Lunes, 20 de Octubre 2025
Suplementos | 'A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle...'

La trascendencia del pan de vida

La Eucaristía no sólo es un acto piadoso en el que se recibe el pan consagrado y ya; implica mucho más

Por: EL INFORMADOR

    "A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle".
     Esta frase, tomada del pasaje evangélico que la liturgia nos propone en este domingo para reflexionar y poner en práctica, fue escrita por el evangelista San Juan hace más de 1900 años, y, sin embargo, la misma refleja una realidad que abarca a muchos que han sido bautizados; que han vivido una vida religiosa y tal vez intentando ser cristianos; que han servido en y a la Iglesia. Nos referimos a los muchos que en la actualidad, simple y sencillamente, le dan la espalda al Señor Jesús, lo abandonan, dejan de seguirle y de creer en Él; y, en muchos casos, tristemente, reniegan de Él, de su doctrina, de su obra que es la Iglesia, y hasta de su persona. Y no sólo eso, sino que llegan al extremo de atacarlo, ofenderlo, denostarlo y descalificarlo públicamente. ¿Qué pasó?
     Intentaremos hacer una breve reflexión junto con nuestros lectores, con el objeto de descubrir los peligros que corremos los que aún lo seguimos, y tratamos de ser discípulos fieles de Él, para no dejarnos sorprender por nuestras propias reacciones, las tentaciones del Enemigo y la influencia de tantas ideas, formas de pensar, doctrinas apócrifas y engaños que se están dando por montones.
     Jesús, al hablar de la Eucaristía y al hacer esta afirmación: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida",  no les estaba hablando acerca de un símbolo, ni mucho menos, como algunos lo interpretaban, de alguna práctica antropófaga, sino de algo que superaba la capacidad de entender y comprender sólo con la razón humana y que sólo mediante la acción del Espíritu Santo lo podremos hacer.
     Con Jesús, en la Eucaristía, Dios se hace presente en medio de su pueblo, en medio de su Iglesia y en cada uno de sus miembros. Eso significan las palabras: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo". Cristo es Dios que ha bajado del Cielo y que se nos ofrece ahora como pan de vida para nosotros. La carne significa la condición humana de Cristo, y Él mismo lo aclara: "El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo".
     Comer significa no sólo ingerir o tragar; significa aceptar, adherirnos, estar unidos a una persona, a la persona del mismo Cristo, y a partir de que Jesús lo declara, el único acceso que tenemos para entrar en relación con Dios, es el ser humano Jesús, donde habita Dios, y eso es comer la carne del Hijo del hombre. También aceptar la condición humana de todos nosotros, como un medio privilegiado para entrar en relación con Dios.
     Entonces la Eucaristía no sólo es un acto piadoso en el que se recibe el pan consagrado y ya; implica mucho más, pues lo hacemos por el hermano: aceptarlo, respetarlo, ayudarlo, servirlo, etc., es al mismo Dios al que se lo hacemos.  
     Jesús, al proclamar este misterio invita a todos --Él no forza ni obliga a nadie-- a aceptar sus palabras y con ellas la Eucaristía, lo que es lo mismo que unirnos, adherirnos a Él, y comerlo. Ello significa que lo estamos aceptando como alimento espiritual que nos da vida, alimento que es capaz de transformarnos psicológica y espiritualmente, para ser creaturas nuevas y tratar de vivir la vida al estilo de Cristo, siendo hombres y mujeres nuevos, más valientes, más entregados, más trabajadores, más comprometidos, más alegres; eso es comulgar.
     Así mismo, al aceptarlo y comulgar con Él, significa aceptar su mensaje de amor y hacer un esfuerzo para vivir conforme a ese mensaje, renunciando a nuestro egoísmo, a nuestros propios criterios y a los de otros, opuestos a la Palabra de Dios; a nuestra religiosidad centrada en nosotros mismos y no en el Señor y en los demás.
     En resumen, creer y aceptar a Jesús como el Pan de Vida, es aceptarlo con todas sus implicaciones, partiendo de un cambio sincero y efectivo de vida, que lleva a un cambio de criterios, de actitudes, de acciones egoístas, por unas motivadas por el amor. Ello no es nada fácil, implica renuncia, sacrificio, esfuerzo, y muchas veces dolor y sufrimiento; ello no muchos lo aceptan y prefieren buscar lo fácil, lo placentero, lo que les dé satisfacción y todo tipo de ganancia, sin importarles los demás.
     Y tú, hermano(a): ¿También quieres dejar a Cristo?

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx



 

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones