Suplementos | ¿No parece algo superado; un estilo de vida anacrónico para la realidad de este mundo? Voz que clama en el desierto ¿No parece algo superado; un estilo de vida anacrónico para la realidad de este mundo? Por: EL INFORMADOR 5 de julio de 2012 - 12:01 hs Jesús, en cierta ocasión, al referirse a Juan Bautista, dijo: “Entre aquellos nacidos de una mujer no ha habido uno más grande que Juan Bautista”(Mt 11,11). Podemos entender que, implícitamente, Jesús lo estaba alabando con un propósito: ponerlo como modelo de hombre fiel, de profeta auténtico, de discípulo incondicional; sin duda lo era y lo fue hasta el último momento en el que dio su vida por la Verdad, por Aquél a quien profetizó: el Mesías. Pero, ¿se puede considerar modelo para este mundo, para la cultura en la cual estamos viviendo? ¿No parece algo superado; un estilo de vida anacrónico para la realidad de este mundo? Si pensamos con los criterios que están imperando en este mundo, ¡desde luego que sí suena no sólo anacrónico, sino, tal vez para muchos, hasta ridículo! Prevalece la ley de las cuatro ‘ps’, es decir, el poseer: acumular bienes, no importa cómo y para un uso egoísta; el placer: eludiendo el sufrimiento al cual no se le halla sentido, buscando afanosamente y sin medida, todo lo placentero; el parecer: buscando ansiosamente la fama, la trascendencia, el aparecer lo que no se es, aun a costa de tantas cosas, como el pisotear a otros; y el poder: ¿Qué decir de éste, que a tantos encandila, envuelve, esclaviza, al grado de no respetar ni siquiera la vida de otros? Por ello, a los ojos del mundo, siendo Juan un hombre propuesto por Jesús como modelo y que llevó un estilo de vida totalmente contrario a los criterios que hemos señalado, está fuera de toda lógica (del mundo). ¿Por qué? Como lo señala el Evangelio: “Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias”. Juan así respondía a una vocación, a un llamado hecho por Dios para realizar una misión: ser “la voz que clama en el desierto”, anunciando la llegada del Mesías acorde a quien precedía y anunciaba, es decir a Jesús, quien se anonadaría renunciando a sus prerrogativas divinas; nacería pobre, viviría pobre; exaltaría a los pobres de espíritu, a los humildes, y, finalmente moriría humillado, con una muerte destinada a los peores criminales, desprovisto de todo, hasta de sus pobres vestiduras; todo ello para que nosotros, los seres humanos, lo descubriéramos a Él como eL único y verdadero Tesoro. He ahí el reto que enfrentamos todos los que hemos sido bautizados y deseamos seguir a Jesucristo: para poder hacerlo, es necesario, a ejemplo de Juan Bautista, desprendernos de todos nuestros apegos, nuestros ídolos, nuestras ambiciones y, sobre todo, reconocer a Jesús como nuestro único Señor y nuestro único Salvador. Nuestro desprendimiento tiene que nacer del corazón, de nuestro interior; dejar el lugar libre para que Cristo reine en nosotros, y una vez que esto sea una realidad, el mismo Señor Jesús se encargará de manifestarnos su voluntad y su plan para nuestra vida, plan que está fundamentado en el amor, y el amor jamás será anacrónico. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj@yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También Cardenal llama a honrar a santos y difuntos por el Día de Muertos Evangelio de hoy: ¿Acaso Dios encontrará fe en la tierra? Iglesia católica: Este es el lugar en donde el número de católicos más ha aumentado Aumenta número de católicos en el mundo, pero bajan las vocaciones Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones