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Jueves, 17 de Enero 2019

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Suplementos | Doña Bety, experta en crear sonrisas

Hotcakes con historia y pasión

Hace 15 años doña Bety pensó que nada podría regresarle la felicidad; hoy es experta en crear sonrisas

Por: EL INFORMADOR

'Lo que quiero es que las mujeres vean que se puede salir adelante', relata. EL INFORMADOR / E. Flores

'Lo que quiero es que las mujeres vean que se puede salir adelante', relata. EL INFORMADOR / E. Flores

GUADALAJARA, JALISCO (28/SEP/2014).- Una sombrilla azul, una diminuta mesa, una plancha y un tanque de gas, es lo único que la señora Bety Macías necesita para empezar a crear auténticas obras de arte plasmadas en un hotcake. Y no es un hotcake común... no. Es una mezcla entre la creación, el sabor y una historia, ingredientes que hacen de esta delicia culinaria algo especial en el municipio de Chapala, justo en su plaza principal.

Un día, su esposo dijo que unos árabes le regalarían una casa. Prometió volver hace 15 años, “no me tardo, me dijo, y me dio 100 pesos para comprarles algo de comer a mis hijos. Se fue, y en ese momento pensé; él ya no regresa”, narra la señora Bety, quien sufrió el abandono de su pareja sentimental y padre de sus cuatro hijos, asunto que la llevó a caer en una terrible depresión.

Con el espíritu lleno de optimismo, doña Bety tenía la esperanza de ver entrar a su esposo de nuevo por la puerta de la casa. Fue en vano. Jamás volvió a saber de él, y con esa angustia, sus hijos cada vez tenían más hambre. Con una profunda inmovilidad emocional, cayó deprimida hasta el punto de prácticamente perder el habla. Mientras, sus hijos seguían con hambre y con las necesidades básicas.

“En aquel tiempo, recuerdo que yo le ayudaba a una maestra, Rosalía, a juntar animales de la calle. Gatos, perros, burros, caballos, lo que fuera, vivos o muertos, nosotros les ayudábamos, les dábamos sepultura o un hogar, según fuera el caso”, recuerda y saca a colación a la maestra Rosalía, porque fue ella quien vivió de cerca el abandono que sufrió la “artista del hotcake”, y quien también la impulsó a salir adelante ante un panorama ciego, poco alentador y con una esperanza falsa de volver a ver a su esposo.

Rosalía fue quien la impulsó, narra y reconoce Bety, a que saliera adelante; es la responsable de que doña Bety ahora sea una creadora de arte, obras comestibles cuya técnica se basa en harina para hotcakes, una plancha caliente y una cuchara de plástico, no más.

“La maestra veía mi incapacidad para salir de esta terrible depresión, de seguir esperanzada a que mi esposo iba a volver. Ella me dijo que me tenía que poner a hacer algo, y me dio la idea de hacer los hotcakes. Ahí empezó todo”.

Ése fue el deprimente comienzo de Bety en el mundo del hotcake con arte. “Recuerdo que de no tener nada, el primer día de venta saqué 40 pesos (...) eso se me hacía muchísimo y me motivó más”.

De ahí, la trayectoria de doña Bety en la plaza principal de Chapala empezó a tomar color. Su vida cambió, pero no su objetivo: “Lo que más me llena de satisfacción es ver la cara de los niños cuando les hago una figura. Yo quiero que las mamás, las mujeres, vean que se puede salir adelante. Esto me enseñó que las mujeres somos fuertes”.

El origen en un oso


La aventura culinaria empezó haciendo un hotcake normal, redondo. “Luego la maestra Rosalía me dijo: ‘haz un osito y regálaselo a los niños’. Ahí hice mi primer animalito con la harina del hotcake, un oso. Entonces empecé a crear, vi que del oso, si hacía otro movimiento, podría hacer un perro, luego un caballo, luego caballo con jinete, en fin”. De ahí nació el nombre de su negocio: “El arca de Noé”.

Así empezó Bety a crear verdaderas obras de arte comestibles. Actualmente tiene en su “catálogo” 47 animales y 12 artículos que crea en plancha y a manera de hotcake. “No tengo límites, cada vez se me ocurren más cosas y las voy a hacer”, afirma Bety, quien tiene en su mente una meta fija: “Quiero ser más lista que los chinos”.

Entre los diseños más pedidos, afirma, está el “caballo de Joan Sebastian”, las princesas, lagartijos y perros. Es capaz de pintar un elefante, mariposas y pescados. La imaginación vuela y el sabor de un hotcake de figura, aderezado con cajeta, “lechera”, mermelada o chocolate, lo hacen un antojo irresistible.

Ya son más de 15 años que doña Bety día a día después de las 18:00 horas, pinta en la plancha y en los rostros de los niños —sus principales clientes— caras felices. Tiene espíritu altruista, y comparte: “Cuando veo a una mujer embarazada, le hago un perrito o una figura y se la regalo, para que su bebé se la coma. Me da mucha satisfacción que ya que nace el bebé, regresa la mamá con él y me dice: ‘Mire Bety éste es el que se comió el perrito’. Ésa es mi más grande satisfacción”.

SABER MÁS

Fuera de la plaza


Gracias al éxito que consiguió doña Bety, su trabajo ya pudo conocerse fuera de la plaza principal de Chapala. Ha trabajado para la Fiesta Grande que se vive en San Luis Soyatlán, una posada que organiza el compositor Joan Sebastian. “Él nos paga, y les regalamos hotcakes a todo el pueblo”. También es contratada para eventos privados en salones como Puerta de Hierro, El Palomar, entre otros.

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