plana que están siempre pensando en aprovechar lo que allí se encuentra".

Kuncha denuncia que el hombre blanco "empieza a moler piedras, a utilizar agua  a modificar" y lo considera el culpable de que la riqueza vaya a desaparecer en el futuro.

"El tiempo va a cambiar y cuando el tiempo cambie el hombre no podrá hacer nada", vaticinó, convencido de que si no se hace algo ahora "va a llover en tiempo no indicado y vendrán los desastres".

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones