Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | La postal no es muy diferente a la de otros templos

Llegando ya a la Basílica de Zapopan

La postal no es muy diferente a la de otros templos: personas que ruegan a quien transita por una limosna, pero todo cambia justo al entrar

Por: EL INFORMADOR

Escultura. En el atrio de la Basílica de Zapopan está una figura del Papa Juan Pablo II. ESPECIAL /

Escultura. En el atrio de la Basílica de Zapopan está una figura del Papa Juan Pablo II. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (30/JUN/2013).- La entrada a la Basílica de Zapopan, por el lado de la calle Hidalgo, ofrece siempre una postal que no varía mucho de las de otros templos religiosos importantes: menesterosos, limosneros, discapacitados, niños o viejos, ruegan a quien transita, estirando la mano, por una limosna.

Desde temprano se disputan los mejores rincones para desde ahí, con una taza de plástico de Disneylandia o un sombrero de palma, rogar por una moneda. Si la imagen puede lucir más dramática, mejor. Hoy, una señora, mientras con una mano estira un vasito mascullando palabras inentendibles, con la otra sostiene a una pequeña niña que parecería de trapo, que si ha logrado dormir de esta manera y hasta esta hora, esperemos que no sea fruto de algún fármaco. Porque no se mueve, porque duerme plácida y profundamente a una hora en que cualquier otro niño no pararía de brincar y jugar.

Unos pasos delante de donde está el conjunto de menesterosos pedigüeños se topa uno con la estatua del Papa Juan Pablo II. Él va de pie y viendo en lontananza, con su báculo y en la mano izquierda y en la derecha lleva tomado de la mano a un niño ¡vestido de charro!, que para que no quedara duda, carga en su mano un sombrero de charrito.

Gracias a este tipo de imágenes es por lo que muchos alemanes, taiwaneses o belgas, bajándose del avión cuando llegan a nuestro país, se extrañan de no ver a los niños vestidos de charros, refugiándose del sol inclemente bajo una nopalera.

La estatua de Juan Pablo hermano ya eres mexicano siempre está acompañada al pie de decenas de veladoras. Ninguna dura prendida, porque están al aire libre y en un lugar en el que siempre sopla el viento, pero que no se vea que lo hacen menos que a los santitos que están adentro, en la Basílica.

Hay un par de jardineras en este espacio que son muy demandadas no sólo porque se constituyen en los únicos espacios donde puede uno sentarse, sino porque los arbolitos ya han crecido lo suficiente para dar una muy buena sombra.

Al fondo, a la derecha, están los baños en los que no se cobra, sino que se pide una cooperación de dos pesos, a cambio de un pedacito de cha-cha-cha, Charmín. Junto a los baños está un Museo Huichol y luego una tienda de reliquias en donde se ofertan —desde luego— artículos religiosos, estampas, rosarios, medallas y novenas. Un cartel a la entrada dice: “Joven, te lo mando: levántate. Y el muerto se sentó y se puso a hablar. Lc 7.15”.

La Basílica de Zapopan se erigió en el siglo XVIII, aunque hay otras construcciones adyacentes que datan de mucho antes. La más importante del conjunto es de 1689. Ahí mismo está el Convento de nuestra señora de la Expectación de Zapopan, que es un santuario franciscano.

La Basílica de Zapopan es la casa de una de las imágenes más veneradas de América Latina. Es patrona universal de la Arquidiócesis de Guadalajara. La virgen de la Expectación permanece siempre en su templo, aunque muchos creen que es la misma que anda peregrinando casi todo el año por los templos de la ciudad, no es así. La que sale es La Peregrina, la original sólo abandona su templo el 11 de octubre para realizar lo que se conoce como La Llevada o La Romería, que es el viaje que se lleva a cabo desde la Catedral de Guadalajara, hasta la Basílica de Zapopan y que es culmen de los meses en que anduvo de templo en templo por la Zona Metropolitana.

La Virgen de Zapopan, La Virgen de la Expectación, La Pacificadora, La Generala, La Estrella de la Evangelización, La Patrona contra Rayos, Tempestades y Epidemias, La Reina del Lago de Chapala, que es una misma, celebra su fiesta el 18 de diciembre y no el 12 de Octubre como muchos creen.

La Peregrina para estos días ya anda de templo en templo, con una corte de traslado, bienvenida y despedida que cambia mucho de acuerdo al lugar donde vaya. Por ejemplo, cuando visita el templo de San Juan de Dios, todos los mariachis de la plaza del mismo nombre le hacen una valla y tocan al mismo tiempo, convirtiendo aquello en un espectáculo sin igual.

Pero el tema de La Peregrina es para otra crónica. Volvamos a la Basílica. Entrando no por el acceso principal, sino por el lado derecho, encontramos una primera nave en la que la gente va a dejar muchos ex votos, hojitas con agradecimientos de puño y letra, recortes o fotos. Hay muchas fotos de personas en todo el lugar, que cuentan, al reverso, el milagro que les fue concedido, por la Virgen o por el señor del Sacromonte, cuya imagen ahí se exhibe y venera.

Hay, por estos días en esta entrada unos baners que parecerían publicidad barata de alguna farmacia: se trata de la advertencia, con explicaciones básicas, sobre el uso de la píldora de emergencia, que —dicen— provoca el aborto y la consiguiente muerte de un ser vivo (sic).

Lo impresionante viene cuando se acerca uno a ver una especie de vitrina, en donde se exponen los tamaños del feto, mes a mes, como si se tratara de una imagen religiosa más.

Ahí no hay espacio para limosnas.

david.izazaga@gmail.com

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