Martes, 21 de Octubre 2025
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La tuya en bicicleta

Pedaleando con Rigoletto por Mantua

Por: EL INFORMADOR

Sobre ruedas. Recorrido por uno de los lugares más paradisiacos de Italia.  /

Sobre ruedas. Recorrido por uno de los lugares más paradisiacos de Italia. /

GUADALAJARA, JALISCO (15/DIC/2013).- “La donna è mobile qual piuma al vento” cantaba el Duque de Mantua en la ópera Rigoletto de Verdi. Y eso canté yo apenas me monté en la bicicleta. Mantua se encuentra en el Centro Norte de Italia y está circundada por tres lagos creados sobre el río Mincio, lo cual le da un aire de isla-fortaleza.

De ella parten muchos carriles ciclísticos, fáciles de recorrer porque el terreno es prácticamente plano. Hacia el Norte se puede ir a Peschiera, una ciudad fortificada sobre el Lago de Garda. Hacia el Sur, a Sabbioneta, otra joya de la arquitectura italiana. Ambos recorridos atraviesan bosques y localidades a lo largo de más de 40 kilómetros. Pero lo primero que hay que hacer cuando se llega a Mantua es recorrer la ciudad cuyos palacios y monumentos, en su mayoría del Renacimiento, han hecho que la UNESCO la incluya en su lista de Patrimonios de la Humanidad.

El centro histórico es territorio de peatones y ciclistas, los autos no pueden circular. Allí están la Basílica de Sant’Andrea o el Palacio Ducal, por ejemplo, donde vivieron los Gonzaga, señores de la ciudad en 1328 y responsables de muchas de sus construcciones. Lo único que podría resultar algo incómodo es el adoquinado de las calles, hecho de unas piedras redondas que obligan a la bicicleta a andar con una especie de tembleque, pero esto sólo ocurre en el centro histórico. Basta salir de allí e incorporarse a la pista ciclo-peatonal y todo cambia. La pista está junto a los lagos, en una franja verde de árboles y flores que bordea la ciudad. El paseo es precioso. En Mantua, el verano es caluroso, pero yo estuve en septiembre, cuando la temperatura es muy agradable. El sol se refleja en el agua, donde hay botes, embarcaciones que hacen el recorrido fluvial, cisnes, incluso algunos que se acercan a la vereda como queriendo saludar a los que pasan. Una vez alcanzado el límite entre el Lago del Medio y el Superior, hay que pasar bajo el puente ferroviario y, siguiendo la ruta, siempre con el lago a la derecha, se llega a los Jardines de Belfiore, que más que un jardín a mí me pareció un bosque por sus altos árboles y sus veredas.

Este es el recorrido que circunda la ciudad. Si queremos verla a distancia, basta llegar al límite entre los lagos que antes mencionaba y atravesarlos tomando un puente que incluye vías automovilísticas, línea de tren y carril ciclístico. La bici se mueve casi pegada al lago donde crecen nenúfares y lirios de agua. Del otro lago está el burgo de la Citadella y, allí, la puerta Giulia, restos de una fortificación defensiva de época medieval. En ese punto comienza un carril ciclístico que va serpenteando entre la vegetación y el lago hasta llegar a otra construcción medieval que formó parte de la muralla y que es conocida como la Rocca di Sparafucile.

Según la ópera de Verdi, fue en ese lugar donde el sicario Sparafucile mató a la hija de Rigoletto, pero el bufón sólo descubrió que el muerto era en realidad su hija, y no el Duque como él pensaba, cuando escuchó a éste cantando a lo lejos: “La donna è mobile”. Pobre Rigoletto. Cerca de allí comienza otro puente sobre el lago que conduce a la ciudad y que ofrece una vista espectacular: Mantua con sus murallas, sus torres y la cúpula de la Basílica de Sant’Andrea, como una falsa isla suspendida en el agua. Y así, tatareando el área de Verdi, pedaleé hasta alcanzarla.

Tapatío

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