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Martes, 11 de Diciembre 2018

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Suplementos | Riqueza cultural y hermosas vistas al Lago de Chapala

Historia viva en la Isla de Mezcala

Riqueza cultural y hermosas vistas al Lago de Chapala en un antiguo rincón que guarda la esencia de Jalisco

Por: EL INFORMADOR

Arquitectura. En 1817 se construyó un presidio; hoy en día ésa es la única estructura militar en Jalisco.  /

Arquitectura. En 1817 se construyó un presidio; hoy en día ésa es la única estructura militar en Jalisco. /

GUADALAJARA, JALISCO (26/ENE/2014).- Muchos de los paseantes domingueros que visitan el Lago de Chapala para descansar del ajetreo citadino, no saben qué hay más allá de su malecón. Uno de esos secretos bien guardados es la Isla de Mezcala, un prodigioso terruño de 20 hectáreas lleno de historia viva, que además ofrece las vistas más sorprendentes al espejo de agua gris.

Fundada alrededor de 1280, alguna vez fue un centro de culto de gran importancia para las civilizaciones prehispánicas originarias de Jalisco. También conocida como la Isla del Presidio, se localiza en la Ribera Norte del Lago de Chapala y se llega a ella por la Carretera a Chapala tras pasar por otros poblados ribereños como Tlachichilco del Carmen, San Juan Tecomatlán, San Nicolás y Ojo de Agua.

La isla pertenece a la localidad denominada Mezcala de la Asunción, del municipio de Poncitlán, donde habita una comunidad de indígenas coca, en su mayoría pescadores y artesanos textiles. También hay algunos talleres de huaraches. Desde el poblado salen lanchas para conocer ese trozo de tierra rodeado de agua dulce.

De las huellas de su grandeza precolombina, quedaron testimonios palpables como puntas de obsidiana, ornamentos, tumbas de tiro, piezas cerámicas de la tradición Teuchitlán (Guachimontones), del tipo Ixtépete (periodo clásico del 200 al 700 d.C.) y de la tradición de Aztlán (850 al 1350 d.C.). Pero su historia más reciente nos lleva apenas unos 200 años atrás.

En Mezcala se escribió uno de los capítulos más fascinantes de la Guerra de Independencia de México. Perseguidos tras la batalla de Puente de Calderón el 17 de enero de 1811, un grupo de insurgentes se instala en la isla para alzar una fortificación que resistió durante cuatro años los ataques de los realistas (1812-1816).

En el sitio quedan restos de gruesas tapias, hechas a base de piedras acomodadas unas sobre otras, que constituyeron las tenerías, graneros, obrajes, corrales, así como las galerías dormitorio para los soldados, las cocinas y, fundamentalmente, los pasos de ronda donde los insurgentes vigilaban lo que sucedía en lontananza.

No fueron las armas las que doblegaron a los rebeldes. La resistencia acaeció por culpa de una epidemia de tifo esparcida entre la población. Cuando las fuerzas de la Corona Española se percatan de que no pueden vencerlos por vía de la fuerza, deciden extinguir cualquier fuente cercana de abastecimiento de comida, medicinas y productos de higiene. Aquello provocó que proliferara la enfermedad y a la postre, los insurgentes se rindieron.

Para que nadie olvidara lo ocurrido, Don José de la Cruz, intendente de la Nueva Galicia, conocido por su crueldad y métodos sanguinarios a la hora de combatir, ordenó en 1817 la instalación de un presidio que impediría a los rebeldes recuperar la isla. Así, se construyó una nueva fortificación compuesta por un foso, puentes levadizos, troneras, plaza, taludes, campos de tiro, entre otros elementos, de la que aún quedan sus ruinas. Es la única estructura de arquitectura militar que sobrevive en Jalisco.

Con el paso del tiempo, esta historia fue quedando en el olvido. Pero desde 2005, el Gobierno del Estado emprendió una rehabilitación integral de la isla que concluyó apenas el año pasado. El objetivo era detonar su potencial turístico, y la principal intervención consistió en el rescate de las ruinas de la fortificación ahora conocida como Casa Fuerte para convertirla en un museo.

En tierra firme

Además de su isla, Mezcala tiene mucho que ofrecer a los visitantes curiosos, foráneos o locales. En el corazón del poblado, vale la pena conocer una obra arquitectónica de tipo religioso que data de 1703, la Iglesia de la Asunción, dedicada a la Virgen del mismo nombre, con su fachada blanca y sus dos torres de ladrillo.

También se puede practicar el senderismo en los cerros Punta Grande y El Venado. Lo que definitivamente no puede quedar fuera, es una visita a la famosa “Cueva del Toro”, donde hay pinturas rupestres y petroglifos que por siglos se han conservado sobre un enorme peñasco.

TOMAR NOTA


¿Cómo llegar?

Desde la Zona Metropolitana de Guadalajara hay que tomar la Carretera a Chapala hasta llegar a la cabecera municipal. Luego, recorrer la vía González Gallo por unos 22 kilómetros.

El trayecto de Chapala a Mezcala dura poco menos de 30 minutos.

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