Suplementos | Por José Luis Cuellar de Dios Aprender de ellos Ser mujer en discapacidad Por: EL INFORMADOR 19 de marzo de 2010 - 07:09 hs En días pasados, para ser preciso el 8 de marzo, se celebro el día mundial de la mujer. Hay fechas que al margen del carácter celebra torio que conlleva, desnudan la condición de omisos e indiferentes que hemos sido con ciertos sectores de la población, en especial si estos son altamente vulnerables. Por más repasos que hice a los diferentes medios de comunicación en las fechas previas y subsecuentes al día aludido, no encontré absolutamente ninguna nota que hiciera referencia a la mujer en discapacidad: seres que evidentemente de una manera cruel e irresponsable los hemos convertido en invisibles. Mujeres con síndrome Down, con parálisis cerebral, con discapacidad intelectual, ciegas, sordomudas, o con alguna discapacidad física, viven segregadas y obligadas a recluirse en el ámbito domestico, en el mejor de los casos, a deambular de un sitio a otro, en el peor de ellos. Las mujeres con discapacidad desarrollan, fácilmente, un sentimiento de inferioridad y son victimas propicias de abusos y violencia, se convierten, por su propia naturaleza, en personas fácilmente manipulables y explotables. El fenómeno es tan serio y alarmante que incluso dentro del mismo sector de la discapacidad se presentan dolorosos casos de marginación. Todas estas mujeres se desarrollan sin tener puntos de referencia. Barreras y obstáculos, en ocasiones infranqueables, se les presentan a lo largo de su azarosa vida. Principios elementales como la autodeterminación, la elección del tipo de vida y el ejercicio de derechos fundamentales: entre ellos y muy significativo--- según el caso de discapacidad--- el de la maternidad, parecen estar vedados en forma absoluta para ellas. A una gran cantidad de mujeres con discapacidad les gustaría tener pareja, vivir el amor en plenitud y finalmente ser madres: esa misma gran cantidad renuncian a serlo por estar llenas de temores, el principal ser abandonadas por el hombre y tener que renunciar al hijo si se les declara incapaces para educarlo. Anhelos tan simples y elementales como participar activamente en la comunidad según los parámetros que cada una de ellas fije, en sustitución de la histórica, pesada y arbitraria carga de ser referencia tan solo de un modelo medico. Trabajar para obtener justas y dignas remuneraciones, el poder elegir, cultivar y disfrutar de amistades, tener pareja que las escuche, disfrutar de diferentes tipos de ocio, elegir su ropa y mil etcéteras mas, cotidianos y normales. Todo lo anterior a condición de no seguir cargando con el insoportable peso de la discriminación. Es elemental que integremos a estas admirables mujeres a fin de que caminen de lo impredecible a lo asombroso, concediéndoles la oportunidad de que nos muestren su bondad y generosidad, ajenas a envidias y vanidades. Debemos trabajar para que impere la razón y no la paranoia segregativa tan de nuestros tiempos. A las mujeres con discapacidad hay que crearles una corriente de entendimiento profundo con estallidos de sinceridad. La historia nos ha demostrado que de la desventura y de la paciencia nacen frutos dulces. Termino, con animo ilustrativo, citando a Epicteto: No nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Amen de los amenes. Temas Calor de hogar Lee También Así ha bajado la afiliación de trabajadoras del hogar en el IMSS Bajan lluvias el sábado en Guadalajara, pero se mantiene nublado ¡Toma nota! 5 razones para lavar los trastes en casa con sal ¿Cómo quitar el mal olor de los zapatos de manera natural? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones