Viernes, 10 de Octubre 2025
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En el corazón de la sierra

Batopilas, Chihuahua, resguarda bellezas que van más allá de su entorno natural

Por: EL INFORMADOR

Arquitectura. Entre las montañas se encuentra la bella Misión de Statevó, construida entre 1760 y 1764. ESPECIAL /

Arquitectura. Entre las montañas se encuentra la bella Misión de Statevó, construida entre 1760 y 1764. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (07/ABR/2013).- El municipio de Batopilas, Chihuahua, fue alguna vez un sitio lleno de riquezas que emanaban de la explotación mineral, principalmente del oro; pero hoy en día es una población muy pequeña con calles tranquilas que se quedaron en un ambiente inspirado por la época colonial. Sin embargo, en sus alrededores, la Sierra Madre Occidental se erige como el principal atractivo turístico de la región.

Situado al sur del Estado de Chihuahua, el territorio de Batopilas colinda con Sinaloa y cuenta con poco más de 14 mil habitantes. La fuerza de este sitio creció a principios del año 1700, periodo durante el cual la actividad económica principal era la producción de oro. Gracias a esto, el municipio llegó a tener relevancia por su alta generación de economía en el Norte de México, mientras que la población era de alrededor de 50 mil habitantes.

Con el paso del tiempo, la actividad minera fue menguando y sus pobladores abandonaron esta alejada población –retirada de cualquier otra ciudad con actividad económica importante–. Al no haber mucho qué hacer en este sitio, la gente emigró en busca de mejores oportunidades, tal como sucede hoy en día, con una población que va y viene constantemente desde Estados Unidos. Por otro lado, en la actualidad los pobladores mantienen una discreta actividad minera, con yacimientos de oro, plata, plomo y cobre, así como una creciente industria forestal.

Pero antes de que Batopilas fuera un municipio rico en minería, ya tenía grandes riquezas en su entorno. La Barranca del Cobre adorna los alrededores, mientras que el pasado tarahumara (en su lengua, Batopilas significa “Río encajonado”), aún conservan la esencia y naturalidad que llena los ojos del mundo, y de sus visitantes.

En invierno, la sierra contiene un ambiente muy helado, sobre todo en las partes altas; mientras que en el verano, la época de calor en las faldas de los cerros llega a ser de hasta 46° grados centígrados y una humedad de 75 por ciento. A pesar de esto, Batopilas cuenta con una riqueza en cuanto a los árboles tropicales, como lo son el aguacate, limón y guayaba, entre otros.


Esplendor por todas partes

Para llegar a Batopilas (situado a 379 kilómetros de la capital chihuahuense), los caminos de carretera y terracería son altamente recomendables para la vista; se puede acceder desde el poblado de Creel, hasta llegar al mirador de La Bufa, donde se podrá descubrir, en todo su esplendor, la barranca de Batopilas, así como la extensión de toda la Sierra Tarahumara. Las pequeñas poblaciones que se divisan desde este lugar, hacen un conjunto perfecto con el escenario.

Existe una interesante ruta entre Batopilas y el municipio de Urique, donde el trayecto es ideal para ciclistas, hecha de caminos también adaptados para vehículos como cuatrimotos, motos y camionetas 4x4.

Los sinuosos territorios que enlazan a Batopilas con Urique (primera población que fue colonizada en la región por los españoles, en el año 1690), van desde los dos mil metros de altura hasta los 500 metros de altitud sobre el nivel del mar, por lo que es recomendable tomar esta ruta con precaución ya que los cambios de clima y de presión atmosférica pueden ser bruscos.


Arquitectura por descubrir

Si decide quedarse en el pueblo de Batopilas, encontrará algunos monumentos históricos que tienen un alto valor arquitectónico y datan de la época colonial, como lo es el templo de la Virgen del Carmen y el templo del Santo Ángel.

El templo de San Miguel destaca por su construcción, ya que la cúpula del recinto consiste en un domo triple, el cual data del siglo XVII. También existen las casas Barffuson y Morales, ambas del siglo XVIII, así como la casa Bigleer y el Palacio Municipal, edificados en el siglo XIX, también utilizados como centros de exposiciones de pintura y artesanías.

Están también las antiguas casonas y haciendas que datan de los siglos XVIII y XIX. Entre éstos destacan la casa en la que nació Manuel Gómez Morín, ex rector de la UNAM; la Hacienda San Miguel y la Presidencia Municipal. De épocas anteriores sobresalen la Casa Barffuson y la residencia del Marqués Bustamante.

Según la revista México desconocido, vale la pena pasear con calma por las calles de este Pueblo Mágico para descubrir sus plazas, puentes construidos con cuerdas y rocas de río y un hermoso acueducto del siglo XIX que era parte de la Ruta de la Plata.

Las historias son también parte de la riqueza de Batopilas; hay que tene los oídos atentos para escuchar las leyendas de la época del Porfiriato que narran el descubrimiento de sus minas en 1708.

En la localidad de Batopilas, no puedes dejar pasar la oportunidad de visitar Satevó y la antigua misión del Santo Ángel Custodio de Satevó, construida entre 1760 y 1764, por los jesuitas que llegaron a esta parte de la barranca chihuahuense para evangelizar a tarahumares y tubares (grupo indígena extinto en la actualidad).

La misión es una bellísima construcción que destaca desde lejos en este pueblito que se encuentra a unos seis kilómetros de la cabecera municipal de Batopilas.

Según el blog Guachochi Jonsa, a lo largo del tiempo la construcción ha recibido diversas modificaciones y “rehabilitaciones”, y aunque hoy no conserva el característico color rojo de sus cúpulas, la fachada encalada y paredes de ladrillo con la que se veía hace años en fotos y carteles de promoción turística, continúa siendo uno de los edicios más bellos de la localidad.

Si buscas desatar la adrenalina, puedes optar por practicar distintas actividades de aventura como ciclismo de montaña y moto turismo.

Para tener otra visión de lo que es el municipio de Batopilas y sus alrededores, se puede disfrutar del paisaje desde el Chepe, el famoso tren cuya ruta de 652 kilómetros, de ida y vuelta, hace como parte de su enorme recorrido, una visita espectacular por la Sierra Tarahumara. El tren viaja desde Chihuahua hasta el Pacífico, hasta llegar a su destino, Sinaloa, para más tarde emprender el regreso.

Si ya estás aquí, puedes adquirir una bella artesanía de los rarámuris, elaboradas con barro, madera y tela.

TOMA NOTA

La cama

Riverside Lodge / Hotel Boutique / Domicilio Conocido, Batopilas / Tel: 01 (649) 488 0045 / E-mail: info@amigos3.com

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