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Martes, 18 de Diciembre 2018

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Suplementos | Se reproduce en Jalisco el modelo surgido en San Francisco

De cajón de estacionamiento a jardinera con bancas

La instalación de un 'parklet' en Puerto Vallarta invita a reflexionar sobre la priorización de espacios

Por: EL INFORMADOR

UBICACIÓN. Estos espacios ocupan exactamente el lugar que tendría un auto aparcado en línea. ESPECIAL /

UBICACIÓN. Estos espacios ocupan exactamente el lugar que tendría un auto aparcado en línea. ESPECIAL /

PUERTO VALLARTA, JALISCO (30/JUN/2014).- Como una intervención para reclamar que el espacio público debe pertenecerles a las personas y no a los carros, surgió el proyecto “Cajón Vallarta”, que consiste en la instalación de un área con bancas y plantas en el lugar de un cajón de estacionamiento.

>La estructura se conoce como “parklet” —un concepto que surgió en 2005 en San Francisco— y está instalada en el corazón de Puerto Vallarta. Los autores son los arquitectos Óscar Morán Guillén y Raúl Henderson, y la intervención forma parte de una serie de instalaciones denominada “Paraíso en Proceso”, la cual reflexiona sobre la transformación de la identidad del balneario jalisciense, impulsada por el artista Davis Birks y la Oficina de Proyectos Culturales (OPC) de Puerto Vallarta.

>Elaborado en un material conocido como OSB -algo así como madera comprimida- con un presupuesto de 15 mil pesos, el “Cajón Vallarta” se compone de una plataforma elevada al mismo nivel de la banqueta que mide 2.25 metros por cuatro metros.

>“Sobre la plataforma se desplazan unos volúmenes rectangulares que funcionan como bancas de distintos niveles para hacer un juego escalonado. También hay una jardinera con un banquetoncito alrededor en la que está un olivo negro de dos metros y otra jardinera con plantas de la región”, describe Óscar Morán Guillén.

>Los recursos fueron obtenidos a través de donativos de particulares y de empresas. El “parklet” se inauguró a finales de mayo y será retirado cuando termine julio, aunque los autores del proyecto están en pláticas para ver si pueden desplazarlo de un barrio a otro. Para instalarlo se tuvo que solicitar al ayuntamiento un permiso de carga y descarga para el uso de la calle, debido a que no había otra figura en los reglamentos internos.

Originario de Guadalajara, Óscar Morán divide su práctica entre Puerto Vallara y Los Ángeles a través de su estudio en arquitectura y urbanismo RH+OM. Sin embargo, también dedica parte de su tiempo a hacer activismo cultural en proyectos como “Cajón Vallarta”.

El boom turístico de las últimas décadas le ha cambiado el rostro a Puerto Vallarta. “Era mucho más tranquila, como un pueblo con calles empedradas”, asegura. “La ciudad se expandió muchísimo, y la forma en que creció fue similar a la Guadalajara moderna: con avenidas más anchas, donde la movilidad ya no es posible a pie porque también las distancias son más largas”.

A RECOMPONER LA DINÁMICA SOCIAL


El efecto de vivir en una ciudad para el coche, que se desencadenó en las nuevas zonas hoteleras del puerto jalisciense, ha descompuesto la dinámica social, desatando actitudes irrespetuosas de los automovilistas hacia los peatones, y no sólo eso, sino que ha generado una pérdida de espacios públicos para recreación y esparcimiento.

“Hace 20 años Puerto Vallarta todavía seguía siendo una localidad compacta, donde tenías la playa y la montaña por atrás. Entonces con esa cercanía con la naturaleza, nadie se imaginaba que tenías que dotar a la ciudad con espacios públicos. De repente con este boom inmobiliario que se dio, pues creció y creció y cada vez quedó más lejos aquello. No hubo la previsión de crear estos espacios públicos”.

El arquitecto considera que las ciudades medias en crecimiento son las más vulnerables a la pérdida de áreas para la comunidad. La idea de intervenciones como ésta, afirma, es hacer conciencia sobre la importancia de estos lugares.

Morán Guillén cuenta que en contra esquina del “parklet” hay una escuela de dónde salen niños con sus madres para sentarse ahí. “De repente gente mayor que vive en el barrio, baja y se sienta porque alcanzan a ver un poquito de mar”. Aunque la reacción de la comunidad ha sido en general positiva, el sitio no ha estado exento de inconvenientes, pues la estructura recibió golpes de carros en tres ocasiones; y en uno de ellos le tumbaron una banca.

El arquitecto lo atribuye a que los conductores no le tienen el mismo respeto a un espacio para las personas que a otro carro. “Lo ven como una obstrucción, como un estorbo, siendo que no está ocupando un espacio de la vía, sino un lugar de estacionamiento. Eso deja ver la cierta tensión que hay entre la actitud del automovilista y el peatón”.

Diagnostica que Puerto Vallarta se enfrenta con problemas similares a los de Guadalajara, donde la estructura privilegia al automóvil y en urbanizaciones nuevas las banquetas se vuelven mínimas.

“Esto es una onda de recuperar los espacios perdidos. En Estados Unidos empezaron con gente que llegaba al parquímetro, le ponía (dinero para) dos horas, y ahí ponían sus bancas y se sentaban. Era una manifestación. Finalmente llegó al punto en que ahora, hasta los gobiernos los apoyan”.





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