Suplementos | No han logrado dar respuestas al problema político de los 43 desaparecidos Ayotzinapa o la crisis de los partidos No han logrado dar respuestas al problema político de los 43 desaparecidos, lo que no necesariamente implica que habrá más abstencionismo electoral Por: EL INFORMADOR 14 de diciembre de 2014 - 00:45 hs En el actual contexto político, el sistema político luce viejo y obsoleto. EL INFORMADOR / ARCHIVO GUADALAJARA, JALISCO (14/DIC/2014).- Decía Karl Marx que la historia se presenta primero como tragedia y luego como farsa. En una crisis política como la que se vive en México, con sospechas de conflictos de interés de la Presidencia y una agenda nacional con los ojos posados en Ayotzinapa, la frase del viejo Marx adquiere más relevancia sobre todo si recordamos 1968 o 1971. Sin embargo a pocos meses de unas elecciones de suma relevancia para el país una interrogante aparece en el horizonte político: ¿Qué impacto tendrá la crisis política de Ayotzinapa en las elecciones del próximo año? ¿Habrá una ola de indignación que se traduzca en apoyo a un partido político? ¿El abstencionismo será el principal ganador? ¿Volverán las campañas a favor de anular el voto? Es difícil divisar los posibles impactos de una crisis política como la de Ayotzinapa. Desde la alternancia pocas veces habíamos visto en encuestas y en estudios de opinión, tanta indignación acumulada, tanta desesperanza y tanto pesimismo. Los antecedentes de episodios similares provienen de años en los que el sistema electoral no era competitivo y aunque el régimen sufría duros golpes en su legitimidad, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no tenía ninguna posibilidad de perder el poder. Ahora, la situación es distinta. Es la primera elección tras la alternancia en el poder en el año 2000 en que el país llega tan convulsionado políticamente. Y si a eso le añadimos los ingredientes de una economía que no crece y la inseguridad que se mantiene en niveles altos, tenemos un descontento que se expresa con claridad en las encuestas de opinión. Entre 65 y 70% desaprueba el rumbo político del país. Los partidos políticos contra la pared Asimismo, en el actual contexto político, una cosa parece haber cambiado de fondo: el sistema de partidos luce viejo, obsoleto y sin posibilidad de enarbolar el cambio. El discurso dicotómico se ha adueñado de la narrativa de las protestas: clase política y ciudadanía. Dos esferas aisladas, inconexas. Si bien el sistema de partidos nunca ha sido un reflejo auténtico de las preferencias y demandas de la sociedad mexicana, lo cierto es que las tasas de votación, sobre todo en elecciones presidenciales, y el compromiso de los mexicanos con el sistema electoral, eran reflejo de que una mayoría social encontraba respuestas en el sistema de partidos. Lentamente, ese vínculo en el que los partidos políticos ofrecen proyectos y los ciudadanos apoyan el de su elección, se ha erosionado hasta parecer un diálogo entre dos sordos. La calle que grita “fuera todos”, “no nos representan” y la clase política que responde con medidas poco acertadas y que no atacan el fondo del problema. Como entre las parejas, las relaciones se ponen a prueba en momentos críticos y hoy en día nos enfrentamos a una crisis en donde el descontento ciudadano parece correr por un lado y los partidos políticos por otro completamente distinto. Las encuestas de intención de voto denotan una realidad: ningún partido político ha logrado convertirse en la ruta de salida del descontento por los hechos de Ayotzinapa. En un entorno complejo que ha empujado a la izquierda hacia la defensiva, el PRI que ha perdido credibilidad por sus reacciones lentas y tardías y el PAN que luce ausente y sin respuestas, el sistema de partidos no ha sabido establecerse como un espacio de cambio. Al revés, las reacciones y la poca sensibilidad política han ampliado la brecha aún más entre las calles y los parlamentos. Las primeras encuestas tras Ayotzinapa muestran realidades distintas para cada uno de los partidos políticos. El PRI se refugia claramente en su voto duro. En los estudios realizados por Parametría, BGC y El Universal, el PRI tiene un voto duro de poco menos de 30 puntos porcentuales, precisamente su intención de voto para el siguiente proceso electoral. Es decir, los seis o siete puntos o 10 (según Reforma) que ha perdido el PRI de agosto a la fecha, es voto fluctuante que apoyó al PRI en la elección pasada y que hoy en día ya no se sienten tan convencidos de esa opción política. Los votos que pierde el PRI se van en dos direcciones: al PVEM (que duplica su intención de voto) y al PAN que crece tres puntos o cuatro dependiendo la encuesta. Si comparamos la indecisión entre estudios se mantiene prácticamente igual. Otro de los perdedores por el caso Ayotzinapa es sin duda el PRD. Si bien podemos decir que al PRD le va muy mal en los procesos electorales intermedios, el sol azteca parte con un mínimo histórico en intención de voto (13-16%). No olvidemos que el PRD ya enfrentó una situación similar en 2009: 12% de votación, su peor registro desde 1988. Los estudios demoscópicos publicados tras los hechos de Ayotzinapa revelan que el PRD pierde entre cuatro y nueve puntos. Por su parte, Morena y el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, aunque también estuvo involucrado en la llegada de José Luis Abarca y Ángel Aguirre en Guerrero, ha logrado campear mejor el temporal. Morena ya presenta un aumento de la intención de voto y algunos editorialistas, lo ven como una plataforma política que podrá atraer a algunos electores desencantados por la situación del país. México es de los pocos países de América Latina con un sistema de partidos que no se ha roto. Desgastado y sin credibilidad, pero todavía logra captar a buena parte de la población en sus lealtades y compromisos políticos. Una comparación nos deja claro este asunto: mientras en México el voto duro a los partidos se calcula entre 55 y 60% del total de la población, en Perú alcanza 12% y en Chile 21%. Sin embargo, a menos de seis meses de las elecciones, no parece que los partidos políticos sean capaces de capitalizar el enfado y el hartazgo social. Sin embargo, tampoco queda claro que la movilización social que nació de los hechos de Ayotzinapa se capitalice a través de otra vía social o popular. El movimiento es muy diferenciado entre sus integrantes y aterrizar un programa no parece fácil. Detrás de Ayotzinapa sí podemos decir que está en juego la reconfiguración del sistema de partidos tal como lo conocemos en la actualidad. ¿Abstencionismo, anulación? Otra hipótesis que surge de la situación política del país es un posible aumento del abstencionismo electoral. Es decir, un desencanto profundo que se traduce en baja participación y pocos ciudadanos yendo a las urnas. No es sencillo dar un pronóstico porque habrá disparidades muy marcadas entre los estados y las ciudades. Por ejemplo, en un país con realidades tan distintas como el nuestro, la variación del abstencionismo oscila entre 67% en Coahuila o Michoacán hasta 28% en la Ciudad de México. Para ser más claro, el abstencionismo subirá en la medida en que los votantes de las urbes se contagien del desencanto y no vean soluciones en los partidos políticos. También hay que tomar en cuenta que elegirán a gobernador cerca de la tercera parte de los electores del país (entre ellos los guerrerenses). Asimismo, la Ciencia Política no ha sido capaz de hacer un vínculo indiscutible entre desencanto y abstencionismo. La respuesta ciudadana en las urnas varía en gran medida de acuerdo a la cultura política, la solidez del sistema de partidos y la credibilidad del cambio a través de las vías institucionales. Dos ejemplos que contrastan. Italia en su última crisis política, con partidos políticos carentes de legitimidad, vio el mayor porcentaje de votación en los últimos 30 años. Sin embargo, habría que decir que el sistema de partidos italiano ofreció respuestas no sólo a través de la llamada “partidocracia”, sino también a través de los partidos regionales (la Liga del Norte) y los partidos anti-sistema, en este caso el Movimiento de las Cinco Estrellas de Beppe Grillo. Algo similar sucede en España en donde la crisis económica y política ha roto el bipartidismo y ha fortalecido a los partidos regionales, con tasas de participación muy altas incluso en elecciones europeas. El problema es que en México no hay esas vías de escape, no hay partidos regionales fuertes ni tampoco partidos marcadamente anti-sistema. La oposición histórica en el país se ha constituido en torno al eje PRI-AntiPRI. El voto nulo es otro posible resultado del descontento en algunos segmentos de la población. Siempre ha habido un debate en México sobre la capacidad transformadora del voto nulo. El porcentaje mayor de anulación en una elección en México fue en 2009, en donde el voto nulo alcanzó hasta 10 puntos porcentuales en ciudades como el DF, aunque a nivel nacional tuvo un ligero repunte, la realidad es que fue un fenómeno más urbano que nacional. Todavía no hay una campaña clara para anular el voto, pero lo cierto es que el surgimiento de estos discursos los veremos entre marzo y abril del siguiente año. Ayotzinapa ha sacudido no sólo a Enrique Peña Nieto y a su proyecto de país, sino también a la clase política y a las entrañas del sistema de partidos mismo. Los partidos políticos lucen incapaces de dar respuestas y el descontento no ha siquiera esbozado la vía partidista para expresarse. El tema Ayotzinapa será clave en el siguiente proceso electoral y paradójicamente todos están manchados por alguna decisión u omisión. Lo que es innegable es que a seis meses de la elección, el impacto del descontento en las urnas sigue siendo una interrogante bajo cualquier óptica. Temas Tapatío Partidos políticos Lee También ¿Dónde ver EN VIVO el partido amistoso México vs Colombia? Dónde ver EN VIVO el México vs Argentina por el Mundial Sub-20 Cartucho Futbol hoy 10 de octubre de 2025: ¿Dónde ver los partidos en vivo? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones