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Suplementos | Un negocio de estudiantes sin dinero para estudiantes con tarea

El emporio de los tetos

Este es un negocio, con todas sus letras, de estudiantes sin dinero para estudiantes con tarea

Por: EL INFORMADOR

Un negocio que saca de apuros a todos aquellos alumnos de todos los niveles.  /

Un negocio que saca de apuros a todos aquellos alumnos de todos los niveles. /

GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2013).- La oficina de los tetos de Guadalajara es un piso fresco y bien iluminado en la calle Ladrón de Guevara, una colonia de clase media alta. Uno pensaría que más teto no se puede ser cuando se instala una oficina junto al consultorio oftalmológico del padre y la óptica de la madre. Pero más que un nerd, este teto resulta ser un joven a quien la tarea escolar siempre le dio roña. Tanta roña que un par de veces pagó para no hacerla. Luego dejó las escuelas de medicina y contaduría, hasta que un día de 2007 tuvo una idea mesiánica y en enero de 2013 fundó “Tu Teto" y contrató a estudiantes dispuestos a hacer tarea de sus colegas holgazanes.  

“No hay algo que no podamos hacer”, afirma con un tono de soberbia el emprendedor del año, que se llama David Díaz, y que diario se esfuerza por combinar su cara redonda de estudiante de secundaria con trajes como los que usaría un corredor veterano de Wall Street. La imagen es importante, repite cada rato el magnate de las tareas ajenas.

Es tan importante que lo primero que los clientes ven cuando vienen a Tu Teto es una pantalla, de las grandotas con una manzana, aunque muchos trabajos escolares se hacen en computadoras diferentes y por chicos que se visten con playeras de los Rolling Stones, a los cuales los interesados en salir del paso jamás conocerán.

Uno se preguntaría por qué la imagen ha de ser tan importante en un negocio cuyos clientes principales son estudiantes tramposos.

Pero David Díaz ha superado esa discusión ética y salido avante, por supuesto: “Hacemos más bien que mal. Contratamos gente a la que no contratarían porque no tiene experiencia”, suelta tajante, con los ojos entornados y el cuello largo cuando alguien se anima a preguntarle.

La verdad es que casi nadie le pregunta. El suyo es un negocio de estudiantes sin dinero para estudiantes con tarea. Los primeros, por cierto, pueden ganar hasta siete mil pesos al mes: depende de las horas y el trabajo que les toque. Los tetos no tienen prestaciones —sin novedad en este país—. En cambio su jefe les hace las promesas que hacen todos los jefes. “Pueden aprender y son mejor pagados que otros de su edad, incluso se sienten involucrados”.

Un dar y dar.

Y para dar, Tu Teto emplea a alumnos de varias licenciaturas. Pero sobre todas, en sus 50 contrataciones ha preferido a los ingenieros industriales de escuelas privadas —Tu Teto se da su caché—, que no lo saben todo, pero si se lo proponen pueden resolver una reseña sobre Bourdieu y el habitus. La reseña, por cierto, cuesta 300 pesitos, 100 por página. Pero, ojo, hay temas más baratos y trabajos más caros, como las bonitas maquetas de los futuros arquitectos. No se preocupen arquitectos: “Tu teto es discreto”. Eso dicen los miles de volantes que la empresa ha mandado hacer y reparte en toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, pero sobre todo cerca de bachilleratos y universidades privadas y públicas. Al que le interesa, le interesa.

“¡Ya llegó lo que todos los estudiantes estábamos esperando! Un lugar en donde puedes dejar tu tarea sin preocupación alguna, gracias a que tenemos un grupo profesional de Tetos! Olvídate del estrés de este proyecto. Haz la escuela más divertida”, dice la propaganda impresa del emporio.

En la oficina donde atiende a los atormentados estudiantes, David Díaz intenta matizar. Él no sabe si lo que le llevan los muchachos es tarea o no —aunque admite que ha cultivado clientes frecuentes—. No tiene ni idea qué universidades son los marrulleros. Podría ser que le lleguen más transcripción de recetarios y traducciones que tareas, afirma.

Facebook cuenta lo contrario. En esa red la empresa tiene una página con más de 19 mil 500 “me gusta”. No se ve ahí ni una abuela urgida por recuperar recetarios. Al contrario, gracias a Facebook, Tu Teto está de moda también en Sinaloa y Veracruz, desde donde han comenzado a llegar tareas que eran para ayer y que los usuarios pueden pagar en las tiendas de conveniencia.

Es tanto el éxito de la empresa, que el interés periodístico hace desconfiado a David Díaz. Antes de darle el “sí” a una entrevista, el emprendedor confirma la identidad de las entrevistadoras, pregunta en cuál sección aparecerá la crónica; solicita leerla antes de que se publique.

No es personal. David lee todo, asegura, y hasta lo pasa por un escáner que detecta si hubo plagio. Todo es todas las tareas que todos sus chalanes hacen sobre todas las disciplinas y de todas las extensiones. Pero incluso así, el patrón está atento a las devoluciones. El cliente es primero. En el caso de la entrevista, quiere estar seguro de que las reporteras sean reporteras. No vaya a ser que alguien quiera hacerle la competencia.

Un empresario con todas sus letras. Por eso consultó a los abogados, para asegurarse de que, con todas y todas, su empresa sea legal. Las empresas legales, le dijeron los licenciados, no pueden hacer tesis.

En cambio la Carta Magna no prohíbe cobrar por proyectos finales, ensayos, resúmenes, cursos en línea, trabajos de investigación, maquetas, traducciones... recetarios de la abuela.

La Carta Magna tampoco prohíbe la existencia de estudiantes holgazanes ni de tetos. Y en este país el oficio de teto lo inventó David Díaz, apenas con 20 de edad. El muchacho que dejó la escuela de medicina y que tampoco quiso estudiar contaduría, pero ni falta le hacen, porque no es un “nini”. A David Díaz deberían reconocerlo como el emprendedor de 2013.

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Más de 20  años en esto


En el registro de los tapatíos que hacen de la elaboración de textos académicos su fuente de ingresos, destaca Edmundo Estrada. Es contador público de carrera y comenzó por creer que podría asesorar sobre finanzas y economía, pero los primeros textos que realizaría por dinero serían de psicología, derecho y mercadotecnia. De ahí tomó confianza y ahora dice acumular 24 años de experiencia en el quehacer, de manera “ininterrumpida”.

Nueve mil, 16 mil y 22 mil pesos cobra por trabajos de licenciatura, maestría y doctorado.

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