Suplementos | Aventura. El oriente salvaje de Chiapas Una jungla para explorar La Selva Lacandona atesora un hábitat plagado de misterio endémico con actividades que van del kayak a la cabalgata Por: EL INFORMADOR 17 de noviembre de 2012 - 21:04 hs Este destino es ideal para quienes están dispuestos a proteger la Naturaleza y todo el entorno vivo. / GUADALAJARA, JALISCO (18/NOV/2012).- Abre muy bien los ojos. Estás en un palacio sostenido por cedro rojo y la caoba más pura y fresca. La primera capa del cielo es verde. Después, azul. Hay que traducir cada elemento a una metáfora que bien puede superar la fantasía. El camino está vivo, teñido por colores ocres y dorados ante el resplandor del Sol, mismo que se cuela –como rompecabezas– entre las cavidades de las ramas levantadas por imponentes troncos de algunos pinos y encinos. Los habitantes del reino –entre guacamayas, jaguares y mono arañas– salen curiosos a echar vistazo del nuevo visitante: tú. Estás en la Selva Lacandona, en el paraíso de la Naturaleza mexicana, que da la bienvenida en su mayor expresión de afecto. El aire es limpio y preciso para limpiar de golpe a los pulmones del ajetreo citadino. Hay un festín sonoro, regido por el matriarcado de la fauna, es una de las primeras experiencias sensoriales que acaparan la atención. Chiapas es el Estado que celosamente alberga a esta selva que es considerada como la meca de la vida. La magia aquí es real, se siente, respira y admira. La Selva Lacandona es tan enigmática como su riqueza cultural y turística. El visitante tiene posibilidad de encarar y conocer las entrañas de sus raíces prehispánicas en el territorio que, anteriormente, alcanzaba el 1.8 millones de hectáreas, y que tras algunas afectaciones urbanas ha sido reducida a menos de una cuarta parte en las últimas cuatro décadas. No obstante, los esfuerzos por proteger a esta maravilla verde han sumado actividades recreativas que permiten una estancia única entre sus diversos ecosistemas que parten desde cristalinos ríos, sumideros y senderos curtidos de vegetación tropical. Manjar visual Es importante aclarar que este destino es ideal para quienes están dispuestos a proteger la Naturaleza y todo el entorno vivo. Así que hay que respetar las limitantes y condiciones de esparcimiento que diversas estancias gubernamentales e independientes han dictado para recorrer cada centímetro de la selva de una manera pacifica y no riesgosa. La Selva Lacandona representa el 13% del territorio total de Chiapas, ubicada a 300 kilómetros de la capital, Tuxtla Gutiérrez. Esta zona chiapaneca –que limita al sureste con Guatemala y al oeste con el Valle del Río Jataté– goza de un ambiente húmedo y cálido. La temperatura común suele estabilizarse en los 22 grados centígrados, prioritariamente en verano, en tanto que el ambiente más frío, puede descender hasta los 18 grados, sobre todo cuando hay pinos y encinos cercanos. El estatus climático permite que la Selva Lacandona conserve estampas gobernadas por un relieve lleno de laderas, mesetas y pantanos. Para ejemplo, hay que visitar la Laguna de Miramar, al interior de la zona denominada como Biósfera Montes Azules, título ganado por su coloración al amanecer. Aquí, el turista puede disfrutar de panorámicas exclusivas al cabalgar por caminos que, al caer la noche, se llenan de luciérnagas, vistiendo de tonalidad metálica el cuerpo de los árboles. En general, la Selva Lacandona cuenta con centros ecoturísticos que ofertan hospedaje y campamentos familiares y personalizados, preparación de alimentos típicos de la región, así como una amplia lista de actividades, entre las que destacan recorridos a pie, bicicleta, balsa o cuatrimoto, y dinámicas un poco más deportivas como el kayak, buceo, tirolesas y chapuzones desde cascadas y arroyos, o los ríos Lacantún y Shumulhá, cercanos a los vestigios arqueológicos. Los puntos de recepción turística más importantes son Las Golondrinas, Las Guacamayas y el Campamento Lacanjá, que cuentan con restaurantes de comida ancestral, artesanías y cabañas rústicas. Aura sagrada Los emblemas más característicos de la Selva Lacandona, y de Chiapas en general, son las ciudades mayas Bonampak y Palenque. Lo impresionante de los sitios arqueológicos, es el perímetro que lo protege entre la intimidad de la misma flora selvática, lo que propone al visitante un recorrido relajado y una vasta explicación histórica sobre las costumbres gastronómicas, astrales y matemáticas, realizadas por los antiguos mayas. TOMA NOTA¿Cómo llegar? Desde el Aeropuerto Internacional de Guadalajara existen aerolíneas que te trasladan directamente hasta Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, sin la necesidad de hacer escala en la Ciudad de México. En Tuxtla, tendrás que solicitar un transporte terrestre o dirigirse a la central de autobuses, para llegar hasta el centro de la Selva Lacandona. El tiempo aproximado de viaje es de seis horas. Temas Chiapas Pasaporte Lee También Sismos afectan nuevamente el sur del país esta madrugada Varios sismos de magnitud moderada se registraron en el sur del país Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones