Domingo, 19 de Octubre 2025
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Del amor al conflicto

Las relaciones agresivas van más allá de los golpes; la violencia también está en la indiferencia y el egoísmo

Por: EL INFORMADOR

Los conflictos en las relaciones de pareja tienen que ver con seguir patrones de conducta enfermos.  /

Los conflictos en las relaciones de pareja tienen que ver con seguir patrones de conducta enfermos. /

GUADALAJARA, JALISCO (18/MAY/2012).- “Todos los hombres son iguales”. Un eterno lema exclamado por las mujeres que sufren cada vez que un varón arruina sus expectativas del romance perfecto.

No se trata de encontrar culpables cuando una relación concluye de manera tormentosa y conflictiva, sino de distinguir los patrones de conducta que determinan los problemas que ocasionan la separación.

Por lo general, la mujer es empática al drama y adopta el papel de víctima. El hombre, por su parte, tiende a desprenderse del conflicto, no ahondar en la problemática y dar por cerrado el caso. En ambas situaciones desarrollan conductas que construyen la personalidad y las futuras formas de relacionarse con alguien más en el campo afectivo.

Ninguna relación es color de rosa. Todas tienen momentos buenos y malos. Para ser feliz en este sentido, hay que cuidar que sean más los momentos positivos, de lo contrario se vive en una relación conflictiva.

A decir de los expertos en estudios de conductas y relaciones interpersonales, una relación conflictiva es aquella que vive de las agresiones (físicas y psicológicas) y la insatisfacción es constante en ambas partes.

Besos mudos y caricias sordas
La agresión no sólo se refiere a la violencia física. No es necesario llegar a los golpes para saber que la pareja es violentada. Existen agresiones con una simple mirada y actitudes cargadas de indiferencia.

A decir de la psicóloga, experta en Programación neurolingüística y jefa del Departamento de Psicología del Hospital Zoquipan, Carmen Ceja, una relación sentimental deja de funcionar cuando la pareja adquiere un patrón de enfrentamiento repetitivo, es decir, cuando se transgreden los limitantes de cada persona al no respetar sus valores.

Existe un sinfín de ejemplos para describir una relación conflictiva. El más tangible –quizá– es la desigualdad de participación, uno entrega más que el otro. El egoísmo y la indiferencia alertan que algo no anda bien.

La especialista destaca que en algunas ocasiones el lenguaje corporal es clave para detectar conductas negativas en la pareja, pues 93% de lo que expresa el ser humano es a través del cuerpo con gestos y posturas, por lo que las palabras –que representa 7% del lenguaje– no son sustanciales para saber que la relación está por terminar.

Tampoco se trata de estar todo el día prendido de la pareja y provocar un hartazgo con atención excesiva, pues esto puede ser un síntoma de dependencia.

Del pasado, ni hablar
La experiencia en la consulta médica le permite afirmar a Blas Jasso Hinojosa, investigador del Departamento de Clínicas de la Salud Mental de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que lo peor error que se puede hacer al iniciar una relación, es escarbar de más en el pasado sentimental de la pareja.

“Lo que hace que muchas relaciones ‘truenen’ (o entren en conflicto) es su mal manejo del pasado”, explica, pues de aquí pueden desprenderse comparaciones y dar nacimiento a sentimientos de odio o repudio al ex novio (a), aunque no se conozcan personalmente.

Sin embargo, desde el principio es vital aclarar si ya se han cerrado círculos emocionales con la ex pareja, aún quedan situaciones por concluir o si existe comunicación constante fuera del ámbito de una sana amistad.

Víctima por siempre
Carmen Ceja destaca que hay tres tipos de parejas:
*Dependientes: unidos por la necesidad de estar juntos todo el tiempo y ser casi iguales. “Si uno de los dos crece, el otro entra en conflicto. El problema se da cuando empiezan a chocar en sus metas, deseos, objetivos”.
*Dominantes: los dos quieren ver todo el panorama. “Si uno quiere dominar al otro, no van a funcionar. Por lo general, se unen para dominar al mundo”.
*Competitivos: los dos son muy competitivos y se quieren comer al mundo. “Yo hago, tú haces. Tú me haces, yo te hago. A veces no tienen ni tiempo de estar de lleno en la relación”.

Hay quienes se la pasan llorando y quejándose de los malos tratos que reciben de su pareja: que no las atienden, que no les llaman para desearles un buen día, que pasa más tiempo con los amigos, que nunca hace nada por ser cariñoso y una lista infinita de lamentaciones.

La cuestión, para resolver el problema, es preguntarse: ¿Por qué sigo con esa persona si no me satisface?, ¿Qué espero? y ¿Realmente lo amo?

El investigador de la UdeG advierte que si tras un intento por mejorar la relación y su comunicación sigue en la misma situación, el problema no es de quien actúa mal, sino de la persona que permite que esas actitudes sigan vigentes.

“Una pareja que está agrediendo a la otra, y ésta lo tolera o lo admite, es porque está teniendo fuertes ganancias en esa relación. A mucha gente se le hace raro o increíble que una persona que es agredida obtenga ganancias (si es la que sufre), esas ganancias puede ser el victimizarse, el sentirse que es la buena de la película, que es más humilde (…) una persona que tiene una autoestima fortalecida no admite ningún tipo de agresión”.

En este punto coincide César González González, jefe de Investigación del Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme), pues la “víctima” está en un círculo vicioso que se niega a romper.

“Generalmente se debe a algún trastorno de personalidad, hay personalidades abusadoras que se complementan con alguien que tienden a la victimización”.

El amor, un valor subjetivo
De amor nadie muere, pero éste sí es capaz de cegar a una persona para evadir una situación real de agresión, al grado de disculpar y justificar la violencia recibida.

El investigador de Salme, César González, advierte que perdonar infidelidades, golpes, agresión verbal o psicológica no es lo más recomendable, pues “el perdón no significa olvido”, sobre todo cuando interviene el aspecto físico, el cual tiene que “ser motivo de un replanteamiento de la relación de pareja, que puede culminar en la separación y debe denunciarse”.

Carmen Ceja subraya que el perdón es factible una vez que la pareja asiste a terapia junta e individualmente, de lo contrario es posible que el patrón violento se repita.

“Si los dos están muy dañados, muy desestructurados, se recomienda terapia individual para que cada uno vuelva a su núcleo neurótico, y desde su parte sana regresen al amor. El amor no te ciega, es la enfermedad mental de la persona, su neurosis, sus rasgos de personalidad y psicopatología mental. El amor da un nivel de consciencia muy alto, si no, es adicción”.

¿Parejas fugaces?

Otro punto destacable para evitar relaciones tormentosas es el constante cambio de pareja. Hay personas que tras concluir una relación, inmediatamente inician una nueva. Lo importante en este sentido son los trastornos mentales que pudieran presentarse ante una inestabilidad emocional.

El investigador de Salme, César González, destaca que existen factores que pueden condicionar un cambio incesante de pareja:

Características de personalidad: inmadurez o inestabilidad, trastornos de personalidad limítrofe, histriónico, narcisista o antisocial.

Trastornos mentales claros y francos: como el bipolar o déficit de atención.

Hay una condición que actualmente se estudia relacionada con la incapacidad para mantener los niveles de neurotransmisores que intervienen en el apego (dopamina, serotonina) y la hormona oxcitocina.

Depresión post-amor

Concluir una relación sentimental lleva algunas veces a la depresión.

“Quien ofreció todo, queda muy escéptico y dolido de volver a entablar una relación formal”, explica Jasso Hinojosa y detalla que aunque sea evidente, hay un problema de autoestima serio.

Carmen Ceja advierte que en casos extremos, el abandono lleva a la decisión de quitarse la vida o incluso matar a quien le ha dejado en esa situación.

Lo peor error que se puede hacer al iniciar una relación, es escarbar de más en el pasado sentimental de la pareja

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Un poco de apoyo

Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme).

Av. Zoquipan 1000-A, Colonia Zoquipan, Zapopan. Teléfonos: 3633-9474 / 3633-9535.

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