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Suplementos | La Bienal de Venecia 2016 tiene una importante participación de México

Otra construcción posible

La Bienal de Venecia 2016 tiene una importante participación de México, cuyos proyectos seleccionados para el pabellón volverán a finales de noviembre al país para hacer una exposición itinerante

Por: EL INFORMADOR

Casa de bambú de Tepetzintan. ESPECIAL / ARCHIVO

Casa de bambú de Tepetzintan. ESPECIAL / ARCHIVO

GUADALAJARA, JALISCO (30/OCT/2016).- El arquitecto mexicano Juan José Kochen visitó Guadalajara para charlar con estudiantes de la Escuela Superior de Arquitectura, sobre el pabellón mexicano en la XV Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia.

De su participación, Juan José platicó lo que se presenta. “He tenido una relación interesante con la Bienal, este fue mi tercera vez”. La primera fue cuando trabajaba en Arquine, cuyo director fue invitado a curar la Bienal de Venecia; la segunda, hace dos años, fue por convocatoria abierta. En esta ocasión participó en el proyecto “Despliegues y ensambles”, exposición arquitectónica que se montó y que muestra diferentes métodos de construcción que en ocasiones no tienen tanta visibilidad.

Sobre la convocatoria de la bienal, Kochen comentó: “Alejandro Aravena propuso algo en teoría distinto. Su convocatoria fue bastante provocadora, remite al lado social. Los frentes de la arquitectura no son sólo los arquitectos”. Por ello la figura del “arquitecto” como protagonista de las construcciones fue suplantada por otras iniciativas de construcción, como la vinculación entre 16 mujeres en Oaxaca que fincaron sus casas en equipo.

Con esto en mente, la meta en el pabellón mexicano fue mostrar “Una arquitectura de amplio espectro, donde los protagonistas son los habitantes, ellos son los agentes de cambio. La arquitectura no es el objeto preponderante, sino la ciudad y la misma sociedad”. En lugar de recibir propuestas para el pabellón, la decisión fue abrir el espacio para exponer diversos proyectos: “Hay mucha arquitectura social en el pasado de México, pero que no conocemos. No tiene la visibilidad suficiente, no sale en las revistas de arquitectura”.

Pablo Landa, antropólogo especializado en la arquitectura, fue el curador escogido para “Despliegues y ensambles”: Landa y Kochen fueron quienes teorizaron más el discurso y el guion museográfico. Sobre el nombre, Juan José afirmó: “Contamos la historia con despliegues y ensambles; ‘despliegues’ en el sentido de que hay transformaciones de la gente que conecta edificios y arquitectura una con otra; ‘ensambles’ por toda esta suma, con la gente que usa esa arquitectura como un producto terminado e integral”.

Para conformar la exposición, los organizadores mexicanos convocaron de manera abierta para recibir proyectos de la más diversa índole: construcción colaborativa, participación ciudadana, viviendas sociales, etcétera. Fueron más de 280 proyectos recibidos, de los cuales se seleccionaron 35 para sumarse a la exposición. Además de publicar el catálogo con la selección que viajó hasta Venecia, se planea darle mayor visibilidad a los 210 proyectos recibidos y que cumplieron con los requisitos de la convocatoria como arquitectura social.

La respuesta sorprendió a los organizadores: “descubrimos proyectos que tal vez nunca hubiéramos conocido”. A la par de ello, la cifra de propuestas y su lugar de origen sobresalieron: “Son proyectos de 28 estados del país. Es muchísimo: el discurso arquitectónico normalmente se da en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Por ejemplo: la vez pasada fueron cerca de 70 proyectos, 50 de la capital”.

Ya con la selección de 35 obras (“lo más complicado”), los curadores las agruparon en siete unidades temáticas: “Para que tuviera un discurso lógico. Hay una lectura histórica con los manuales, los obreros que trabajaron en la autoconstrucción. La SEP dio el primer manual de autoconstrucción en 1936”, comentó. Otros temas fueron la cooperativas y participación social, arquitectura contemporánea.

“Quisimos que el impacto sea aquí: poca gente puede ir a Venecia a la bienal. Nos interesa que tenga un eco mayor aquí”. Debido a ello, todo el material (las grapas de madera, la impresión de las obras) fue hecho en México. El futuro de la exposición, que se desmontará en noviembre, es regresar al país, con planes de que se haga una exposición itinerante.

EL INFORMADOR/JORGE PÉREZ

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