Miércoles, 22 de Octubre 2025
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Música clásica

Eterno e inolvidable: Händel

Por: EL INFORMADOR

La apreciación y el estudio de la música están fuertemente ligados al conocimiento y a la comprensión de su historia: su desarrollo, la vida y obra de quienes lo hicieron posible, el entorno y la circunstancias que rodean a cada hecho relevante, no se pueden escindir si se pretende abordar el tema de manera cabal. Así que, a pesar de casi haberse cumplido el primer mes de este 2009 es todavía tiempo de hacer un repaso -que usualmente suele resultar útil- por las efemérides musicales de éste, entre las que destaca el aniversario 250 del fallecimiento del gran compositor Georg Friedrich Händel, un artista que desde siempre ha sido considerado como un referente histórico.

Händel (1685-1759), nacido en Halle, Alemania en el seno de una familia acomodada aunque sin tradición musical a pesar de lo cual se interesó a temprana edad por este arte y comenzó a recibir lecciones -como tantos otros grandes músicos- de parte del organista de su ciudad. Händel no solo aprendió a tocar el órgano, también el violín y el oboe, además de iniciarse en el estudio del contrapunto y la fuga.

A pesar de que sus progresos le llevaron a conseguir un puesto como organista a sus 17 años, los intereses del joven Händel eran muy distintos, así que, en 1703 se traslada a Hamburgo colocándose como violinista de la Ópera de la Corte (Hamburgo fue  la primera ciudad alemana en contar con un teatro de Ópera), dos años después presentaba con gran éxito su primera composición: Almira. En 1706 -con la mira puesta en convertirse en un prestigioso compositor del género dramático- emprendía un viaje por Italia, mismo que duraría cuatro años durante los cuales se dedicó fervientemente al estudio y a la composición, teniendo la oportunidad de conocer, entre otros, a Domenico Scarlatti y Arcangelo Corelli y terminando de formar su estilo y su técnica.
A su regreso se establece en Hannover como director de orquesta de la Corte. Su fama comienza a crecer y, tras cosechar varios éxitos, aprovecha la oportunidad para establecerse definitivamente en Londres en 1714 cuando precisamente el elector de Hannover es nombrado Rey de Gran Bretaña con el nombre de Jorge I.

Allí se encontró con un entorno musical necesitado de una figura destacada que no aparecía desde la muerte en 1695 de Henry Purcell. La relación fue conveniente y fructífera para ambas partes; en 1719 el Rey le comisiona para fundar la Royal Academy of Music, asimismo, el King’s Theatre y el Covent Garden Theatre fueron las sedes constantes de los estrenos de sus más grandes trabajos como las óperas Giulio Cesare, Arianna in Creta y Berenice, o de los oratorios Esther, Sansón, Salomón y el más célebre de todos: El Mesías.

En 1727, el mismo año que muere el Rey Jorge I, Händel obtiene la nacionalidad británica, y asciende al trono Jorge II, hijo del anterior, situación que peremite a Händel permanece en sus funciones. Se le encarga precisamente la música para la coronación del nuevo monarca y de tal evento han quedado monumentales himnos, como Zadok the Priest y The King shall Rejoice, piezas de una grandeza, majestuosidad y belleza lírica como toda la que se encuentra en sus óperas y oratorios.

Precisamente el Oratorio dramático fue el género donde se manifestó enormemente la capacidad de trabajo del compositor sajón. Se dice que en un inicio se interesó en él mas que nada por el aspecto económico, pero lo cierto es que en la última etapa de su vida -sobre todo a partir de 1733 en que compuso Athalia- se consagró prácticamente a éste dejando a un lado por completo la escritura operística (su última ópera fue Deidamia, fechada en 1941).
Ademas del género dramático y obras corales, Händel compuso prácticamente en todos los estilos en uso en su época. Destacan de su producción los conciertos para órgano (opus 4 y opus 7), sus concerti grossi y sus famosas Música acuática y Música para los reales fuegos de artificio, estrenada esta última en 1749 tras el encargo del rey Jorge II para la celebración del fin de la guerra de Sucesión austriaca, que incluía un espectáculo de pirotecnia.
Händel gozó de gran prestigio en toda Europa y su talento fue apreciado sin reserva incluso por otros gandes músicaos contemporáneos a él, al grado que el mismo Johann Sebastian Bach (que no disfrutó en vida de tal notoriedad) buscó en más de una ocasión encontrarse con él sin conseguirlo. Georg Friedrich Händel pasó los últimos ocho años de su vida ciego, murió en Londres el 14 de abril de 1759 y fue sepultado con grandes honores en la Abadía de Westminster.

La ópera sufrió muchos cambios tras la muerte de Händel, el desarrollo de la orquesta y la inclusión de nuevos recursos la transformaron por completo en pocos años y aunque en general el estilo barroco quedó nítidamente demarcado al poco tiempo, la creatividad y belleza de su música nunca quedaron olvidados. Además, gran parte de su legado está en el impulso que dio al Oratorio, que es por donde se puede seguir mas fácilmente el camino de su influencia que llega hasta otros grandes maestros que admiraron su trabajo, como Wolfang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. El ingenio musical de Händel merecerá siempre ser recordado, sobre todo de la manera más amplia posible.

El Oratorio dramático fue el género donde se manifestó enormemente la capacidad de trabajo del compositor sajón. Se dice que en un inicio se interesó en él mas que nada por el aspecto económico.

Tapatío

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