Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Sábado, 19 de Octubre 2019
Suplementos | San Miguel Allende ofrece a sus visitantes una impresionante muestra de su arquitectura

Iglesia de la Salud

San Miguel Allende ofrece a sus visitantes una impresionante muestra de su arquitectura

Por: EL INFORMADOR

La iglesia de la Salud, con su particular fachada, observa el paso de los visitantes. EL INFORMADOR / V. García

La iglesia de la Salud, con su particular fachada, observa el paso de los visitantes. EL INFORMADOR / V. García

GUADALAJARA, JALISCO (28/SEP/2014).- La Plaza Allende, de San Miguel Allende, mira a pintorescos templos, de preciosos campanarios,  peculiares cúpulas y bizarras espadañas. Entre los templos se encuentra una hermosa iglesia enconchada, advocada a la Virgen de la Salud, que fue edificada a finales del siglo XVIII, para funcionar como capilla del Colegio de San Francisco de Sales.

Edificación realizada por la iniciativa del padre Luis Felipe Neri de Alfaro, egresado del Colegio en 1735, donde recibió el presbiterado. Nació en la ciudad de México en 1709, estudió en el Real y Pontificio Seminario de México, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1729. Para 1746 emprendió el Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco.

Miguel J. Malo y F. León de Vivero escribieron: “El padre Luis Felipe Neri de Alfaro invirtió apreciable porción de su patrimonio en fabricar esta iglesia. La portada es  churrigueresca, incipiente -esboza estípites tallados-, expira en amplia concha, común en San Miguel de Allende, donde corona hornacinas, nichos, fuentes y pilas de abluciones. Sin embargo, dicho motivo arquitectónico no se popularizó en América. La existencia, aquí, de inmensos mantos de cantera tallable explican trabajos de esa especie, como los sillares de Arequipa justifican la bella labra de sus portadas… Escuadran la puerta de madera cuarteronada laboriosos herrajes. La torre, no concluida, es de un solo cuerpo. La linternilla semeja una tuna y finaliza la cúpula de vidriada cerámica azul y amarilla. Los altares de cantera de Tlaxcalilla y estilo neoclásico desplazaron a los áureos retablos.

El templo dependía del Colegio de San Francisco de Sales. En este último, el filipense D. Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos impartió lecciones de filosofía cartesiana. Persona de espíritu amplio y culto, promovió provechosos debates públicos atacando el escolasticismo de la época, instauró en San Miguel funciones literarias desconocidas enteramente en nuestra américa, y lo más interesante, fue que escribió un manual de filosofía que sirvió de texto en la propia Universidad de México”.

Del Oratorio Filipense, dimos unos paso cuesta arriba y de repente fuimos sorprendidos por la cautivadora Iglesia de la Salud, que se pavonea de su insólita portada enconchada, el marco de la puerta principal fue rematado por un arco trilobulado sobre capiteles toscanos y con un medallón en su clave. Dos preciosas columnas estípites por costado, con capiteles jónicos, entre ellas nichos enconchados, uno con San Juan  y otro con el Sagrado Corazón. Sobre una sobria cornisa lucen dos ventanas corales, verticales y con una voluta arriba, entre ellas un nicho enconchado con la Inmaculada Concepción. Las columnas se repiten, cobijando a dos nichos, uno con San Joaquín y otro con Santa Ana. Arriba del cornisamento, un fantástico remate en medio circulo y enconchado, coronado por espirales y en la cresta posa una cruz labrada.
Del lado derecho se levantó el campanario, de planta cuadrada y de un sólo cuerpo, con un vano en medio punto por cara, soportado por capiteles toscanos, enmarcado por labradas columnas, donde se mece la campana más antigua de la villa. La cúpula fue cubierta por azulejos. Nos adentramos al recinto, de una sola nave y en planta de cruz latina, el altar mayor de influencia neoclásica, rematado en frontón, de arco rebajado, donde posa la Virgen de la Salud. También apreciamos la Virgen Morena, de Antonio Torres y en la sacristía, la pintura de la Virgen de la Salud, de Juan Baltazar Gómez. Lo que fue la primera sacristía conserva la pila de agua bendita.

De la enconchada iglesia subimos a la Plaza Allende, donde contemplamos la atractiva escultura del insurgente, montando un cuaco de buena estampa, con la mano derecha en el aire y frenado por la mano izquierda del capitán, quien porta gallardamente su uniforme, con el brazo derecho levantado y empuñando una espada, para luchar por una nación independiente del yugo español y por la abolición de la esclavitud. “Viva Allende”.  Más tarde fuimos por un trago a la cantina “La Coronela”.

SABER MÁS

Para el paseo


A diferencia de otras ciudades, San Miguel Allende es un lugar que vale la pena conocer a pie. A quienes se quieran aventurar de esta manera, se les recomienda llevar calzado cómodo y poco equipaje. Por estos días, la ciudad, como buena parte del Centro del país, enfrenta la temporada de lluvias, por lo que quienes busquen aventura por aquellas tierras deben ir preparados para un clima húmedo.

Temas

Lee También

Comentarios