Suplementos | Paseo en la ciudad Los alrededores de Tlatelolco Recorrer la capital del país en metro da para mucho; paga tu boleto e inicia el “tour” Por: SUN 5 de febrero de 2012 - 01:13 hs Zona Arqueológica cuenta 19 estructuras abiertas al público. EL UNIVERSAL / CIUDAD DE MÉXICO (05/FEB/2012).- Es medio día y el altavoz del vagón anuncia la siguiente parada, estación Tlatelolco. El “gusano” está por detenerse. Me hago a un lado para dejar pasar al vendedor de discos y al de las lámparas de halógeno. Atrás viene el de los chicles y los librillos para colorear. Ese ambiente es el “pan nuestro” de todo usuario del Sistema de Transporte Colectivo. La línea 3 (Indios Verdes - Universidad) suele ser de las más transitadas, pero hoy es sábado y los empujones no están a la orden del día, de milagro. Viaje al pasado La salida de la estación es sobre la avenida Manuel González. En menos de dos minutos se llega caminando a la ciudad comercial más importante del México prehispánico, lo que ahora conocemos como la Plaza de las Tres Culturas. El acceso al sitio arqueológico es gratuito. Soy libre de recorrer sus 19 estructuras que sobrevivieron a la conquista española. La más importante es el Templo Mayor, ubicada en la parte central. Es una plataforma de tres cuerpos y amplias escalinatas que se construyeron para venerar a Quetzalcóatl. El guía, certificado por el INAH, asegura que este edificio es más alto que el de Tenochtitlán, ubicado en el Centro Histórico. Ahora me dirijo al Templo R o Complejos del Viento. Es una estructura circular en donde aún se pueden observar restos de un adoratorio a Ehécatl (dios del viento). Frente a él se exhiben objetos como vasijas, conchas, figurillas en cerámica y cráneos infantiles que se ofrecieron a la deidad. De lo prehispánico cambio a la época de la Conquista, todo dentro de la misma plaza. Se trata de la iglesia de Santiago Tlatelolco, edificada el 13 de agosto de 1521, con las piedras que sobraron al destruir el Templo Mayor, por órdenes de Hernán Cortés. Su función principal fue la de educar a los indígenas que quedaron al mando de los franciscanos. Por último, echo un vistazo a lo que será el museo Caja de Agua, en donde se encontrará uno de los murales más antiguos del periodo novohispano. Los 49 mil 800 fragmentos de pintura que lo componen, fueron hallados en una cisterna que se ubica a un costado de la iglesia. Ambiente Universitario El edificio que pertenecía a la Secretaría de Relaciones Exteriores, hoy es el refugio de los amantes del arte, cine y fotografía. Es el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCU), en Ricardo Flores Magón 1. En esa torre de 22 pisos se pueden encontrar diversas exposiciones, como “Memorial del 68”, una instalación multimedia, cuyo contenido se sustenta por material de cine, video, fotografía y audio, así como por objetos y documentos que contextualizan ampliamente el movimiento estudiantil que marcó para toda la vida la zona de Tlatelolco. También se encuentra la Colección Blaisten. Este mexicano, comparte su acervo de seis mil 500 piezas con el público interesado en dibujos, pinturas, obra gráfica y escultura, especialmente del periodo comprendido entre 1900 y 1960, aunque también tiene valiosos ejemplos del arte colonial y actual. El día completo podría irse entre tantas actividades culturales que ofrece este recinto: ciclos de cine, películas musicalizadas en vivo, lecturas de libros, conciertos y ferias. El costo de entrada a las exposiciones es de 20 pesos. Los vecinos de Tlatelolco tienen el beneficio del dos por uno. Abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Aunque las puertas estén cerradas, admira por la noche la iluminación del edificio. Corresponde a la instalación lumínica El Faro-Xipe Tótec, del artista Thomas Glassford, quien cubrirá con un velo de diodos de luz roja y azul el inmueble. Entre chácharas El barrio de La Lagunilla, entre la Unidad Habitacional Tlatelolco y Reforma, es algo que todo capitalino debe recorrer. Sábados y domingos se instala un tianguis donde es posible encontrar absolutamente cualquier cosa: cuadros antiguos -auténticos o reproducciones-, juguetes de épocas diversas, revistas, relojes, cámaras fotográficas, camas de latón del siglo XIX y discos LP. Para hacer más placentero mi recorrido por esas antiguas calles intestadas de chácharas, compro una michelada en un carrito ambulante, la bebida ya se ha hecho tradición en el barrio. Por 40 pesos calmo mi sed. Antes de empezar a negociar con un vendedor de muebles y saber si la silla que me está ofreciendo en realidad es del siglo XVIII, hago una escala en un puesto de quesadillas, otros que también abundan en la zona. Mi gasto por calmar el hambre es de 50 pesos. Ahora sí, a negociar antes de que den las seis de las tarde y los puestos empiecen a ser levantados. Temas Turismo Pasaporte Lee También Tequila recibirá certamen que reconoce las experiencias turísticas más destacadas de México Cierre del Museo del Louvre tras robo exprés de joyas frustra a turistas Aeropuerto de Guadalajara: ¿A dónde te lleva el nuevo servicio de shuttle? Entre viñedos, altares y hojas: destinos ideales para el otoño Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones