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Lunes, 27 de Mayo 2019
Suplementos | Vancouver

La tuya en bicicleta

Riding the city

Por: EL INFORMADOR

En los recorridos en bicicleta por Vancouver los paisajes son memorables, desde el mar hasta verdes bosques. ESPECIAL  /

En los recorridos en bicicleta por Vancouver los paisajes son memorables, desde el mar hasta verdes bosques. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (05/AGO/2012).- Una de las ventajas de ser estudiante —porque se tienen— es que uno cuenta con mayor tiempo para viajar. La semana pasada gracias a la generosidad de una amiga que nos facilitó su departamento, visité con mi familia la ciudad de Vancouver: conocida por ocupar desde hace varios años uno de los lugares más altos dentro del club de las ciudades del mundo con mejor calidad de vida.

Dentro de las muchas virtudes de esta ciudad de poco menos de 600 mil habitantes, descubrimos la posibilidad de rentar bicicletas a precios asequibles. Inscrita en el modelo de ciudad de proximidad, es fácil imaginarse viviendo en ella sin necesidad de tener un automóvil —medida que supuestamente nos ahorraría alrededor de ocho mil dólares al año—, puesto que el trabajo, las opciones de entretenimiento y los servicios necesarios para vivir se encuentran a la vuelta de la esquina. Ciertamente, una densidad que rebasa los 100 urbanitas por hectárea en ciertas zonas, su política de uso de suelo mixto, un extraordinario transporte público, y la infraestructura necesaria para facilitar el acceso a los puntos de interés a pie o en dos ruedas, hacen en su conjunto que el uso de la bicicleta, antes que reflejar la excentricidad de la población, sea considerada una decisión racional.

Vancouver es una de esas ciudades en cuyo espacio público confluyen grupos de personas del más diverso origen. En nuestros recorridos ciclistas pudimos constatar el por qué constitucionalmente Canadá se define como un país multicultural: la mezcla de idiomas que uno percibe por la calle entre las múltiples conversaciones es abrumadora, se expande, impregnándolo todo, como una suerte de olor, dando una marca especial a esta ciudad.

Caminos multiculturales

Esta diversidad incluye una alta cantidad de niños pequeños y adultos mayores en bicicleta, así como de personas en sillas de ruedas. Y por supuesto, no es que esta ciudad tenga un desproporcionado número de personas con alguna discapacidad,  sino que aquí el diseño del espacio público y la cultura de respeto les permite salir a disfrutar de su ciudad sin discriminación, porque el espacio público es más democrático, es decir, está concebido para el uso de todos, incluyendo las minorías.

Algunos con razón estarán pensando que Vancouver —como cualquier otra ciudad cosmopolita— es sólo accesible para aquellos que pueden pagarla. Quizá tengan razón. Canadá, sin ser un país escandinavo o europeo tiene un grado de desigualdad mucho más bajo que el de los Estados Unidos, aunque esto no evita que dentro de la diversidad de nacionalidades que se dan cita en su espacio público, uno perciba un denominador común que termina de alguna manera por homogeneizarlo: el dinero. De suerte que, como sugiere Zukin, este tipo de espacios públicos: calles peatonales, con espacios segregados para las bicicletas y cafés al aire libre, hacen ver al peatón como miembro de una clase privilegiada.

De cualquier forma, en nuestros múltiples recorridos por las ciclovías segregadas que corren aprisionadas entre el mar y la red de parques lineales que nos separaban del asfalto, nos topamos con el mayor número de parques que hayamos visto dentro de una ciudad: enormes extensiones de áreas verdes con bien diseñados paisajes, escrupulosamente mantenidos: equipados con módulos de juegos infantiles, baños públicos, bebederos, estacionamientos para bicicletas y bancas cubiertas por enormes sombras; rampas para saltar en patinetas; cafés con mesas al aire libre —al menos durante el verano—; gimnasios de acceso gratuito; centros culturales; funciones gratuitas de cine al aire libre, albercas públicas; esculturas monumentales; pero sobre todo: repletos de personas.

De seguro un buen indicador del grado de igualdad de una sociedad es el tipo de espacio público que ésta produce. Si bien, como en algún lugar leí puede que Vancouver sea la ciudad con mayor número de millonarios "per cápita" —a partir de la emigración a esta ciudad de millonarios de Hong Kong—, el acceso a un espacio público de la más alta calidad puede hacer toda la diferencia para disminuir el impacto de la desigualdad. Porque en bicicleta por la calle, al final, todos nos vemos más o menos iguales. O al menos así nos lo pareció.  

DESCUBRIR


La vista sobre ruedas

Por su amplio número de carriles para bicicleta esta ciudad canadiense hace que los amantes de los pedales y las dos ruedas se enamoren de ella. Probablemente el sitio más popular para ir en bici en Vancouver es Stanley Park y, el corazón de la ciudad, y sus alrededores. Además, el ayuntamiento de la ciudad edita una Guía de rutas para bicicleta (Bicicle Route map), que contiene la información para descubrir Vancouver en bici.

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