Suplementos | Portland La tuya en bicicleta ''Food carts'' Por: EL INFORMADOR 22 de julio de 2012 - 03:41 hs Los Food carts en Portland ofrecen comida de hasta 40 naciones diferentes, además aprovechar los subutilizados estacionamientos. / GUADALAJARA, JALISCO (22/JUL/2012).- No hay nada más maravilloso que salir a andar en bicicleta con buen clima. Particularmente cuando uno vive en una ciudad como Portland, en la que salvo en verano, llueve el resto del año. Por ahora las cosas son diferentes: hasta el mes de septiembre el clima no será un impedimento para trasladarse a pie o en bicicleta. Comienzo a disfrutar de mi paseo en bicicleta desde el principio: la compañía de mis dos hijos y mi esposa; la diversidad y cantidad de árboles: sus diferentes tamaños, texturas, sombras, y distintos tonos de verde, que filtran la luz de verano volviendo su simple contemplación toda una experiencia. Mediodía, me dirijo con mi familia a comer. Es de sorprender para un tapatío, que ha sufrido la ausencia de respeto con la que los chóferes del transporte público se comportan en Guadalajara, la extrema cortesía de los conductores de Portland, para quienes compartir la calle con otros medios de transporte es cosa de todos los días. Vamos a comer en uno de los más de 475 "food carts" con que cuenta la ciudad: curiosos puestos callejeros de comida, que van desde viejos remolques hasta camiones "vintage". Por lo regular se instalan uno tras otro, rodeando el contorno externo de estacionamientos públicos, dando un intenso uso a estos horrorosos espacios públicos que por lo general lucen como áridos desiertos de asfalto, y que en horas no pico llegan incluso a generar una percepción de inseguridad. La idea de estos "food carts" es simplemente genial por donde se le vea: generan oportunidades de empleo para jóvenes y migrantes de diversas latitudes que encuentran difícil conseguir trabajo en medio de esta crisis económica; ofrecen diversas alternativas de comida, representando cerca de 40 nacionalidades, la mayoría de alta calidad y buen precio; dan carácter y mejoran la estética de los barrios en que se ubican; promueven el sentido de comunidad al propiciar el encuentro entre vecinos; y dan intenso uso público a estos subutilizados espacios. El trayecto nos toma poco más de 10 minutos. Nos recibe un estacionamiento exclusivo para bicicletas sobre la calle, donde uno esperaría ver automóviles estacionados. Alrededor de la plancha de concreto están los puestos de comida de llamativos colores y diseños. En el centro están dispuestas varias mesas de uso colectivo para comer. Las opciones de comida son vastas: griega, arabe, coreana, francesa, mexicana, italiana y tailandesa, con precios asequibles; también hay café y cerveza artesanal local. Una de las cosas que encuentro más fascinantes de esta ciudad es su constante búsqueda por generar alternativas al clásico modelo de mercado basado en el híper-consumo al que las ciudades norteamericanas nos tienen tan acostumbrados. Tengo la impresión que aquí la calidad de vida es más relevante que el demostrar, por cuanto medio se tenga a la mano, que nuestro ingreso es más alto que el de nuestro vecino. Las experiencias y no las posesiones están en el centro de los intereses de los portlandenses. En este contexto, el acceso a comida diversa servida por una comunidad de cocineros internacional, en pleno espacio público, consumida entre vecinos representa —creo— más que comida accesible para una comunidad con una alta tasa de desempleo y relativamente bajos ingresos, una experiencia divertida para un grupo de personas que ha apostado por vivir bien, sin tener que pagar más. Yo me decido por la comida coreana: ensalada de col, costillitas a la plancha, aderezadas con jengibre y salsa de rábano. Mi hijo Eugenio opta por un clásico hot-dog, y Luciana por una pizza: horneada a la leña, delgada y crujiente, elaborada con harina integral, y un toque de aceite de oliva extravirgen (casi tan buenas como las de la pizzería de Toño, en Avenida Libertad). Mientras que mi esposa apuesta por la comida árabe: pan pita horneado, con cebolla, ajo, berenjenas y páprika. De postre compartimos waffles con fruta de temporada (zarzamoras y fresas) y helado. Para terminar un inmejorable café espresso. Para fortuna de nuestra salud aún nos queda el regreso a casa en bicicleta: gran excusa para quemar calorías. Y por la tarde, concierto en el parque del barrio a unas cuadras de casa… Populares Más y más Portland tiene una proliferación de Food carts (carros de comida) y crecen en número y ubicaciones. Algunos lo llaman vagones, camiones de tacos o merienda e incluso chabolas, pero como sea que los llamen son un verdadero fenómeno en la ciudad. Se establecen en los estacionamientos, aceras, e incluso parques (a veces en grandes grupos y otras en solitario). Temas Tapatío Lee También El Clásico Tapatío cambia de horario Conquistando la cima más alta de Jalisco Resistencia cultural en el tianguis de la Leña La danza contemporánea abre paso al legado en el arranque del FID 2025 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones