Viernes, 17 de Octubre 2025
Suplementos | Recorridos muy naturales

Caballos y atardeceres a la antigua

Vive una experiencia inolvidable en Hacienda Sepúlveda, donde la arquitectura se enfrasca en un mundo de servicios al huésped

Por: EL INFORMADOR

Algunas de la habitaciones de Hacienda Sepúlveda datan desde 1684. EL UNIVERSAL  /

Algunas de la habitaciones de Hacienda Sepúlveda datan desde 1684. EL UNIVERSAL /

LAGOS DE MORENO (26/DIC/2010).- “Mariquita” es quien manda en el arte de la guisandería de Hacienda Sepúlveda. Desde hace 35 años cocina al pie de la letra las recetas secretas de la bisabuela: las albóndigas al pulque o las pacholas, un platillo típico de la región (carne molida preparada con varios condimentos en un metate). Sería un sacrilegio hacerles el feo y no comerlo, ni siquiera probarlo.

A unos cinco kilómetros de Lagos de Moreno se construyó esta hacienda a finales de 1684. Anteriormente se dedicaba a la ganadería, pero hace apenas una década fue restaurada para convertirla en un hotel boutique de tan sólo 23 habitaciones, cuidando su esencia rural, sus muebles de época, los ladrillos quemados de sus muros y los techos abovedados.

Se le ha añadido a la ecléctica decoración piezas antiguas y objetos traídos de otros países, como el cuadro del Tíbet que se encuentra en la recepción, los tapetes de Irán y otros objetos de Varsovia y Cambodia. El huésped también encontrará artesanías mexicanas en varias de las habitaciones.

Desde hace seis generaciones, la familia de Juan Alfonso Serrano es la propietaria de esta hacienda, ubicada muy cerca de dos caminos reales, uno que iba a Zacatecas y otro a San Luis Potosí. Se dice que por ello, Miguel Hidalgo y otros insurgentes pasaron por aquí y aprovecharon para hacer una reunión, y que Pancho Villa se la apropió por un tiempo. Muchos años después, Juan Alfonso vendría de niño todos los veranos a pasar sus vacaciones, a los cumpleaños de la abuela y a algunas bodas y festejos familiares.

Por las mañanas, desde la terraza de la habitación se observan un par de caballos pastando, un burro y quizá gallinas; con el paso de las horas, llegan atardeceres que merecen ser contemplados con un tequila (o dos) en compañía.
Todas las habitaciones tienen personalidad propia y chimenea.

En los jardines hay hamacas donde recostarse para leer un libro, o camastros en la alberca, o en la orilla del estanque a la sombra de un árbol.
En el bar, la variedad de tequilas va de la “a” a la “zeta”. Los clamatos y las margaritas son la especialidad. También hay que probar la sangrita, o las sesiones de spa (instalado en un granero): un facial que te quite la arruga, un masaje con vino o chocolate, un balance de chakras o el temazcal. Todo para olvidar el asfalto y el trabajo. Pero si el adicto a las redes sociales no puede desintoxicarse, también hay internet inalámbrico.

De sombrero y chaparreras

Hay quien se la toma muy en serio y viste camisa a cuadros, pantalón y sombrero vaqueros y hasta chaparreras. Y no es para menos, con tantas espinas que uno puede clavarse en el camino.

Las cabalgatas son de las excursiones más demandas por extranjeros que han montado en diferentes partes del mundo.
El paisaje es agreste, semiárido, lleno de mezquites y pirules. De repente se ve uno que otro animalejo. Incluso, se organizan paseos de seis noches y siete días para ellos.

Pero también se preparan recorridos a caballo de casi todo un día a tres diferentes haciendas. Los trayectos no duran más de dos horas entre hacienda y hacienda. El viajero elige. En una, los dueños lo reciben con un aperitivo; en otra, le ofrecen una comida y, en la última, hasta una serie de suertes charras.

Juan Alfonso Serrano sugiere visitar la hacienda de San Cayetano, de vocación taurina que, además, imparte equinoterapia; la de La Labor, que resguarda una colección de trofeos ganados por los caballos de esa propiedad (ahí te dan “lo que come el patrón”: guisos típicos que parecen preparados por los dioses), y la hacienda Tlalixcoyan, con su hermosa capilla. Una familia ha sido su propietaria por más de 400 años.

El recorrido puede hacerse también en bici de montaña o en camioneta. El personal de Sepúlveda organiza lunadas, observaciones de estrellas con telescopio, salidas a Arandas a probar diferentes tequilas y visitas guiadas al casco histórico de Lagos de Moreno.

Para saber
Las tarifas en Hacienda Sepúlveda van desde los 185 dólares por habitación cada noche, más impuestos.
Más información: www.haciendasepulveda.com.mx

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